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¿Sabes pronosticar tus ventas?

Una de las cuestiones clave para cualquier negocio, especialmente durante los primeros años, es su capacidad para anticiparse. En lo referente a los ingresos significa ser capaz de pronosticar cuáles serán sus ventas a medio y largo plazo, con el añadido de que para una empresa nueva o con poca vida apenas sí hay datos históricos sobre los que trabajar.

Estimar las ventas para un periodo de tiempo concreto es un ejercicio que toda empresa debe hacer por lo menos una vez al año para fijar unos objetivos anuales y que sin embargo es recomendable llevar a cabo de forma semestral. Al proyectar las ventas en realidad estamos calculando cuáles serán los ingresos de la compañía, un elemento clave a la hora de hacer nuestros presupuestos anuales. A esto hay que añadir que con un objetivo de ventas es más fácil motivar al equipo comercial y establecer un sistema de retribución variable en función de los objetivos.

Si en un artículo anterior ofrecimos algunos consejos básicos para aumentar las ventas, en esta ocasión trataremos de acercarnos a diferentes métodos para pronosticar y prever las ventas que podemos generar. En este sentido, podemos diferenciar entre el método cualitativo y el cuantitativo.

Método cuantitativo

En realidad, más de un método deberíamos hablar de un estilo de previsión, ya que hay diferentes medios de pronosticar cuantitativamente la ventas de la empresa. En este sentido, podemos estudiar los factores relacionados con el producto y las consecuencias directas de su uso y compra. Si ya contamos con las cifras de ventas de años anteriores todo será más fácil, pero sino también podemos hacer una aproximación extrapolando los datos generales. Se trata de averiguar por ejemplo el volumen de ventas de la competencia en un área similar o durante un periodo determinado si lo que queremos es estimar cuanto podemos vender en rebajas o navidades. Esto es lo que se conoce como método de derivación directa.

Además, también podemos hacer un análisis de correlación entre dos datos o factores de mercado. En este punto se puede, por ejemplo, evaluar la necesidad real de los productos que vendemos en la zona, la vida del producto o la necesidad de comprar recambios.

En cualquier caso, si no tenemos datos propios es importante saber poner en contexto nuestro negocio teniendo en cuenta variables como la ubicación del local o la capacidad de nuestra fuerza de ventas.

Método cualitativo

Se trata de elementos más difíciles de cuantificar y de datos que se pueden recoger a través de encuestas o estimaciones con un componente mucho más personal. No es que sea un método menos válido, simplemente incluye algunos elementos de valor que no son tan fáciles de medir.

Aquí entra desde el juicio de los ejecutivos hasta las encuestas de pronósticos de las fuerzas de venta pasando por el conocido como método Delphi, para el que se contrata a expertos para que hagan sus pronósticos iniciales, que después se resumen y tras compartirlas con el grupo se solicita una nueva estimación.

Lo importante en cualquier caso es hacer este ejercicio y estimar las ventas, no sólo por su incidencia en los presupuestos sino también porque servirá para ver donde queremos estar en un plazo de tiempo razonable. De esta forma podremos trabajar en pos de un objetivo y tomar decisiones si vemos que no nos acercamos al mismo.

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