La polémica jubilación de los trabajadores autónomos
La jubilación ha sido históricamente uno de los mayores handicaps de los trabajadores autónomos, que generalmente se encuentran con unas pensiones sustancialmente menores que las del resto de empleados. De hecho, según datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) regional de Castilla y León, un trabajador por cuenta propia de dicha comunidad cobrará una pensión media de 549,4 euros, 184 euros menos que un jubilado del régimen general, que percibe 733,4 euros, un 25% más.
Lo que a primera vista parece una clara injusticia se debe, en realidad, a que la cotización de los autónomos es menor que la del resto de empleados y la jubilación se percibe en función de lo que cada persona aporta a las arcas de la Seguridad Social. En principio la respuesta es sencilla y clara, pero, ¿por qué se produce este hecho? En algunos casos puede deberse a una concienzuda planificación de la jubilación del empleado, pero en la mayoría de los casos es el desconocimiento lo que deja los autónomos con una paga exigua tras cesar en su actividad laboral. Y es que según datos de la ATA el 80% de los autónomos de Castilla y León cotizan por la base mínima, establecida en torno a los 300 euros mensuales. Así, una vez alcanzan los 65 años deben conformarse con la jubilación mínima.
Para dar a vuelta a la situación, es decir, para poder cobrar más una vez alcanzada la jubilación sólo es necesario aumentar la base de cotización, es decir, pagar más a la Seguridad Social. Desde hace un par de años el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales lleva desarrollando campañas publicitarias e informativas para dar a conocer las ventajas de cotizar más. Además, también se han ampliado los plazos para variar la base de cotización de cada autónomo, que ahora puede hacerlo en abril y octubre.
En cualquier caso, cada trabajador debe estudiar detenidamente su situación y valorar si le compensa aumentar su cotización o recurrir directamente a un plan de jubilación privado. Para ello. Primero debe tener en cuenta que la cotización no solo tiene consecuencias en la jubilación, sino que también afecta al resto de prestaciones económicas como la de viudedad, orfandad y favor familiar, que también se ven reducidas para los autónomos. En segundo lugar hay que valorar la edad del empleado, de tal forma que si ya está cercano a la jubilación puede que no le interese amentar su base de cotización pero sí recurrir a las opciones privadas. Por el contrario, si todavía está a tiempo de que su base de cotización realmente afecta a su pensión, tendrá que estudiar si realmente la Seguridad Social será capaz de sostener el actual sistema o deberá reducir las prestaciones en el futuro.
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