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Los retrasos en los pagos en la Union Europea también ahogan a las pymes españolas

El retraso en los pagos, que en algunos países como Italia o Portugal pueden llegar a seis meses, es el principal problema que han ido detectando las escasas pequeñas y medianas empresas españolas en sus transacciones comerciales con la UE, según el informe Línea Abierta, elaborado por CEOE y la Secretaría de Estado de Comercio. Un nuevo problema de liquidez para muchas pymes exportadoras españolas que todavía están en muchos casos pendientes de cobrar los servicios o las ventas realizadas a las Administraciones locales y autonómicas.

La situación del euro también afecta al retraso en los pagos

La morosidad no es una lacra exclusiva de las empresas y las administraciones públicas españolas. La caída de la actividad y las dificultades para financiarse también atenazan la tesorería de las compañías europeas, en especial a las portuguesas y a las italianas, que están empezando a demorar el pago a sus proveedores españoles. Así lo refleja la undécima edición de esta macroencuesta realizada a 900 empresas españolas que trata de comprobar las principales dificultades que tienen que abordar las compañías a la hora de vender bienes y servicios en otros países europeos. Y la primera de ellas es la morosidad. El secretario general de CEOE, José María Lacasa, afirmó en su presentación que ese retraso en los pagos es consecuente, no sin ciertos matices, con la situación de la zona euro.

La mitad de los obstáculos comerciales detectados obedecen a la morosidad y en ese punto clave para las pymes porque afecta a la línea de flotación de su liquidez, ya que sus clientes europeos se financian a costa suya.

El estudio distingue entre dificultades técnicas y obstáculos comerciales y en el primer apartado destacan Alemania y Francia, los dos mayores clientes, donde las empresas detectan uno de cada tres problemas, tradicionalmente ligados a la petición de mayores normas técnicas de las que requiere la normativa comunitaria, como sucede en Francia con las bicicletas eléctricas fabricadas en España o en Alemania con los quesos españoles, que no pueden llevar un conservante necesario para evitar que le salga moho.

Abusos de posición dominante en Alemania y en Francia

Entre los obstáculos comerciales, además de la citada morosidad, aparece el abuso de posición dominante, que denuncian las empresas del sector de alimentación y bebidas, sobre todo en Alemania y Francia, en las que están radicadas las grandes cadenas de distribución como Lidl, Aldi o Carrefour. El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, apuntó la necesidad de eliminar estas barreras, ya que sin ellas, el PIB europeo experimentaría un crecimiento de 2,6 puntos, con lo que ello supone en actividad y empleos.

Ese repunte de la morosidad en la Union Europea puede terminar una vez que todos los países transpongan a su ordenamiento jurídico la nueva directiva comunitaria sobre plazos de pago, que establece un período de pago de 30 días en el sector público y privado. Solo permite alargarlos a 60 días entre empresas, siempre que haya pacto previo y que no haya posición de abuso.

 

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