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¿Quieres invertir en mí? No, gracias.

Yo invierto en tu idea si tú me das un 60% de los beneficios. Las variables a esta afirmación son infinitas pero se repite en una u otra forma muchas veces todos los días. A la hora de emprender y conseguir éxito empresarial hay dos factores que son muy valiosos: Una idea y una inversión. Lo ideal sería tener una muy buena idea empresarial y un gran capital para invertir en esta idea pero rara vez se juntan ambos factores en una misma persona.

dinero

Si tienes dinero, te falta una buena idea. Si tienes una idea que crees que puede tener mucho éxito, te falta capital. Estas dos situaciones se repiten sin final un día tras otro. De aquí nacen las asociaciones.

¿Quieres ser mi socio?

Es algo que diría una persona que posee uno de los dos factores de éxito a otra persona que tiene el otro. Una asociación es un trato, un acuerdo entre dos partes mediante el cual dos o más personas intercambian sus recursos y los fusionan de manera que puedan sacar más partido que con ambos por separado. Una asociación nace con el fin de maximizar beneficios.

Tiempos de crisis

Las ideas al fin y al cabo suelen ser constantes. No dependen de nada más que de uno mismo por lo que en una crisis no tiene porqué variar el número de buenas ideas. Sí es cierto que cuanto más tiempo libre tenga una persona más tiempo tendrá para desarrollar una idea por lo que períodos con altas tasas de paro son lo ideales para que se cultiven buenas ideas empresariales.

En períodos de alto paro como son las crisis económicas también sucede que el número de personas con capital disponible para invertir disminuye.

Estos dos factores provocan la sed de financiación de los emprendedores. El “necesito dinero desesperadamente” puede llevar a los inversores a aprovecharse del emprendedor, el dueño de la idea y a conseguir condiciones poco favorables para este.

Una inversión suele ser bienvenida pero no conviene pensar que siempre es bienvenida.

¿Quieres invertir en mi idea? Bien pero, ¿a qué precio?

Cuando un inversor admite otorgar dinero a un emprendedor siempre es a cambio de algo y uno de los requerimientos más comunes es el de conseguir un porcentaje de la empresa y por consiguiente, de los beneficios. Además, en muchos casos se requiere también poder de decisión.

En situaciones de necesidad, el emprendedor tiende a aceptar peores negocios de los habituales. Es imprescindible valorar muy bien una inversión, sus pros y sus contras, antes de aceptarla.

Son muchos los inversores que ofrecen inversiones no tan buena a cambio de porcentajes desproporcionados de beneficios o de decisión. Por esta razón, antes de aceptar una inversión, valórala bien.

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