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Archivos del mes July, 2007

Las nóminas a la carta

En un mundo donde el talento escasea y cada vez es más difícil encontrar profesionales cualificados, se hace imprescindible disponer todos los medios para captar y retener a los trabajadores elegidos. Las fórmulas son varias, desde incentivos en función de objetivos, apoyo económico para la formación o diseñarle una interesante carrera profesional en la empresa. Sin embargo, todo esto puede ser en vano si no se alcanza un acuerdo en materia salarial. Y en este apartado una opción que apenas utilizan las pyme españolas pese a los beneficios que puede dar es la retribución flexible.

La también llamada nómina a la carta no consiste, evidentemente, en que el empleado elija la cuantía de su sueldo, sino en establecer fórmulas para que, ganado lo mismo, obtenga mayor liquidez o, lo que es lo mismo, aumente su poder adquisitivo. ¿Y cómo se consigue esto? Puesto cubriendo por parte de la empresa algunas necesidades del empleado tales como ayudas a la comida, seguro médico o guardería desde su salario bruto. El funcionamiento de esta herramienta es bien sencillo: la empresa propone a sus empleados acceder a una serie de servicios con unos determinados proveedores y luego son los propios trabajadores quienes deciden o no adherirse a los mismos.

Las ventajas, tanto para la empresa como para el empleado, llegan por medio de los ahorros en el posterior pago de impuestos. Por su parte, la compañía puede llegar a deducirse hasta un 35 por ciento de su Impuesto de Sociedades, además de asegurarse una considerable rebaja en la cotización a la Seguridad Social. Mientras, el trabajador, además de ver cómo la empresa se preocupa por su bienestar, obtiene un incremento de la liquidez de su sueldo y unos servicios más baratos. Al mismo tiempo, desgrava parte de su IRPF y reduce algún punto su nivel retributivo, lo que se traduce en tener que pagar menos impuestos.

De nuevo, la falta de información (o de tiempo por parte del empresario, dependiendo del caso) se postula como la mayor barrera para que la pyme pueda aprovecharse de este sistema. Apenas existirán más de 3.000 empresas que utilicen la nómina a la carta, y evidentemente, la gran mayoría son multinacionales. Muy pocas pyme sacan provecho de un sistema que conlleva un ahorro en salarios tipo de entre 700 y 800 euros anuales. En el fondo, las pocas empresas que se dedican a ofrecer estos servicios prefieren acudir a grandes corporaciones por el volumen de negocio que éstas generan y ven a la pyme, por estar excesivamente atomizadas.

El valor de la veteranía y el contrato de relevo

La población española envejece. Es un hecho que incluso refleja un informe de la ONU según el cuál en 2050 España será el país más envejecido del mundo. En este contexto, y a pesar de fenómenos compensatorios como la inmigración, el papel de los trabajadores veteranos cobra una especial importancia. Y pese a que contar con este tipo de empleados tiene sus inconvenientes como la obsolescencia o los sueldos elevados, su experiencia profesional acumulada a lo largo de años de experiencia y que se traduce en conocimientos de la propia empresa y del negocio, puede ser más valiosa que toda la sabiduría acumulada por un joven universitario. Son, en definitiva, una serie de valores que la pyme española debe aprovechar.

En la actualidad existe una tendencia a considerar que una vez superados los 50 años un trabajador comienza a perder su utilidad para la empresa. De esta forma, no son extrañas las prejubilaciones a partir de esa edad (especialmente en el caso de grandes empresas) o incluso los despidos. Sin embargo, se puede decir que con medio siglo de vida el trabajador se encuentra en el cenit de su carrera: todavía en pleno vigor físico, mental y con grandes dosis de experiencia laboral. Es más, a partir de esa edad y cuanto más se acercan a los 65, límite para la jubilación, más cualidades pueden aprovecharse.

Contratos como el de relevo ayudan a crear un punto de encuentro y una transición ordenada entre el nuevo empleado, futuro de la empresa, y el viejo trabajador, que ya formará parte del pasado. Este tipo de contrato propone, básicamente, la adaptación del empleado deforma progresiva a las características de su puesto de trabajo. Es decir, el ‘nuevo’ comienza a trabajar con un contrato a tiempo parcial que compagina con la jornada laboral del ‘mentor’, para, más adelante, ocupar directamente su cargo con contrato indefinido. Además, la pensión de semijubilación del ‘veterano’ reduce proporcionalmente la jornada del empleado, que ha de haber cumplido 62 años para acceder a esta fórmula de contratación.

Hacienda se digitaliza para la pyme

El Gobierno se ha empeñado en impulsar como sea la sociedad de la información y no duda en utilizar para ello todas que están a su alcance. El último paso en esta carrera por informatizar a la pyme española y fomentar el uso de internet lo ha dado a través de la Agencia Tributaria, obligando a presentar telepáticamente el modelo 201 del impuesto de sociedades. La medida promete tener un gran calado, no en vano el 98 por ciento de las compañías nacionales y casi la totalidad de las pyme presenta su declaración anual del impuesto de sociedades a través de este modelo simplificado.

Aunque evidentemente a largo plazo la medida puede ayudar, o no, a que la pyme se familiarice con la Red, se trata una decisión que apenas ha tenido en cuenta la realidad tecnológica de las pequeñas y medianas empresas. Según el observatorio de Red.es, a finales de 2006 más del 92 por ciento de las empresas tenía conexión internet, aunque la realidad es que en muchos casos, esta ni siquiera era de banda ancha, lo que puede suponer un problema para operaciones como las de presentar la declaración por internet. Todo ello sin tener en cuenta los acuciantes problemas de seguridad informática que desde hace tiempo arrastran las pyme españolas.

Sin embargo, los tecnológicos no son los únicos problemas a los que se enfrenta esta nueva aventura digital que las pyme deben emprender obligadas por el Ejecutivo. Los asesores fiscales, una figura clave para muchas pequeñas empresas, ya han alzado la voz indicando sus dudas. Y es que con la legislación en la mano no queda clara la cuota de responsabilidad que recae sobre ellos. Con el nuevo método de presentación se hace imprescindible emplear la firma digital y si ellos redactan en papel a la manera clásica, el cliente no tiene más que firmarla. Sin embargo, si son los propios asesores quienes presentan el documento a través de la Red una vez lo han cumplimentado, es su propia rúbrica la que aparece, con la responsabilidad que esto podría conllevar.

En cualquier caso, y pese a que priori las nuevas obligaciones son un paso adelante en la modernización de la pyme española, literalmente miles de sociedades contribuyentes sufrirán un considerable trastorno que, en muchos casos, se traducirá en errores dentro de las declaraciones y en la mayoría de ellos, una enorme pérdida de tiempo.

Destruir, otra forma de proteger la información

La paulatina adopción de las nuevas tecnologías por parte de las pequeñas y medianas empresas, un campo donde todavía hay mucho margen de mejora, ha eliminado gran parte del papel que antaño circulaba por las compañías. Sin embargo, siempre va a seguir existiendo una importante cantidad de información que será necesario o más cómodo tener en un soporte físico, bien celulosa o ahora en soportes digitales como el CD-ROM. Suele tratarse, en muchos casos, de documentos confidenciales como el plan estratégico de la corporación o con datos bancarios, de clientes, candidatos… En definitiva, cualquier documentación que contenga información sensible y susceptible de ser robada con fines fraudulentos.
El carácter privado y estratégico de la información debería ser suficiente aliciente para que compañía y empresario se interesen por eliminarlos de forma correcta para que nadie pueda utilizarlos. Para hacer más ‘atractivo’ este campo, la Ley Orgánica de Protección de Datos Personas obliga en su artículo 4 a mantener la confidencialidad y al cumplimento obligatorio de cancelación o destrucción de datos cuando se hubiera cumplido la finalidad para la que fueron recabados y establece multas de hasta 600.000 euros para los casos más graves de incumplimiento. Sin embargo, sólo un 7 por ciento de las pyme españolas cuenta con los equipos necesarios para destruir de forma segura sus documentos confidenciales.

Existe, en este sentido, una importante falta de concienciación por parte de las pyme sobre la importancia y obligatoriedad de proteger y posteriormente destruir la información que manejan. Y es que en muchos casos las corporaciones de menor tamaño no ven la necesidad o la rentabilidad de contar con una destructora de documentos, pese a que su precio es más que asequible: desde apenas 49 euros es posible adquirir un equipo básico, mientras que el coste de los más avanzados se sitúa en torno a los 3.000 euros. En definitiva, una inversión más que asequible teniendo en cuenta las consecuencias que puede acarrear simplemente el incumplimiento de la normativa vigente.

Al final, es incluso recomendable destruir otros documentos que se salen de esta obligación legal por el tipo de información que puedan contener como planes estratégicos o datos bancarios. Pese a todo, tampoco hay que caer en la tentación de decir que todos los documentos deberían ser destruidos. En este sentid, se puede diferenciar entre los personales y los relacionados con la empresa. Los primeros son susceptibles del robo de personalidad y abarcan desde historiales financieros hasta cuentas de teléfono pasando por informes médicos o borradores para el pado de impuestos. Por su parte los segundos se refieren más a salarios, planes de marketing, cifras de ventas, informes sobre créditos o posibles clientes, registros de contabilidad o curriculos, entre otros.

Evidentemente, una destructora de documentos no asegura al cien por cien que una persona no será objetivo del robo de identidad, pero no se puede robar lo que no se puede leer.

Requisitos para franquiciar un negocio

En el anterior post referente al mundo de las franquicias comentaba las posibilidades que ofrece esta fórmula societaria. A saber, una rápida expansión con un menor desembolso y, sobre todo, menos riesgos para la pyme. Una buena estrategia de la que, sin embargo, no todas las compañías pueden beneficiarse. Y es que existen una serie de requisitos para poder convertirse en un orgulloso franquiciador con locales por toda España.

El primero de los requisitos tiene que ver con la propia definición de franquicias. Es decir, un negocio replicable prácticamente al 100 por cien con total fiabilidad de que mantendrá su calidad. De esta forma, lo primero que ha de ser es un negocio que se pueda exportar son problemas, Esto implica, en muchos casos, un fuerte proceso de transformación para estandarizar determinado tipo de acciones Uno de los mejores ejemplos se encuentra en el mundo de la restauración. Enseñas como las de Comess Group (Lizarrán, Cantina Mariachi o Pasta City, entre otras) o las de Re-Imagina! Restauración (La Maria se sienta a la mesa o la Croqueta) tuvieron que llevar a cabo importantes modificaciones en su operativa para poder asegurar un estándar de calidad en todos sus locales. Esto implica, en muchos casos cambios como el tipo de horneado que se aplica a la comida o idear un sistema para enviar la comida prácticamente elaborada a falta simplemente del calentón final.

Por otra parte y, evidentemente, debe tratarse de un negocio cuya rentabilidad esté probada. Esto implica, entre otras cosas, desarrollar durante un periodo razonable el negocio en forma de franquicia para asegurarse de que ofrece beneficios, que es rentable. Además, es la mejor fórmula para ir puliendo poco a poco el negocio y encontrar métodos para abaratar los costes.

El tercero de los grandes requisitos pasa por disponer de su propio sistema de gestión y administración de la red de franquicias, así como de la operativa. En el fondo, todo está encaminado a que el franquiciado tenga que hacer el menor esfuerzo organizativo posible y pueda limitarse, básicamente, a atraer clientes, gestionar el negocio y, en definitiva, hacer real la rentabilidad que anuncia el franquiciador del su oferta.

Estos requisitos hacen más que necesario el contar con un elaborado plan de expansión que marque una serie de pasos a seguir y, sobre todo, una serie de límites. Como ya he comentado en anteriores post, tan malo puede ser no crecer como crecer demasiado rápido y que el volumen de negocio supere las posibilidades del empresario o los recursos reales y administrativos de la empresa.

La ‘mitosis’ empresarial

El objetivo para cualquier empresario es hacer crecer su negocio, pero esto, por una parte, no siempre es fácil en lo que a medios económicos se refiere y por otra no siempre tiene por qué ser beneficioso: tan malo es no progresar como hacerlo excesivamente rápido, por encima de las posibilidades reales del negocio. Por eso resulta clave elegir adecuadamente el modelo a través del cuál prosperar.

En este sentido, una gran mayoría de pyme apuestan por la opción más lógica y tradicional: estructurar su negocio en divisiones y después ir ampliando su número para atender los nuevos proyectos o acudir a diferentes mercados. Pero esta fórmula no siempre tiene por qué ser la más adecuada y pese a que pueda resultar hasta cierto punto contradictorio, hay ocasiones en que lo más sencillo y eficiente es crear una nueva empresa, totalmente independiente, con su propia sede social, CIF, etc. Entre las ventajas que aporta esta inusual fórmula destacan la mayor sencillez organizativa, la diferenciación de clientes, la posibilidad de centrarse en su negocio o incentivos financieros.

Se trata de una opción muy útil, por ejemplo, para una nueva escisión de una marca con la que venía trabajando la empresa desde tiempo atrás. Así es posible diferenciar los servicios que se prestan a un mismo cliente sin que este perciba una de ellos simplemente como un añadido al producto principal. Además, es una buena fórmula para acceder a diferentes mercados o contar con varias líneas de negocio de forma más organizada. Por otra parte, es la mejor fórmula para protegerse frente a las grandes corporaciones, ya que al ser todas compañías independientes, es muy difícil que puedan hacerse con todas de golpe.

Business Angels, salvadores divinos

En muchos casos son considerados los salvadores de la empresa, en otros, una fórmula para dar cabida a nuevos socios con fuerte experiencia en gestión de empresa. En cualquier caso, lo único seguro es que los business angels se presentan como una de las soluciones al problema de la financiación empresarial más en boga en los últimos tiempos. Esta figura, que podría traducirse como “ángel de negocio” se ha popularizado enormemente entre las pyme. Pero ¿qué son exáctamente? Nada más que personas o agrupaciones de personas con capacidad de inversión y amplios conocimientos empresariales que, fundamentalmente, impulsa el negocio de la pyme.

Hasta cierto punto, los business angels pueden compararse a las empresas de capital riesgo, especialmente ahora que comienzan a florecer las asociaciones entre estos inversores privados. Sin embargo, se trata de una figura mucho más cercana al pequeño y mediano empresario que las compañías de capital riesgo. Y es que estas figuras celestiales, que generalmente invierten en sectores que conocen y donde tienen experiencia, tienden a involucrarse notablemente en el día a día de la empresa y en su gestión. Se puede decir que hacen las veces de consejero experto en administración de empresas o de un sector concreto.

En este sentido, los business angels invierten su propio dinero en la compañía, es decir, ponen en juego su capital, por lo que su interés porque el proyecto llegue a buen puerto están lejos de toda duda. Su experiencia puede ser una baza importante para tiempos difíciles, especialmente teniendo en cuenta que suelen apostar por compañías en su fase de formación o en sus primeros años. Además, la desinversión o recogida de dividendos en el caso de los propios business angels, suele ser relativamente lenta si se compara con el capital riesgo.

En los últimos tiempos este tipo de inversores ha comenzado a agruparse en torno a redes de business angels, que les permiten ayudar a más compañías y aumentar la cuantía de sus inversiones. La Red Española de Business Angels (EBAN) expone en su página web los requisitos que deben cumplir estos inversores y los beneficios de estas asociaciones.

Cambios en los ticket restaurante

El uso de los ticket restaurante se ha expandido enormemente en los últimos años. Muchas pyme los utilizan a modo de ‘comedor de empresa’ o, simplemente, como otra foram de bonificar el trabajo de sus empleados. Se trata de una forma de pago con menores costes para la compañía, ya que los tiket no cotizan a la seguridad social y, por lo tanto, no implican cuentas fiscales.

Sin embargo, el uso y la situación de los mismos ha cambiado desde el pasado 1 de mayo debido a no de los reglamentos que desarrolla la nueva Ley sobre el IRPF. Lo más positivo para las pyme es el aumento del límite máximo exento de tributación en 1,19 euros hasta alcanzar los 9 euros. Sin embargo, como suele ourrir en estos casos, no todo iba a ser positivo.Es más, junto con este ‘regalo’ la norma introduce también una serie de restricciones que limitan, y mucho, el actual uso delos tickets restaurantes fuera del horario laboral, especialmente los fines de semana.

En primer lugar, a partir de ahora será necesario consumir los nueve euros del cheque en el mismo día, ya que no será posible acumular la cuantía sobrante para días posteriores. De la misma forma, no se podrán reciir las vueltas de la cantidad sobrante. Además, sólo se admitirá un máximo de un ticket por día, que será personal e intrasferible. Para asegurarse del cumplimiento de todas estas disposiciones, las empresas deberán llevar un detallado registro de los cheques que entreguen a sus traajadores en el que figurará el emprelado, la fecha de entrega y la firma del adjudicatario.

Evidentemente, todo esto supone una serie de importantes cotratiempos para las empresas Para empezar, incrementa notablemente el papeleo que tienen que realizar, todo ello teniendo en cuenta que les sea rentable o incluso posible automatizar el proceso. Del mismo modo, también disminuye el atractivo de los cheque comida para los empleados, que solo podrán utilizar los tickets para su uso primigéneo: una alternativa al comedor de la empresa. Además, al considerarse salario en especio no exento, aumenta notablemente su salario base y, por lo tanto, las retenciones tributarias.

Pese a todo, la parte más negativa para las pyme es el anuncio de Hacienda de que perseguirá a aquellas empresas que incumplan la ley y podrá sancionarle por negligencia.

¿Para cuándo el nuevo plan general de contabilidad?

La contabilidad es uno de los elementos críticos para cualquier empresa. En ella está reflejado el estado financiero de la empresa, además de ser la que permite sacar ventaja del ‘juego’ con las diferentes herramientas fiscales en función de las características de la empresa y así lograr rebajar el impuesto de sociedades. Ahora el Gobierno ultima una serie de cambios para adaptar la legislación española al respecto a las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC).  

El nuevo Plan General Contable, cuyo segundo borrador se publicó el pasado 4 de julio, entrará en vigor el próximo 1 de enero.  Sin embargo, a día de hoy todavía se desconocen exactamente cuáles serán las disposiciones finales, es decir, los artículos que finalmente harán funcionar la ley.  En este sentido, los expertos consultados no prevén una rápida resolución del asunto, que, según lo anunciado inicialmente debería solventarse durante el mes de octubre, pero que nadie espera que se resuelva antes de noviembre. De hecho, y ateniéndonos al anterior caso, cabe ser de todo menos optimista. En concreto, la ley contable vigente data de 1990 y, pese a entrar en vigor el primer día de ese mismo año, no se aprobó hasta prácticamente una semana antes del final de 1989. En definitiva, muy poco tiempo para adaptar todo el sistema contable a las nueva normativa o, en su defecto, para aprender a manejar las actualizaciones de los programas de contabilidad correspondientes.  

Por el momento, el segundo borrador del plan introduce una serie de importantes cambios en los criterios de valoración, las prioridades de los principios contables, la desaparición de algunas cuentas y la creación de algunas nuevas (gastos imputables al patrimonio neto e ingresos imputables al patrimonio neto). Además, se añaden dos nuevos informes a las cuentas anuales y es necesario incluir más información en las memorias anuales. Todo esto sin contar los sucesivos planes sectoriales que irán articulando y completando el borrador. 

Se trata, según los expertos, en un plan eminentemente económico y concebido, principalmente, para la gran empresa. Tanto es así que gran parte del texto tiene escasa o nula repercusión en las pyme. El Gobierno se plantea ahora crear una legislación específica para las pequeñas y medianas empresas para, por fin,  acercarse a las necesidades de este tipo de compañías en un tema tan delicado y complejo como la contabilidad.  

Para acceder al borrador se puede acudir a la página del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

Formación Continua bonificada, una gran desconocida

Si en el anterior post abordábamos el problema de la formación aplicada a la pyme, en este veremos una de primar a sus trabajadores con enseñanza pero sin tener que desembolsar un euro. Se trata de la Formación Continua bonificada por la Seguridad Social y que desde el pasado 1 de enero de 2004 regula el Real Decreto 1046/2003, de 1 de agosto. A groso modo, el texto permite a la empresa deducirse la inversión en formación de la cuota que paga a la Seguridad Social.Sin embargo, como suele ocurrir a menudo, las cosas no son tan fáciles como parecen a priori. El crédito se otorga de forma anual en función de la cotización de la empresa a la Seguridad Social y en caso de no gastar toda la subvención, se pierde la parte correspondiente para el próximo año. Además, cada compañía tiene asignado un tipo de subvención dependiendo de su tamaño, que son los siguientes:

  • Plantilla de 6-9 trabajadores: 100%
  • Plantilla de 10-49 trabajadores: 75%
  • Plantilla de 50-249 trabajadores: 60%
  • Plantilla de + de 250 trabajadores: 50%

La encargada de coordinar estos fondos, que en 2006 ascendieron a cerca de 400 millones de euros, es la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. Aunque cada empresa puede acceder por sí misma a la formación, se han establecido una serie de Agrupaciones Empresariales de carácter público y privado que ayudan en la gestión de las subvenciones y el papeleo correspondiente. Garben y la Asociación de Empresarios de Mos son sólo dos ejemplos este tipo de agrupaciones. Según Manuel Garrido, presidente de Garben, su labor pasa por ayudar a las compañías a gestionar las subvenciones y, convertirse, hasta cierto punto, en su departamento de recursos humanos. “Para la pyme, la formación supone trabajar en un campo donde no son expertos”, comenta, además de suponer, en algunos casos, un contratiempo para su actividad económica. En este sentido, la formación continua bonificada pasa por ser un instrumento que facilita el acceso de la pyme a la educación para sus empleados y las asociaciones empresariales, el instrumento que hace sencillo su uso.Garben cerró el pasado año con más de 250 compañías asociadas e impartió cursos a un total de 15184 trabajadores, pero quizás su labor más importante fue la de ayudar a las pyme a entrar en el mundo de la formación. Y es que desde la asociación ofrecen todas las opciones posibles e incluso imparten su propia formación, para lo que también deben llevar a cabo una labor de asesoramiento, ya que muchas veces las propias pyme no saben exactamente qué tipo de formación necesitan. De esta forma, Garben puede, impartir la formación y llevar a cabo los trámites legales para la empresa, llevar a cabo sólo los trámites y que la compañía se encargue de la parte formativa o simplemente formar a los trabajadores de la pyme.En cualquier caso, Garrido precisa que no suele tratarse de “gran formación, sino de pequeñas píldoras”, es decir, cursos bastante completos y de corta duración. Esto facilita la adopción por parte de la empresa y del trabajador, ya que no es necesario dedicar meses y meses de estudio para poder mejorar en un apartado concreto.Por el momento, y según las cifras facilitadas por Garben, la mayoría de sus asociados se encuentran más en el rango de la mediana que de la pequeña empresa y normalmente superan los 50 empleados. En este sentido, los más pequeños vuelven a quedarse rezagados, en parte por la falta de información y en parte por la falta de interés. Pese a todo, el objetivo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales es acercar a España a los niveles de las grandes potencias en este campo como puede ser Estados Unidos, donde se forma al 60% de los empleados o el norte de Europa, donde la media ronda el 55-60%. Una meta complicada, dado el lugar de donde parte España.

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