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Tres tipos de liderazgo que no resultan útiles en las pymes

El liderazgo en la dirección de cualquier proyecto empresarial es clave, y no todos los tipos de liderazgo son iguales. Veamos tres tipos de liderazgo que pueden no ser adecuados para las pymes

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Llevando a cabo un análisis de los directivos que destacan a la cabeza de grandes compañías, observaremos que tienen más similitudes de las que nos imaginamos. Y es que todos ellos coinciden en ciertas cualidades, como la dedicación, la capacidad de liderazgo, el esfuerzo que realizan, etc.

Dejando a un lado todas esas cualidades que tienen en común, lo cierto es que los tipos de liderazgo llegan a ser realmente distintos entre sí, pero no todos ellos tienen por qué ser válidos. De hecho, muchos no lo son, y es por ello que las empresas los rechazan rotundamente.

Actualmente, la figura de liderazgo necesaria en una empresa ha cambiado radicalmente respecto a hace tan sólo unas décadas. Es necesaria una persona cuyos rasgos personales concuerden con el liderazgo que va a desempeñar; este es un aspecto al que se le da mucha importancia. Esto se debe a que, por ejemplo, una persona que en su vida personal ya carece de empatía hacia los demás, no puede fingir que la tiene en su lugar de trabajo, y por lo tanto no es apta para ciertos puestos en los que disponer de esta cualidad es fundamental.

Por todas estas razones, los expertos han dado especial importancia a cierto perfiles de liderazgo que no resultan adecuados, para que las empresas sepan descartarlos si se topan con ellos. Algunos de estos perfiles, los más importantes, son los siguientes:

Despota

Este perfil de liderazgo todavía lo podemos encontrar a día de hoy en muchas de las empresas por desgracia. Se encuentra especialmente en aquellas empresas en las que el gestor y el fundador son la misma persona. A pesar de ello, desde el punto de vista empresarial actual, este tipo de líder ya no se considera como algo bueno o necesario, sino que cada vez se rechaza más.

Se trata de un tipo de liderazgo en el que la persona que lo ejerce se considera muy por encima del resto de trabajadores, hasta tal punto que se puede considerar despótico, tal y como su propio nombre indica. No tiene una capacidad para liderar de manera correcta, y por supuesto no tiene en cuenta la opinión de los demás, a excepción tal vez de un pequeño grupo de asesores.

Lo cierto es que se trata de un modelo de liderazgo que sí que ha obtenido éxito en algunos casos, pero esto solo se debe al concepto que han perseguido a través de su mala gestión, que a la larga ocasiona problemas, además del malestar general que genera a los trabajadores.

Liderazgo - Rigidez

Desconfiado en exceso

A priori, este modelo de liderazgo no resulta del todo inadecuado o negativo para las empresas, puesto que se trata de ejercer la completa desconfianza hacia los trabajos que se realizan, y esto obliga al líder a asegurarse de que todo salga como él quiere, prestando una atención que podríamos calificar de excesiva, pero que puede funcionar.

Si la persona que ejerce este puesto dispone de buenas capacidades para gestionar, el control que va a tener sobre los trabajadores y los procesos de trabajo será muy positivo para la empresa. No obstante, hay que recordar que hablamos de un modelo de liderazgo que resulta muy destructivo, ya que pone en una tensión constante a la persona que debe ejercer el puesto, y también a sus empleados. Por tanto, no se trata de líderes que deban quedarse en la empresa mucho tiempo, sino solamente en casos extremos en los que sea necesario.

Lider colega

Este perfil de liderazgo se puso de moda a finales del siglo pasado, debido en gran parte al enorme éxito que comenzaban a tener las empresas tecnológicas, que llegaban a alcanzar cifras de escándalo en muy poco tiempo. Fue ahí donde comenzó este nuevo tipo de líder, que pretendía ser mucho más cercano y amistoso de lo que se había visto hasta el momento.

Se trata de un modelo de liderazgo que, a día de hoy, todavía es muy común en pequeñas y medianas empresas. Pero los expertos ya lo han descartado, no se trata de un modelo eficaz, puesto que para dirigir una empresa se necesita mucho más que generar una amistad entre empleados y responsables.

 

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