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Archivos del mes March, 2008

La salud como incentivo laboral

Salud dinero y amor son, según reza una famosa canción, las tres cosas más importantes en la vida. El orden de prioridades dependerá de cada persona, pero también suele decirse que sin salud poco importan otros factores como el económico. Puede que sea por eso o por que realmente quieren asegurarse de que sus empleados están en perfectas condiciones, lo cierto es que cada vez más compañías incluyen exhaustivos chequeos médicos entre los beneficios sociales que ofrecen a sus trabajadores.

La cercanía de trato en muchas pyme hace que prácticamente tanto empleados como jefes estén al tanto de la vida clínica los unos de los otros. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que el empresario debe velar por la seguridad y el bienestar de sus trabajadores laborales, lo que se suele traducir muchas veces en un chequeo médico básico nada más entrar para detectar posibles problemas. Sectores de ‘riesgo’ como el de la construcción o restauración son algunos de los que más chequeos llevan a cabo antes de contratar un empleado. Sin embargo, estas pruebas se limitan muchas veces a un simple análisis de sangre.

Ahora se están poniendo de moda unos exámenes más exhaustivos destinados, sobre todo, a los altos ejecutivos. Y es que esta puede ser la mejor forma de demostrar el ‘cariño’ de la compañía hacia este y otro tipo de empleados. Claro que no deja de ser una medida de prevención ante posibles problemas en el futuro. Según informa El Economista muchas compañías crean programas anuales completos de salud con pruebas que van desde las más clásicas hasta otras radiológicas para detectar, por ejemplo, enfermedades cardiovasculares.

Las aseguradoras privadas están, lógicamente, tratando de espolear todavía más a un mercado que ya está en alza. En cualquier caso hay que tener en cuenta que el coste de estos programas es bastante elevado porque en muchos casos incluyen servicios que quedan fuera de la póliza de la compañía. El coste varía en función del centro de salud, el tipo de chequeo y la cobertura de cada póliza y así el de sanitas oscila entre los 150 euros de una prueba urológica hasta los 1.420 de un chequeo completo, el mismo coste que en Mapfre. Mientras, en USP Hospitales un reconocimiento completo puede alcanzar los 2.000-3.000 euros.

Se trata sólo de ejemplos que demuestran que este tipo de incentivos no son en absoluto económicos. Por eso, muchas pyme y grandes empresas prefieren ofrecerlos como parte de un paquete de incentivos a determinados empleados que se trata de fidelizar. En este sentido es muy importante la pericia del empresario a la hora de explicar y ‘vender’ este tipo de beneficios sociales, ya que el empleado puede terminar percibiéndolos como una medida de control más que como un premio o, como en muchos casos, asegurar que prefiere ingresar el coste del mismo en su nómina.

Movilidad, ¿online u offline?

Entre las muchas consideraciones que un pequeño y mediano empresario debe tomar a la hora de implantar una solución de movilidad en su empresa se encuentra elegir entre una online, es decir, conectada a internet u offline, sin conexión a la red. Evidentemente, la selección dependerá de las necesidades específicas de la compañía y del uso que pretenda darle a sus dispositivos, generalmente PDA o Tablet PC.

 

Y es que no es lo mismo, por ejemplo, una PDA para un equipo de comerciales que para un camarero en un restaurante. Incluso para el desarrollo de una misma actividad una pyme puede necesitar una solución online y otra no. La primera opción es válida en casos en el que el empresario quiera que sus empleados ‘móviles’ tengan acceso al stock de producto en línea para conocer en el momento la disponibilidad de artículo o agilizar los pedidos, ya que todos se registran online.

 

Pero no todos los empresarios tienen por qué necesitar tanta rapidez en el traspaso de información. Así, por ejemplo, en el caso de los comerciales se pueden introducir los datos previamente a la PDA y asignar un número determinado de artículos cada vendedor o punto de distribución. El único inconveniente es que cuando agote las existencias no podrá seguir vendiendo. Este tipo de soluciones también son útiles en almacenes, donde para medir el stock no es necesario estar conectado a internet.

 

Del mismo modo en otro tipo de negocios sólo será necesaria una conexión con la central dentro de una red inalámbrica local (algo que ocurre en hostelería donde los camareros sólo tienen que comunicarse con la cocina, no con e exterior.

El mayor inconveniente de la modalidad online, comentan desde Datisa, es que, mientras dentro de as oficinas funcionan correctamente, pueden fallar en el exterior. En ese punto dependerán en primer lugar de la cobertura y en segundo del precio de la tarifa contratada. De hecho, el precio de la conexión es uno de los frenos que los empresarios señalan con mayor frecuencia, no sin razón. España marcha a la cola en este apartado con unas tarifas muy por encima de las de sus vecinos comunitarios. La transferencia de datos ronda el euro por minuto, demasiado para muchas pyme.

Las pyme ya tienen su propio mercado bursátil

El Mercado Alternativo Bursátil para Empresas en Expansión (MBA) acaba de ver la luz después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) haya dado su visto bueno a este proyecto de Bolsas y Mercados Españoles (BME). La nueva normativa está específicamente diseñada para empresa de reducida capitalización, entre 50 y 200 millones de euros, un segmento que se sumará a los ya existentes desde mayor de 2006, donde actualmente cotizan más de 3.200 sociedades de inversión de capital variable (Sicav) y desde junio de 2007 las entidades de capital riesgo.

El nuevo mercado permitirá a las pyme de tamaño más reducir acudir a Bolsa en busca de financiación, al igual que hacen el resto de medianas y grandes empresas. Además, dará liquidez a sus acciones y permitirá la salida más ordenada de los inversores actuales y, por supuesto, servirá para que la empresa obtenga una valoración más objetiva.

Para incorporarse a este segmento del MAB, el capital de la empresa debe estar totalmente desembolsado y la transmisibilidad de acciones debe de ser libre. Por otra parte y como es lógico dado la transparencia que requiere el mercado, la empresa debe de estar auditada. La colocación de las acciones seguirá el camino normal de cualquier salida a Bolsa, es decir, a través de la colocación de los títulos mediante una oferta pública o listing, pero con un importe mínimo de free float de dos millones de euros.

Para facilitar la incorporación de estas compañías el MAB contará con una nueva figura, el Asesor Registrado. Se trata de empresas de servicios de inversión, bancos, cajas de ahorro, firmas de autoría… que comprobarán la idoneidad de las empresas para incorporarse al mercado, además de guiarles durante todo el proceso.

Ahora entrar en la Bolsa es posible casi para cualquier empresa, sólo hay que conocer los riesgos y saber cómo afectará a la operativa diaria del negocio, algo que abordaremos en próximos post.

Crecen los impagos en el comercio

Desde el año pasado la gran mayoría de medios de comunicación y economistas pregonan a los cuatro vientos la llegada de la crisis económica que ya está asolando la Bolsa. Sin embargo, hasta principios de este año no se han empezado a ver señales realmente preocupantes en el ámbito de las pyme. Ahora, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrecen más muestras del deterioro económico con un aumento del volumen de impago a su cifra más alta en los últimos cinco años. En total, la morosidad comercial se ha elevado un 4,2% en enero, su nivel más alto desde agosto de 2003.

En total, el volumen de impagos asciende a 1.428 millones de euros, un 48,7% más que en enero de 2007, en tanto que el número de efectos de comercio devueltos por impago asciende a 515.950 en el mes de enero, lo que supone un 3,9% más que en el mismo mes del año anterior. Las cifras coinciden con una caída de la confianza del consumidor y una bajada generalizada de las ventas al por menor, que en enero sumaron su segundo mes consecutivo de caídas. Del mismo modo, la cifra de negocios en la Industria apenas creció un 6,1% en comparación con el 10,9% registrado en el mismo periodo de 2007.

En una sociedad como la española, con altos ratios de endeudamiento, en endurecimiento de las condiciones crediticias y el alto nivel de los tipos de interés están frenando en seco el consumo (pese a que en rebajas los españoles gastáramos más que el año pasado), lo que está afectando de forma directa a las empresas del país. Los primeros afectados son los emprendedores, que muchas veces no encuentran quien avale unos proyectos que ni siquiera llegan a nacer. Esto se refleja en que el número de sociedades mercantiles creadas en enero disminuyó un 21,3% respecto al mismo periodo del año pasado, aunque sí creció en un punto porcentual la tasa de las que ampliaron capital. Sin embargo, un 42,5% más de empresas se vieron obligadas a cerrar sus puertas, un 87,6% de forma voluntaria, un 9,2% por fusión y el resto por otro tipo de causas.

Aunque los datos dibujan un horizonte más bien negativo, no hay que rendirse al optimismo pero sí actuar con cautela y saber que puede no ser el mejor momento para emprender proyectos de alto riesgo y sí de fortalecer el negocio.
 

Retos para implantar herramientas de movilidad

Implantar una solución de movilidad permite a la pyme mejorar su productividad y reducir los costes en algunas áreas de negocio. Sin embargo, antes de lanzarse de pleno a implementar este tipo de herramientas el empresario debe plantearse varias cuestiones, empezando por el tipo de solución concreto que necesita para su negocio. Y es que dependiendo de las particularidades de la compañía, su sector de actividad y el uso que quiera darle deberá adquirir un tipo de dispositivo u otro (PDA, Smartphone, Tablet PC…), la calidad del mismo y el tipo de programa. De hecho, la selección del aparato es clave, ya que deberá adaptarse a las necesidades de la función que debe cumplir tanto por sus prestaciones como por su tamaño y diseño.

Ignacio Pomar, responsable de sistemas de Datisa, explica que existen una serie de retos que toda pyme debe plantearse. Así, “una PDA debe servir para lo que tiene que servir. En un almacén para hacer stock y en un restaurante para gestionar las cartas, por ejemplo”. Es decir, hay que entender cada dispositivo, conocer sus funciones y saber cuáles son sus limitaciones.

Sin embargo, si la selección de dispositivos es clave no lo es menos la forma en la que se integrará con el sistema operativa. Tanto es así que si este proceso no se gestiona de forma adecuada puede haber tantos problemas a posteriori que toda la inversión habrá sido en balde. Lo mismo ocurrirá si no se gestiona correctamente el cambio en el ámbito operativo y de recursos humanos. En este sentido, lo más importante es explicar a los empleados el por qué de la implantación de la solución de movilidad, qué ventajas obtendrán tanto ellos como la empresa (especialmente ellos) y ofrecer un tiempo razonable para que se adapten a la nueva forma de trabajo.

Pomar explica que, en cualquier caso, “hay que tener claro que se quiere conseguir antes de implantar una solución de movilidad”, algo que no sucede con todas las pyme. Muchos empresarios desconocen las ventajas de estas herramientas, mientras que otros simplemente han oído hablar de ellas y deciden comprarlas por ‘estar a la moda’. Desconocen exactamente qué puede reportarles y tampoco tienen tiempo para aprender su manejo, por lo que posteriormente deben invertir buena parte de sus recursos económicos y de tiempo en subsanar estas deficiencias. Como en otras tantas ocasiones, todo se reduce a la falta de tiempo para informarse sobre las novedades del mercado, pero tanto por parte del empresario como de buena parte proveedores (especialmente de los más pequeños). Pese a todo, en estos casos siempre es más recomendable acudir a los expertos en busca de asesoramiento que embarcarse en este tipo de aventuras en solitario. Como suele decirse, más vale prevenir que curar.

La polémica jubilación de los trabajadores autónomos

La jubilación ha sido históricamente uno de los mayores handicaps de los trabajadores autónomos, que generalmente se encuentran con unas pensiones sustancialmente menores que las del resto de empleados. De hecho, según datos de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) regional de Castilla y León, un trabajador por cuenta propia de dicha comunidad cobrará una pensión media de 549,4 euros, 184 euros menos que un jubilado del régimen general, que percibe 733,4 euros, un 25% más.

Lo que a primera vista parece una clara injusticia se debe, en realidad, a que la cotización de los autónomos es menor que la del resto de empleados y la jubilación se percibe en función de lo que cada persona aporta a las arcas de la Seguridad Social. En principio la respuesta es sencilla y clara, pero, ¿por qué se produce este hecho? En algunos casos puede deberse a una concienzuda planificación de la jubilación del empleado, pero en la mayoría de los casos es el desconocimiento lo que deja los autónomos con una paga exigua tras cesar en su actividad laboral. Y es que según datos de la ATA el 80% de los autónomos de Castilla y León cotizan por la base mínima, establecida en torno a los 300 euros mensuales. Así, una vez alcanzan los 65 años deben conformarse con la jubilación mínima.

Para dar a vuelta a la situación, es decir, para poder cobrar más una vez alcanzada la jubilación sólo es necesario aumentar la base de cotización, es decir, pagar más a la Seguridad Social. Desde hace un par de años el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales lleva desarrollando campañas publicitarias e informativas para dar a conocer las ventajas de cotizar más. Además, también se han ampliado los plazos para variar la base de cotización de cada autónomo, que ahora puede hacerlo en abril y octubre.

En cualquier caso, cada trabajador debe estudiar detenidamente su situación y valorar si le compensa aumentar su cotización o recurrir directamente a un plan de jubilación privado. Para ello. Primero debe tener en cuenta que la cotización no solo tiene consecuencias en la jubilación, sino que también afecta al resto de prestaciones económicas como la de viudedad, orfandad y favor familiar, que también se ven reducidas para los autónomos. En segundo lugar hay que valorar la edad del empleado, de tal forma que si ya está cercano a la jubilación puede que no le interese amentar su base de cotización pero sí recurrir a las opciones privadas. Por el contrario, si todavía está a tiempo de que su base de cotización realmente afecta a su pensión, tendrá que estudiar si realmente la Seguridad Social será capaz de sostener el actual sistema o deberá reducir las prestaciones en el futuro.

¿Qué pueden esperar las pyme tras las elecciones?

Las elecciones vuelven a dejar al PSOE como vencedor y futuro partido en el Gobierno. Los socialistas han revalidado su victoria y ampliad su ventaja respecto a las anteriores primarias con 169 escaños. Por su parte, el PP también ha mejorado sus resultados de 2004 con 154 escaños, en tanto que los partidos nacionalistas pierden votos en general. Así, ERC baja hasta los tres escaños, PNV a seis, en tanto que CiU mantiene los 10 escaños cosechados en 2004 y el Bloque Nacionalista Galego hace lo propio con sus dos escaños. Además, IU se queda con tan sólo dos diputados.

Una vez más el partido socialista tendrá que volver a pactar si quiere formar gobierno y, sobre todo, lograr estabilidad en la nueva legislatura. Por el momento el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ya ha mostrado en sus primeras declaraciones su disponibilidad al diálogo, tanto social como político. Y es que atendiendo a su programa electoral, la nueva etapa del PSOE debería estar marcada por un claro sesgo social. Pero, ¿cómo afecta esto a las pequeñas y medianas empresas? En un principio deberían salir beneficiadas, sobre todo si como dice asegura Zapatero, gobierna “para todos, pero pensando antes que nadie en los que no tienen de todo”.

En cualquier caso y hasta que no se demuestre lo contrario, habrá que atenerse a las promesas electorales hechas por el PSOE durante la campaña y que en el plano económico se resumen en las siguientes:

- Deducción de 400 euros en el IRPF para todos los trabajadores, autónomos incluidos.
- Posibles rebajas en el impuesto de sociedades dependiendo del margen que le  otorguen las arcas del Estado.
- Supresión del Impuesto de Patrimonio
- Supresión del pago de impuestos en herencias inferiores a los 60.000 euros y en la sucesión de vivienda y negocio familiar siempre y cuando la subsistencia de los herederos dependa de ella.
- Mejora de la conciliación de la vida laboral y familiar.
- Mejora de la competitividad de la empresa nacional a través de la inversión en I+D

Con las promesas en la cabeza sólo resta saber cómo y cuándo las llevará a cabo el PSOE y con la ayuda de qué partidos conseguirá su aprobación, además de los cambios que puedan darse en los diferentes ministerios. De momento, la presencia de Pedro Solves al frente de la cartera de Economía y Hacienda parece segura, por lo que no deben esperarse grandes cambios en la política actual y lo mismo puede decirse en el ámbito laboral, donde Jesús Caldera parece destinado a continuar en su puesto.

Los autónomos dependientes ya pueden registrar sus contratos

El nuevo estatuto de los trabajadores autónomos comienza a dar sus frutos y a partir de hoy los trabajadores por cuenta propia cuyos ingresos dependan al menos en un 75% de un solo cliente podrán registrar sus contratos en las Oficinas de Prestaciones de las Direcciones Provinciales del Servicio Público de Empleo Estatal. Se trata de una medida provisional hasta que se dicten las disposiciones necesarias para la aplicación de la Ley del Estatuto del Trabajo Autónomo (LETA), que regula los contratos entre el trabajador y la persona que lo contrata.

Y es que como ya ocurre con muchas de las disposiciones del Plan General Contable, las normas concretas que regirán el Estatuto de los Trabajadores Autónomos, que fue aprobado el pasado 13 de octubre, todavía no han sido desarrolladas. Así, los autónomos dependientes no han podido disfrutar sus derechos legales (vacaciones, indemnizaciones, jornada laboral…)  hasta la fecha. Los trabajadores deberán presentar sus contratos en el Área de Prestaciones de los Servicios Públicos de Empleo de las comunidades autónomas, salvo en el País Vasco, Ceuta y Melilla, que serán registradas por el Área en Empleo. En cada una de las regiones se abrirá un Libro auxiliar para el registro que incluirá todos los contratos de cada trabajador con su número y fecha de registro.

El nuevo estatuto establece que los autónomos dependientes son aquellos que, además de percibir el 75% de sus ingresos de una sólo fuente, no tienen ningún trabajador a su cargo ni ejecutan una actividad indiferenciada de un empleado normal por cuenta del cliente. Sin embargo, también debe disponer de infraestructura y material propio, así como desarrollar su trabajo bajo sus propios criterios organizativos y percibir una contraprestación económica en función del resultado de su actividad.

Movilidad aplicada a la pyme

El término de movilidad está más de moda que nunca que en el ámbito empresarial y pocas son ya las compañías que no han oído hablar de estas soluciones que abarcan desde teléfonos móviles, smart phones, PDA, talet PC  ordenadores portátiles, estos últimos en menor medida debido a su mayor peso y menor autonomía. Su principal objetivo es aumentar la productividad de la empresa a través de los llamados trabajadores móviles, es decir, empleados que bien pasan mucho tiempo fuera de la oficina o que se encuentran en constante desplazamiento dentro de la misma

España es un país puntero en este apartado con una implantación del 45% entre las medianas y grandes empresas, por encima de países como Francia, Alemania o Italia según datos de IDC. Además, ese mismo 45% dispone de una clara estrategia de movilidad, algo con lo que sólo cuenta el 35% de las pyme entre 50 y 99 empleados y que es totalmente desconocido para las compañías todavía más pequeñas. Las pyme desaprovechan de esta forma una tecnología de rentabilidad probada y que puede reportarle grandes ventajas, si bien es cierto que antes de adquirirla hay que estudiar si realmente es necesaria y en qué puede ayudar a la organización. De hecho, las aplicaciones móviles no son beneficiosas de por sí, sino cuando se aplican a un negocio donde pueden ofrecer una ventaja real.

Desde Datisa, desarrollador de software especializado para pyme explican Ignacio Pomar, responsable de sistemas, explica que “uno de los principales frenos en este aspecto, hoy por hoy, es el precio de las comunicaciones en España, que supera con creces al de otro países europeos”. A esto hay que añadir problemas de cobertura para conectarse vía Internet con los sistemas de gestión centrales en las oficinas de la compañía y la percepción de la inseguridad de estos aparatos (un falso miedo, ya que la mayoría de virus no están diseñados para estos aparatos). También existe un cierto temor a la fuga de información, igualmente infundado, ya que para el empleado es más fácil sustraer esos datos por otros medios, en tanto que los archivos que suelen guardarse en estos dispositivos sólo son relativamente vitales. Por su parte, en las pyme hay otra serie de condicionantes como la falta de recursos y conocimientos informáticos para el soporte técnico y de tiempo para informarse sobre estas soluciones

Entonces ¿por qué pueden ser atractivas por ejemplo las PDA para una pyme? En primer lugar, porque su precio se ha moderado y por cerca de 500 euros se pueden encontrar aparatos fiables, con altas prestaciones y, sobre todo, resistentes. Una inversión más moderada ha servido para abrir los ojos a muchas pyme, que se decantan por implantar estas soluciones de TI principalmente por motivos de imagen antes que por temas relacionados con la productividad. Y es que como relata Pomar “la satisfacción del cliente importa, y mucho”. Así, una empresa de restauración ofrecerá mejor imagen si sus camareros llevan una PDA, al igual que si lo hacen los comerciales de cualquier compañía. En este sentido, la edad del empresario suele ser determinante (cuanto más joven más proclive será a contar con las nuevas tecnologías).

Las ventajas del uso de aparatos móviles, especialmente PDA, son claras y tienen una relación directa en la productividad y se pueden simplificar en siete puntos según la experiencia de Datisa.

1- Ahorro de tiempo, por ejemplo en el almacén de la compañía. Pomar explica que es habitual tener que cesar la actividad del almacén por lo menos una vez al año para comprobar el stock y el producto, una actividad en la que se puede ahorrar hasta el 75% gracias a una PDA y un sistema de códigos de barra (un estandar hoy en día).

2- Reducción de los costes y los desplazamientos, tanto de los empleados dentro de la oficina como de la flota de comerciales y transportistas.

3- Mayor productividad: un buen ejemplo son las empresas de restauración, donde se ahorran costes de papel y se mejora la eficacia a lo largo de todo el proceso (se evitan errores, se mejoran los tiempos de preparación, de facturación…). Así, el ahorro en atención al cliente para restaurantes es del 40%.

4- Se evitan errores debidos, por ejemplo, a la caligrafía de los comerciales o camareros. En concreto, la precisión en la toma de datos es un 30% mayor.

5- Mejor atención y servicio al cliente.

6- Evita accidentes laborales al reducir e movimiento de mercancías (siempre y cuando los códigos de barras estén bien colocados, claro está).

7- Mejora la conciliación de la vida laboral y familiar al permitir el teletrabajo y evitar, por ejemplo, que los comerciales tengan que acudir a la oficina a diario.

De todas forma, no es oro todo lo que reluce y existen una serie de retos para la pyme a la hora de implantar estas tecnologías, que no siempre tienen por qué resultar rentables, aunque analizaremos los mismos en el próximo post.

Retirar productos a tiempo

El lanzamiento de productos es uno de los mayores quebraderos de cabeza para cualquier pyme. De hecho, es una de las actividades a las que mayores recursos económicos suelen destinarse y muchas empresas se olvidan de que si bien es importante empezar con buen pie, también lo es mantener una buena imagen. Para lograrlo, una de las máximas es disponer de productos de la máxima calidad. Esto puede implicar retirar del mercado productos defectuosos o que simplemente ya se han quedado desfasados. Cada semana la Comisión Europea ordena la retirada de catorce artículos y es recomendable no esperar a convertirse en uno de los nominados.

Retirar a tiempo un producto defectuoso y reparar posibles daños que haya podido ocasionar a los consumidores es la mejor fórmula para crear una buena imagen de marca. Además, hay que tener en cuenta que la legislación vigente obliga a los fabricantes a reparar los daños materiales y personales que sus productos hayan podido causar al consumidor, y a retirarlos del mercado. Todo ello supone un importante desembolso, ya que es la empresa quien debe asumir todos los gastos cuando se dan estas situaciones. El coste en este sentido puede ser cuantioso, pero todavía son pocas las pyme que cuentan con un programa adecuado para gestionar estas acciones. De hecho apenas un 10% realiza una adecuada gerencia de estos riesgos, lo que a la larga puede incluso poner en riesgo todo el negocio, ya que los recursos destinados a la retirada del producto mermarán notablemente la capacidad de inversión en otros proyectos.

La opción más sencilla para enfrentarse a estas situaciones es contar con un seguro con cobertura para la de retirada de producto. Normalmente, este servicio es una garantía complementaria al seguro de Responsabilidad Civil de Producto que deben tener las empresas. Esta cobertura sirve para cubrir posibles deficiencias en cualquier situación, tanto su el siniestro ya ha ocurrido, es decir, retirar el producto del mercado para evitar que dañe a más gente, como si el fabricante advierte el defecto una vez distribuido o comercializado el producto y prefiere retirarlo del mercado ante la posibilidad de que pueda provocar un daño. En cualquier supuesto, la cobertura de retirada de productos cubre el reembolso de los gastos necesarios y razonables para retirar la mercancía y los gastos de retirada  del mercado como la publicidad para advertir de la retirada o el coste de destrucción de los productos, entre otros aspectos. Los límites habituales de la cobertura de Retirada de Producto se sitúan entre el 10 y 20% del techo general de la póliza de Responsabilidad Civil de producto.

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