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Como contratar a un jefe

Cualquier contratación de personal es importante en el el ámbito de la pyme, pero cuando se trata de encontrar un jefe esta se vuelve vital. Si para la pequeña y mediana empresa acertar con sus empleados es crucial, en el caso de los encargados, directivos o responsables un fallo puede significar la diferencia entre ganancias y pérdidas. En términos generales, cuanto menor sea el tamaño de la empresa más importante será acertar con la persona elegida, pero también menores los recursos  y conocimientos específicos sobre contratación y recursos humanos.

En este sentido, existen una serie de pautas básicas para la contratación de empleados que deben observarse también para incorporar directivos. En primer lugar hay que definir los objetivos del puesto de trabajo y las tarear específicas que estarán asociadas al mismo. Esto es lo más importante, ya que si no tenemos claras las funciones que deberá cumplir quizás deberíamos replantearnos todo el proceso.

El segundo paso es llevar a cabo una pequeña ‘investigación de mercado’ sobre el ‘género’ que vamos a comprar. Es decir, busco un perfil de empleado altamente demandado, cuál es el salario medio para ese puesto, qué experiencia puedo exigir… En realidad, se trata de informarse para dar con unas condiciones laborales suficientemente atractivas como para atraer al tipo de persona que queremos contratar. Una buena táctica para las pyme suele ser el ‘pagar’ un poco más que la media del mercado para asegurarse que el empleado estará contento y después tratar de fidelizarlo.

El tercer paso es la propia búsqueda de los candidatos. En este punto, existen dos alternativas: llevar a cabo el proceso en la propia pyme o contratar los servicios de una empresa de recursos humanos. Cualquiera de las dos opciones es válida, aunque la segunda asegura algo más de rigor en la selección y libera al empresario de lo que en realidad es una pesada carga de trabajo. Aquí podremos aprovechar el esfuerzo del primer paso.

Conviene reducir la lista de candidatos hasta un máximo de diez finalistas a los que ya se les dedicará más atención con una entrevista personal en profundidad. Lo primero que hay que hacer es comprobar en la medida de lo posible que las habilidades que aparecen en el curriculum vitae son ciertas. Aquí es importante anotar todas las dudas y tenerlas delante durante la entrevista para no olvidar ningún dato. Pero esta es la parte más sencilla, lo complicado llega con la evaluación de las aptitudes de liderazgo y su forma de trabajar, que en realidad son tan importantes como los conocimientos técnicos.

Y es que si vamos a contratar a un jefe cuyas decisiones en el día a día y forma de trabajar afecten directamente a la marcha del negocio, más vale que se adapte a la filosofía de la empresa. La entrevista debe servir para hacernos una idea de si estamos o no ante el candidato ideal. El problema en este punto suele ser la inexperiencia del entrevistador (la mayoría de empresarios tienen serias lagunas en este punto) y los nervios del entrevistado (generalmente demasiado centrado en agradar), así que lo primero será romper el hielo y tratar de crear un ambiente distendido.

El fin de la entrevista debe ser el de conocer un poco más al candidato, su forma de enfocar los negocios, visión empresarial y objetivos profesionales, todo ello sin descuidar la parte personal. Aquí no se trata de preguntar acerca de ideología política, religión, familia, sino de rasgos de personalidad afines al estilo de gestión de la empresa. El mayor inconveniente es que no hay pautas definidas al respecto, ya que cada puesto tiene sus particularidades y cada empresa su propia identidad. Lo que hay que tener claro es lo que buscamos y a partir de ahí tratar de encontrarlo o por lo menos algo que se le acerque.

Por último, no hemos de tener miedo a ‘cortar’ de raíz una entrevista si creemos que el candidato no se adapta a lo que exigimos. Es mejor ser un poco brusco y no perder nuestro tiempo ni el del entrevistado. Lo mismo se puede aplicar con el aspirante seleccionado.

Más de 270 herramientas online para su negocio

El futuro está en la red, o al menos eso dicen los expertos. Lo cierto es que Internet ofrece un mundo de posibilidades comerciales para las pyme.  Y es que internet se está convirtiendo en un receptor importante tanto del tiempo de los consumidores como de las actividades que realizan. Quien dice esto es Javier Rodríguez Zapatero, presidente de Google, una de las pocas compañías que ha demostrado total ‘inmunidad’ a la crisis con una mejora del 26% en sus beneficios durante el tercer trimestre del año.

El problema por parte de muchos pequeños empresarios es el desconocimiento de este entorno y sobre todo de las herramientas para gestionar su negocio online. Un interesante post de Mashable propone 270 programas y herramientas diferentes para hacerlo. El artículo, en inglés, eso sí, abarca desde software de contabilidad y gestión financiera (útil independientemente del modelo de negocio) hasta calendarios y planificadores pasando por elementos para diseñar grupos de trabajo, crear presentaciones, fortalecer el netowrking…

Ahora sólo resta vencer el escepticismo y ponerse manos a la obra para sacar el máximo partido a la Red.

Se veía venir: nos quedamos sin SIMO

El SIMO (siglas del Salón Informativo de Material de Oficina) no abrirá sus puertas en 2008. La principal feria de informática y telecomunicaciones de España se cancela ante la falta de interés por parte de las grandes firmas de acudir al evento. Según la nota de prensa emitida por la Feria de Madrid (IFEMA) se trata de un aplazamiento “hasta que no se configure el marco comercial y promocional adecuado para las empresas participantes, así como con el suficiente atractivo profesional para todos los colectivos interesados en las nuevas tecnologías”.

La crisis hace mella en todos los sectores y el tecnológico no es ninguna excepción. Sin embargo, el declive de SIMO no es algo coyuntural que se limite a esta 48ª edición, que debía celebrarse entre el 11 y el 16 de noviembre. De hecho, la feria lleva años encontrando problemas para conseguir atraer a las grandes marcas, que han ido abandonando el evento o en cualquier caso recortando su presupuesto dentro del mismo.

El pasado año SIMO 2007 ya comenzó a diseñar un giro estratégico con una mayor presencia del área de consumo frente al sector puramente profesional y de software. Básicamente la feria ha ido perdiendo interés para los profesionales como marco de presentación ante otras compañías del sector y al tiempo que ha ganado protagonismo la parte más ludica y amateur del evento.

El pasado año SIMO consiguió reunir a cerca de 500 empresas (en 2006 fueron más de 700) y acogió a más de 30.000 visitantes. Sin embargo, ‘clásicos’ como Telefónica, Vodafone u Orange ya habían confirmado que este año no acudirían al SIMO, una postura secundada por otros gigantes tecnológicos como Toshiba o Microsoft. Como el abandono de las grandes marcas podía ser sólo el principio, desde la Feria de Madrid han decidido cancelar el evento y empezar a trabajar en el “‘nuevo SIMO’ en 2009, que será un proyecto totalmente renovado”.

En cualquier caso el ‘apagón’ (temporal o definitivo) del SIMO sirve de excusa para reflexionar sobre el atractivo real de determinadas ferias. Gracias a los avances tecnológicos y sobre todo a Internet, hoy en día pocas compañías esperan a las ferias para presentar sus productos (especialmente en el campo tecnológico) y en un momento de crisis, este tipo de eventos es uno de los primeros en aparecer en la lista de prescindibles. En el fondo, se plantea la utilidad real de determinado tipo de ferias para captar clientes, hacer nuevos socios y, en definitiva, obtener rendimiento por la inversión que se realiza.

Como motivar a los empleados en verano

Con el verano llegan el buen tiempo y las ansiadas vacaciones, lo que muchas veces se traduce en un descenso de la productividad. Agosto es siempre el mes más conflictivo debido al descenso generalizado de la actividad empresarial en el país. De hecho, muchas pyme prefieren cerrar sus puertas y retomar el negocio en septiembre. No tiene por qué ser así. Sólo hacer falta saber cómo motivar a sus empleados.

La motivación es clave para un buen rendimiento y por eso todo buen jefe debe saber cómo estimular la capacidad laboral de sus empleados incluso en verano. Para quienes ya han vuelto de vacaciones habrá que tratar que recuperen el ritmo lo antes posible y para quienes todavía están esperando esos días de descanso habrá que evitar que se distraigan pesando en la playa. Lograrlo es complicado pero no imposible.

Para los primeros lo más recomendable es dejar por lo menos un par de jornadas para que ‘aterricen’ y se sitúen de nuevo. A partir de ahí habrá que ayudarles a retomar su actividad recordándoles los objetivos de la empresa y los suyos propios. Esto se puede complementar con reuniones en grupo e incluso alguna actividad programa en el exterior, aunque lo ideal es esperar a que todo el personal haya regresado de sus vacaciones para hacerlo o por lo menos llevarla a cabo en dos grandes grupos.

Los empleados que todavía están esperando su turno para disfrutar de unos días libres representan un reto diferente. Los elementos de motivación cambian radicalmente. En este caso lo más importante es conseguir que esté centrado en su trabajo y exprima las posibilidades que ofrecen los meses de verano. Algunas técnicas que suelen dar buenos resultados son las siguientes:

Establecer un plan específico de objetivos e incentivos para verano.

  • Jornada laboral continua/reducida. Aunque a priori puede parecer contraproducente, contar con más tiempo libre en verano ayuda a mejorar el estado de ánimo del trabajador y su productividad durante estas fechas. Además, los objetivos fijados anteriormente ayudarán a que no pierda el hilo de su trabajo.
  • Agosto puede ser un buen mes para evaluar la primera parte del año y planificar el resto del curso. El descenso de la carga laboral hace que sea posible tomarse un descanso para evaluar el rendimiento de trabajador y establecer una nueva línea de actuación.
  • Planee alguna actividad fuera de la oficina. El verano es una época ideal para fomentar el espíritu de equipo y de grupo dentro de la empresa.

El MAB-EE, ¿panacea ante la falta de financiación?

Uno de los mayores retos para cualquier empresa es conseguir financiación para seguir creciendo y emprender nuevos proyectos. La crisis económica y las restricciones a los préstamos por parte de bancos y cajas de ahorro no están ayudando a mejorar uno de los problemas que se repiten con mayor frecuencia entre las pyme.

Esta coyuntura está ayudando al desarrollo de fórmulas alternativas de financiación hasta ahora prácticamente inexploradas por parte de las pyme. Una de ellas es acudir a la Bolsa y al ‘nuevo’ Mercado Bursátil Alternativo para empresas en expansión (MaB-EE). La Bolsa española ya cuenta con dos índices para pequeñas y medianas empresas (Ibex Small Cap e Ibex Medium Cap) para las pyme, pero el MaB-EE está específicamente diseñado para financiar procesos de expansión y proyectos de crecimiento. La publicación de la lista de asesores registrados el pasado mes de marzo ha servido para relanzar el interés por esta opción de financiación.

Todavía resta mucho para que las cerca de 5.300 empresa que objetivamente pueden formar parte del MAB según Bolsas y Mercados Españoles (BME) para pyme conozcan realmente las posibilidades que ofrece. Sin embargo, ya hay algunas compañías que estudiaban entrar en el mercado convencional y comienzan a replantearse hacerlo en el MAB porque se adapta mejor a sus características. Está específicamente diseñado para empresas de reducida capitalización, entre 50 y 200 millones de euros.

Todavía no hay ninguna pyme cotizando en el MaB-EE y según los expertos las primeras salidas podrían producirse a finales de 2008 o comienzos de 2009. Entre los requisitos que deben cumplir se encuentra una contabilidad adaptada a las Normas Internacionales de Contabilidad Financiera (NIIF) y comprometerse a permanecer por lo menos un año en el mercado. La colocación de los títulos se realiza mediante OPV, OPS u oferta privada y no suele superar el 40% del valor total de la compañía, lo que garantiza que el empresario mantendrá el control real de la pyme.

Además de acceso a financiación, cotizar en el MaB-EE u otros mercados internacionales para pyme como el Alternative Investment Market (AIM) de Lnodres o el Alternext de París, siempre es una buena oportunidad para pulir defectos clásicos en las pyme. Una vez cotice en Bolsa, la empresa deberá comunicar periódicamente sus resultados empresariales y tener un alto grado de transparencia.

Morosidad: la difícil tarea de cobrar en la pyme

Los últimos datos de morosidad empresarial en España ponen de manifiesto las dificultades de pago de las compañías nacionales ante la crisis económica. Y es que los niveles de morosidad empresarial se han duplicado en el primer semestre de 2008 según el Índice de Incumplimiento de Crédito y Caución. Como es lógico, buena parte de estos impagos se concentran en el sector de la construcción, pero también se empiezan a extender a otras áreas de actividad.

El problema de los impagados es especialmente relevante para las pyme, especialmente ahora que la crisis de crédito hace cada vez más difícil la tarea de conseguir dinero a través de un crédito. A esto hay que unir la falta de previsión de muchos jóvenes empresarios que hasta ahora no han vivido una situación similar o una mala gestión de la tesorería que no ha sabido prever eventuales problemas de morosidad. Al final, muchas pequeñas y medianas empresas se están viendo abocadas a ‘tirar’ de sus recursos y fondos ante la falta de ingresos ya registrados.

El problema no es nuevo. De hecho, suele decirse que en la pyme lo más difícil no es vender, sino cobrar. En un post anterior comentaba algunas soluciones que ofrece la Asociación Española para la Prevención de Impagos y Morosos (AEPIN), aunque esta sociedad no es la única que trabaja en este sentido y existen diversas empresas dedicadas a la gestión de cobros, empezando por el famoso cobrador del frac.

En cualquier caso, la pyme siempre debe tener en cuenta cuáles son sus derechos. En primer lugar hay que indicar que el tiempo de espera varía en función del sector y del pagador. Así, por ejemplo, la administración suele ser uno de los peores pagadores en lo que a retrasos se refiere. De todas formas, si en 60 días la empresa no ha conseguido cobrar su factura puede recurrir a otras vías para lograr el pago de las cantidades adeudadas. La primera, evidentemente, es tratar de llegar a algún tipo de acuerdo con el deudor, aunque esto no siempre es posible.

La recuperación de impagados es una tarea ardua y que no siempre ofrece los frutos deseados. Una vez resultas todas las opciones el emprendedor deberá enfrentarse a la vía judicial (larga y costos) o acudir a un tribunal de arbitraje como el de la Asociación Comunitaria de Arbitraje (ACAM) para intentar solventarlo por otros medios.

De todas formas antes de entablar este tipo de acciones la pyme debe valorar hasta qué punto es conveniente terminar así su relación con el cliente. En este caso vuelve a plantearse el problema inherente al tamaño de la pyme y a su dependencia de unos pocos clientes, uno de los males más comunes.

En momentos de crisis como los actuales las grandes empresas son todavía más activas en la gestión de su tesorería y pueden retrasar los pagos hasta el límite e incluso superarlo. Una pyme cuyos ingresos estén muy ligados a estas grandes empresas siempre podrá acudir a la justicia ante estos impagos, pero ¿realmente le será rentable a largo plazo? La respuesta es evidente al igual que la difícil situación de muchas pequeñas empresas.

Motivación y retribución de los equipos comerciales

Independiente de la coyuntura económica existe una actividad que nunca cesa dentro del mundo de los negocios y que, de hecho, constituye su principal razón de ser: la venta. No importa el sector, tamaño o condición de la compañía. Siempre tendrá que vender un producto, servicio, idea… Y precisamente por eso es el único puesto de trabajo común a todas las corporaciones es el de comercial.

Sin embargo, la gestión de un departamento comercial es uno de los apartados más complicados a los que debe enfrentarse una pyme. La importancia de estos trabajadores en las pequeñas y medianas compañías es enorme, ya que el margen de maniobra entre los ingresos y los gastos es muy escasos. Por eso es fundamental diseñar un buen plan que sirva para retener, motivar y obtener el máximo rendimiento de los vendedores.

En el apartado emocional la mejor forma de motivar a los empleados pasa por escuchar sus ideas y sugerencias, especialmente cuando se trata de la relación con los clientes. Lo mismo ocurre con los aspectos relacionados con la formación, esencial en muchos casos. En cualquier caso, estas cuestiones de tipo más personal suelen terminar dejando paso a otros aspectos de índole económico.

Y es que al final la mejor forma de contentar al empleado y mantener alta su motivación es a través de un salario acorde con su aportación a al empresa. Por eso, la mayoría de compañías, especialmente las pyme, diseñan políticas de retribución basadas en comisiones por objetivos. Básicamente consiste en el consabido tanto produces tanto cobras. En este sentido la clave está en diseñar unas metas que el propio comercial considere alcanzables pero que el esfuerzo para alcanzarlas le merezca también la pena.

Lograr que todos los comerciales estén contentos con su trabajo y comisiones es muchas veces misión imposible, ya que siempre pueden surgir envidias y rencores hacia el que vende más que el resto. El problema radica en que muchas veces el vendedor veterano cuenta con una cartera de clientes que ha ido fidelizando a lo largo del tiempo y que le permiten contar con un buen salario sin hacer excesivos esfuerzos. En el peor de los casos puede incluso haber un departamento de fildelización de por medio que sea quien acapare este tipo de comisiones.

La labor del empresario es lograr que todos los comerciales traten activamente de ampliar su cartera de clientes y premiarlos por ello. Para eso hay diseñar una política de comisiones justa que valore no sólo el volumen total de venta sino las condiciones concretas en las que se ha producido y si el comercial ha sido capaz de fildelizar al cliente.

Una de las prácticas más extendidas es ir subiendo el porcentaje de las comisiones en función del cumplimiento de una serie de objetivos. De esta forma, si no alcanza un nivel mínimo de ventas, el comercial no cobrará toda la comisión.

Pero no sólo se trata del dinero, sino también de los plazos de esos objetivos y comisiones. La práctica más extendida es fijar un plan de incentivos anual con una serie de ‘estaciones intermedias’ mensuales o trimestrales. Así es posible evitar un hipotético relajo por parte de los comerciales y que esperen hasta el final del año para completar el objetivo. Además, hay que tener en cuenta que unos plazos excesivamente largos pueden desdibujar el objetivo global y terminar con la motivación del empleado.

Exactamente lo mismo ocurre con el cobro de las comisiones. Muchas empresas, especialmente las pyme, prefieren esperar a contar con el ingreso por parte del cliente para abonar la comisión al comercial. No se trata más que de un simple mecanismo de protección en caso de que ocurra cualquier incidente, pero que también puede interferir en la labor del vendedor, especialmente si el trato no se cierra por algún problema de distribución ajeno al propio vendedor. Por eso, una buena práctica es hacer adelantos parciales de estas comisiones.

Consejos para ahorrar energía y ayudas para lograrlo

El medio ambiente se ha convertido en uno de los debates centrales para la sociedad actual, sobre todo en su vertiente energética. Ya no sólo se trata de la subida del precio del petróleo, que afecta especialmente a determinados sectores como el de los transportistas o comerciales, sino del uso que en general hacemos de los recursos energéticos a los que tenemos alcance.

Al margen de consideraciones más ligadas a la necesidad social de cuidar el medio ambiente, lo cierto es que un buen uso de las fuentes de energía puede suponer grandes ahorros en la factura energética de las pyme. Por lo menos esto es lo que aseguran desde diferentes administraciones públicas y estudios como el realizado por Unión Fenosa según el cual las pyme españolas podrían ahorrar 1.420 millones de euros anuales en electricidad si mejorasen su eficiencia, eso sin tener en cuenta la subida de la tarifa eléctrica que planea el Gobierno.

Existen diferentes vías para mejorar la eficiencia energética en la pequeña y mediana empresa que van desde las más lógicas a las más peregrinas. En este sentido, el consumo eléctrico por iluminación puede representar hasta el 50% del consumo total en oficinas y el 15% en talleres. Una buena forma de disminuirlo es sustituir las reactancias convencionales por balastos electrónicos, además de hacer lo propio con las bombillas normales por las de bajo consumo (ahorro del 40%) o por lámparas fluorescentes (ahorro del 25%).

Además, también es posible configurar los equipos ofimáticos de forma que gasten un 15% menos de energía, mientras que con el aire acondicionado el ahorro puede alcanzar el 30%. Estas son algunas de las cifras que baraja el Instituto Madrileño de Desarrollo Empresarial (Imade) en un informe sobre cómo disminuir el gasto en el sector comercio, que también explica cómo pagar un 10% menos en cuestiones relacionadas con el mantenimiento o un 25% menos por el uso de cámaras frigoríficas.

Imade es sólo uno de los muchos organismos autonómicos que trabajan en esta dirección. En este sentido, la Consejería de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio de Murcia y la Asociación de Hosteleros de la Región de Murcia (Hostemur) han presentado una guía con consejos útiles que permitirán ahorrar a estos establecimientos hasta un 27 por ciento de la electricidad para calentar agua a través de la instalación de placas termosolares, y el 60 por ciento de la electricidad que se utiliza para caldear una habitación con equipos de bajo consumo energético.

El interés de los gobiernos autonómicos y central por mejorar en el apartado tecnológico hace que existan multitud de ayudas para implantar sistemas de control medioambiental y de ahorro energético. En el caso de la Administración estatal, el programa Enerpyme pone a disposición de los empresarios tanto consejos para un uso eficiente de la energía como las ayudas estatales y europeas a las que tienen derecho. En el ámbito comunitario, la Comisión Europea dispone de un apartado específico en su página web dedicado al medio ambiente y las pymes.

Más de 15.000 millones de euros en créditos para pyme

En un momento en que acceder a financiación se ha vuelto más complicado por el endurecimiento de las condiciones crediticias, llegan buenas noticias para las pyme españolas. Las pequeñas y medianas empresas recibirán un trato especial por parte de los dos grandes bancos del país gracias al acuerdo que Santander y BBVA han sellado con CEOE y Cepyme para que este tipo de compañías puedan disponer de dinero en caja en un momento de falta de liquidez.

En concreto, ambos bancos aportarán una línea de financiación de 15.000 millones de euros a la que tendrán acceso todos los afiliados a CEOE y Cepyme. Como es habitual la concesión del préstamo y las condiciones concretas estarán supeditada a las características de la pyme y a su proyecto concreto. El objetivo general de estos créditos es el favorecer el crecimiento y la competitividad de las empresas españolas, para lo que BBVA y Santander también desarrollarán una serie de soluciones financieras de ayuda a diferentes proyectos empresariales.

Esta línea de financiación se une a la que en marzo firmó La Caixa por valor de 6.000 millones de euros. Gracias a esta medida, la entidad que preside Isidro Faine podrá aumentar su presencia en el sector de la pyme, donde ocupa el primer puesto por cuota de mercado con un 23,7%, seguido por BBVA, que cuenta con un 13% entre las microempresas.

Según un estudio realizado por FRS Grupo Inmark, las cajas le ganan el pulso a los bancos en el ámbito de la pyme. Así, un 74% de las microempresas trabajan con una caja frente al 43,7% que lo hacen con bancos y el 10,5% que también utiliza las cajas rurales. El informe recalca que la proximidad sigue siendo el principal motivo a la hora de decantarse por una entidad para un 51% de los encuestados, en tanto que sólo un 35,2% valora la eficacia por encima de todo y un 32,5% elije en función de la imagen. De esta forma vuelve a quedar patente la desconfianza de la pyme en el mundo online para determinadas gestiones.

Guía de la Agencia Tributaria para la deducción de los 400 euros en el IRPF

Tal y como había anunciado previamente la Agencia Tributaria, las pyme ya tienen a su disposición un manual y un programa para poder aplicar la deducción de los 400 en el IRPF, en las nóminas de sus empleados en el mes de junio.

Hacienda ha enviado una carta a todas las empresas y autónomos obligados a aplicar estos cambios en el IPRF, y también dispone de un apartado específico en su página web done explica la normativa y los cambios que deberán acometer las pyme. La Agencia Tributaria ha dispuesto un breve documento en el que expone de forma general cuál será el procedimiento de esta deducción, que se llevará a cabo en dos tramos en 2009. El primero consistirá en una deducción lineal de hasta 200 euros en las retenciones o ingresos a cuenta aplicadas sobre cualquier rendimiento del trabajo (excepto los que lo hace a un tipo fijo).

A partir del mes de julio, la disminución de las retenciones hasta alcanzar los 400 euros anuales se producirá mediante la reducción del tipo de retención aplicable (que ahora pasa a tener dos decimales). En este sentido conviene recordar que va afectar a las rentas del trabajo para las que está establecido el procedimiento general para determinar el importe de la retención, a excepción de aquéllas para las que esté establecido un tipo mínimo ( 2% o 15%) en la medida en que el tipo obtenido resulte inferior a dicho mínimo. Además, la disminución del tipo de retención es independiente de que el trabajador perciba o no rendimientos del trabajo en otra empresa, por lo que no debe efectuar comunicación alguna al respecto. No obstante, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 88.5 del Reglamento del Impuesto, el trabajador podrá solicitar por escrito la aplicación de un tipo de retención superior, aplicándose dicho tipo como mínimo hasta final de año y en los ejercicios sucesivos, salvo renuncia por escrito.

Para hacer más fácil el proceso la AEAT dispone de un programa informático que ayuda a realizar el cálculo de las retenciones y también atenderá cualquier duda en el teléfono 901 33 55 33, además de la propia página web de la AEAT y las diferentes delegaciones de Hacienda.

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