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Wearables: futuro o hype

Todos dábamos por su puesto que 2014 iba a ser el año de la explosión de los wearables, personificados en algunos productos muy concretos, a los que ya hemos valorado en cuanto su funcionalidad tanto a título personal como desde la óptica de las pequeñas y medianas empresas ( realmente desde el mundo empresarial en general) sin embargo, y a pesar de que efectivamente no ha sido un mal año para estos dispositivos, ni de lejos hemos estado dentro del volumen que se suponía al negocio. Los motivos pueden ser varios, de hecho se habla de tecnologías no maduras, de apresuramiento en los lanzamientos, etc… pero la pregunta va más allá,¿Realmente los wearables van a suponer ese salto tecnológico masivo que se les suponía?

Todo apunta a que el próximo 2015 Apple lanzará al fin su iWatch. Se trata de un dispositivo que tanto los fieles de la marca de la manzana como la industria en general está esperando desde hace tiempo, no en vano, es la interpretación de Apple de los wearables y sin duda, un elemento que va a tener mucho que decir en el futuro de estos dispositivos.

wearable

Realmente se trataría de la incorporación de una de las marcas más relevantes en tecnología a un proceso en el que ya se encuentran sumergidas algunas de sus principales competidoras, y que ha puesto en el mercado en el año 2013 y lo que llevamos del presente año cerca de 400 dispositivos que se pueden definir como wearables.

¿Qué es un wearable?

Hay muchísimas definiciones pero vamos a inclinarnos por la más sencilla, la de su uso práctico. Podríamos en este sentido describir estos dispositivos como elementos que podemos llevar conectados a modo de accesorio y que nos pueden ofrecer funcionalidades de lo más diverso, algunas de ellas relacionadas con la zona del cuerpo en la que se ubican.

Por ejemplo, si hablamos de las famosas gafas inteligentes, con la propuesta del Google a la cabeza, nos podemos encontrar con utilidades como las aplicaciones de realidad aumentada, la navegación web, la geo localización, mientras que, por ejemplo, en el caso de los relojes inteligentes, entre otras aplicaciones podemos encontrar la posibilidad de realizar llamadas, monitorización de constantes vitales, navegación… así podemos ir saltando por diferentes espacios del cuerpo, los oídos con los llamados hearables,  el cuello con dispositivos muy orientados al control de la salud, etc.

De algún modo podríamos decir que se trata de dispositivos de alta tecnología que toman forma y uso básico de complemento, a partir del cual despliegan un gran número de funcionalidades tecnológicas.

googleglass¿Cómo han evolucionado?

Si comparamos los procesos de lanzamiento de los teléfonos inteligentes con el proceso de lanzamiento de los dispositivos de wearables, algo que cierto sector de la industria pretendía comparar arguyendo que estábamos ante una revolución tecnológica en toda regla como lo fue en su momento la del smartphone, veremos que las cifras no responden a esta última previsión.

En el año 2013, efectivamente aún con una oferta tecnológica innmadura no se llegaron a comercializar ni 15 millones de estos dispositivos, obviamente no resiste comparativa con el primer año (también de tecnología inmadura) de los smarthphones.

Pudiera parecer de 2014 sería pues el año del despegue de estas tecnologías y dispositivos, y sin embargo, tampoco está siendo así en lo comercial. Por esto, la salida de la propuesta de Apple al mercado tiene una importancia relevante ya que puede resultar una medida fiable de la respuesta general del usuario medio ante estos dispositivos.

Realmente, las gafas inteligentes, que pretendían algún modo ser el paradigma de esta nueva manera de utilizar la tecnología, han ido perdiendo la batalla durante 2014 con dispositivos más prácticos, por ejemplo, aquellos que monitorizan las constantes que mientras se practica ejercicio.

Una de las cuestiones básicas para entender esta evolución es que, por ejemplo, los relojes inteligentes se están asumiendo de algún modo por el usuario medio como accesorios a otros dispositivos tecnológicos como las tabletas o los smartphone. En cierta medida podríamos entender que esto es así, ya que, los dispositivos wearables pueden asumir algunas de las tareas que los dispositivos principales poseen, sin embargo, obviamente, si la tendencia continúa en esta línea no se puede hablar de revolución tecnológica, si acaso de modernización de los conceptos de uso de los dispositivos.

¿De verdad es el futuro o es un hype tecnológico?

Realmente son las propias empresas las que tienen la respuesta en la mano. Desde luego un potencial de uso gigantesco se esconde entre las posibilidades que estos dispositivos pueden llegar a presentar, sin embargo, mientras no sean capaces de ofrecer funcionalidades únicas, que los independicen de manera radical de los que se consideran hoy como dispositivos imprescindibles, no es muy probable que se impongan de manera efectiva una revolución real, es decir, un modelo totalmente nuevo de uso de las tecnologías, sino, en todo caso, un complemento a la evolución de estas.

2014 (lo que queda de año) con el lanzamiento de iWatch más los lanzamientos para el último trimestre que se esperan de otros dispositivos avanzados (atención a la avalancha de hearables, dispositivos para los oidos) , puede ser la antesala de un año determinante, 2015, en el que efectivamente se va a definir ya el futuro de este tipo de dispositivos y sobre todo su aceptación por parte del usuario final, que lógicamente es quien tiene la última palabra.

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