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Que es el renting y cómo sacar partido para la empresa

Una empresa tiene diferentes fórmulas de adquirir los bienes que necesita y la mejor no siempre tiene por qué se su compra. El renting es un modelo de alquiler para empresas y autónomos con sus ventajas y desventajas. Te las explicamos.

En otras ocasiones hemos enfrentado al renting con el leasing como fórmulas de arrendamiento para la pyme, pero en ninguna ocasión nos habíamos parado a definir en qué consiste el renting, cuáles son sus ventajas y desventajas y, sobre todo, cuando conviene contratar en renting. Ahora lo hacemos.

Empezaremos por lo básico ¿Qué es el renting? El renting es un contrato de alquiler de bienes muebles de una duración superior a un año pero inferior a cinco y que se caracteriza por cobrar una cuota fija que suele ser mensual, aunque también las hay semestrales y anuales. Es decir, consiste en pagar un alquiler mensual por un bien no inmobiliario durante un periodo determinado de tiempo.Qué es el renting

Cómo funciona el renting

El renting no está limitado a empresas y trabajadores autónomos, aunque al final son estos los que más utilizan esta fórmula de arrendamiento. A diferencia del leasing, esta alternativa no ofrece a priori la opción de compra, por lo que terminado el periodo de alquiler el bien se devolvería a la empresa de arrendamiento.

El funcionamiento básico de un contrato de renting es similar al de cualquier alquiler, siendo el arrendador el propietario del bien, pero incluye una interesante particularidad. En la mayoría de casos la sociedad de renting se hace cargo del mantenimiento de los bienes en caso de rotura o avería, además de cubrir otros gastos adicionales. Así, por ejemplo, en el renting de vehículos, uno de los más extendidos, la empresa correrá con los gastos del seguro obligatorio o de las revisiones periódicas, que por otra parte suelen incluirse en el precio de la cuota mensual. -después ampliaremos este supuesto, el más habitual en pymes-

En el renting tecnológico ocurre lo mismo, con la ventaja de que si el aparato se estropea, la empresa nos proporcionará otro sin que tengamos que preocuparnos por reponerlo, siempre que así lo hayamos dispuesto en el contrato.

¿Cuando utilizar el renting?

El renting puede ser una buena alternativa para la adquisición de casi cualquier bien, aunque resulta especialmente interesante para bienes con un alto coste pero al mismo tiempo con una vida útil limitada o que pierdan valor rápidamente. De nuevo, un vehículo de empresa puede ser un gran ejemplo: el valor de mercado de un coche cae rápidamente -de hecho, pierde un 15% nada más ‘sacarlo’ del concesionario- y a partir del tercer año puede llegar a costar la mitad de lo que pagamos por él. Teniendo en cuenta que conforme pase el tiempo más costoso será su mantenimiento y más frecuentes las reparaciones, es el candidato ideal para el renting.

Renting Tecnológico para la pyme

También puede tener sentido acudir al renting en el caso de los equipos informáticos, que al cabo de dos años pueden estar ya obsoletos. En este caso, el renting nos permitirá estar siempre a la última y cubrirnos en caso de avería. Y es que pasado el periodo establecido en el contrato podremos optar por renovarlo con los mismos equipos o cambiarlos si estos ya ‘no están a la última’.

Ventajas para la empresa

Ya hemos esbozado algunas de las ventajas del renting para la empresa, pero todavía no nos hemos adentrado en las cuestiones contables. En este sentido, el bien alquilado no se registra en el inmovilizado de la compañía, ya que no puede considerarse una inversión. Esto supone una importante libertad de movimientos en cuanto a liquidez.

Además, al tratarse de un alquiler puede reflejarse en la cuenta de resultados como un gasto más, aunque para ello deberá dedicarse 100% y de forma exclusiva a la actividad empresarial. Del mismo modo, la cuota de renting es deducible para la empresa, así como el IVA. Precisamente la posibilidad de imputar el IVA soportado por el renting en la declaración trimestral es lo que lo hace tan atractivo para los autónomos y lo que resta interés para los particulares.

Ahora que ya conocemos las ventajas del renting todo es cuestión de estudiar cada caso concreto para saber si realmente nos renta alquilar o comprar cada bien. Eso sí, un último consejo: cuidado con que la duración del contrato se adecue a la amortización del bien. De nada servirá, por ejemplo, un contrato de renting de equipos informáticos de cinco años de duración (a partir del segundo los equipos ya estarán obsoletos).

Antes de lanzarse al renting

Hasta ahora hemos hablado del renting en términos positivos, pero también hay ciertos aspectos que es necesario valorar. Y es que es fácil cometer errores en este tipo de arrendamientos que pueden hacer que lo que era un ahorro para la empresa termine siendo un gasto.

El fallo más habitual en este tipo de alquileres es firmar un contrato con una duración superior a la vida útil del producto. Esto puede pasar, por ejemplo, al arrendar bienes tecologicos. Imaginemos el renting de un ordenador por un periodo de cinco años. En cinco años es fácil que el equipo esté ya más que obsoleto. De hecho, es fácil que lo esté ya a partir del segundo año o que haya en el mercado opciones más llamativas.

En esta misma línea, también hay que fijarse en las indemnizaciones en caso de querer romper el contrato. Siguiendo con el anterior ejemplo, podríamos firmar un contrato de renting a cinco años, pero dejando una puerta abierta a su revisión anual o con una cantidad de resolución anticipada muy baja -compensaríamos la duración del contrato con una cuota mensual también más baja-.

También es habitual no tener en cuenta el coste del aval o el depósito que pueden exigir en est tipo de contratos y que al final aumentará el coste del mismo.

Renting de vehículos y coches

El ejemplo del coche

Por último, vamos a ver qué nos puede ofrecer el renting con el caso más extendido: el vehículo de empresa. En estos casos el contrato suele incluir las labores administrativas como la compra del vehículo, su matriculación y entrega al cliente si el coche es nuevo.

Como ya hemos apuntado, la empresa de renting también se hará cargo en la mayoría de los casos del mantenimiento preventivo completo, incluidas las revisiones que determine la marca, la reparación en caso de avería, el cambio de neumáticos, el pago del seguro, que normalmente será un todo riesgo sin franquicia, y el vehículo de sustitución y la asistencia en carretera -esto lo suelen proveer a través del seguro contratado-.

Lo que nunca está incluido es la gasolina, las multas de tráfico y las reparaciones que sean derivadas del mal uso del coche.

Las condiciones ya expuestas hablan de las ventajas del renting, las desventajas tienen que ver sobre todo con la obligatoriedad de llevar el coche a la revisión a los talleres oficiales y que muchos contratos pueden establecer un número de kilómetros máximos al año que, en caso de superarse, conllevarán el pago de una indemnización.

Cuando finalice el contrato habrá que devolver el coche a la compañía de renting y firmar un nuevo contrato si es lo que queremos e incluso negociar su compra. La diferencia con el leasing en este último caso es que esta opción se negocia tras la finalización del contrato y no se incluye dentro del mismo.

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Imagen – WikipediaTomasz Romski y ouh_desire en Shutterstock

 

 

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