Tipos de contratos vigentes en 2014

| junio 21, 2014 | 0 Comentarios

El último gran cambio normativo en materia laboral sirvió para reducir los tipos de contrato hasta sólo cuatro desde los anteriores 42. La medida ayudará, en teoría, a simplificar las decisiones de los empresarios a la hora de contratar empleados y la modalidad que utilizar en cada caso.

A efectos prácticos se han agrupado varios de los tipos de contrato en torno a las cuatro nuevas modalidades, si bien también se ha unificado el actual modelo con un único formulario para todos los casos.

tipos de contrato laboral
Vamos a repasar los diferentes tipos de contrato vigentes en 2014 según figuran en la página del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en antiguo INEM. Además, el organismo dispone de una herramienta asistente para guiar a los emprendedores durante el proceso, de forma que puedan elegir el contrato que mejor se adapte a su situación y sus necesidades. ¡Comenzamos!

Contratos indefinidos

Los contratos indefinidos, como su propio nombre indica, son los que no establecen límites de tiempo en la prestación de servicios en lo que a la duración del contrato se refiere. Este podrá ser, además, a jornada completa, parcial o para la prestación de servicios fijos discontinuos.

Algunos contratos indefinidos cuenta, además, con incentivos a la contratación en forma de bonificaciones fiscales o de las cargas a la Seguridad Social que hay que abonar por el trabajador.

El actual marco distingue los siguientes tipos de contratos indefinidos: 

  • Indefinido ordinario.
  • De personas con discapacidad.
  • De personas con discapacidad en centros especiales de empleo.
  • De personas con discapacidad procedentes de enclaves laborales.
  • De apoyo a los emprendedores.
  • De un joven por microempresas y empresarios autónomos.
  • De nuevo proyecto de emprendimiento joven.
  • A tiempo parcial con vinculación formativa.
  • De trabajadores en situación de exclusión social; víctimas de
  • violencia de género, doméstica o víctimas de terrorismo.
  • De excluidos de empresas de inserción.
  • De mayores de 52 años beneficiarios de subsidios por desempleo.
  • Procedente de primer empleo joven de ETT.
  • Procedente de un contrato para la formación y el aprendizaje de ETT.
  • Procedente de un contrato en prácticas de ETT.
  • Del servicio del hogar familiar.
  • De conversión de contrato temporal en indefinido.

Cada uno de estos contratos cuenta con sus propias especificaciones que pueden consultarse en la guía elaborada por el SEPE en este enlace.

Contratos temporales 

Los contratos temporales se encuentran entre los más utilizados en España. Están determinados por una duración estipulada previamente o ligados, en su defecto, a la prestación de un servicio. La legislación identifica como situaciones de temporalidad la causada por el objeto de la contratación, como puedan ser circunstancias de la producción o situaciones de obra y servicio, la ligada a incentivar el empleo y la derivada de la función específica del empleado, como puede ser impulsar la actividad investigadora o la contratación temporal para trabajos subvencionados de interés local.

Las modalidades de contratos temporales vigentes son los siguientes:

  • Contrato por obra o servicio determinado.
  • Eventual por circunstancias de la producción.
  • Contrato de interinidad.
  • Primer empleo joven.
  • Contrato de trabajadores en situación de exclusión social; víctimas de violencia de género, doméstica o víctima de terrorismo.
  • De trabajadores de exclusión social por empresa de inserción.
  • De trabajadores mayores de 52 años beneficiarios de los subsidios por desempleo.
  • De situación de jubilación parcial.
  • De relevo.
  • A tiempo parcial con vinculación formativa.
  • De trabajos de interés social/fomento de empleo agrario.
  • De trabajadores del servicio del hogar familiar.
  • De personas con discapacidad.
  • De personas con discapacidad en centros especiales de empleo.
  • De investigadores.
  • De trabajadores penados en instituciones penitenciarias.
  • De menores y jóvenes en centros de menores.

Contrato de formación

Bajo este epígrafe se agrupan los contratos destinados a favorecer la inserción laboral y la formación de personas jóvenes. De esta forma se combina la práctica laboral con la formación del empleado. Para que un contrato pueda considerarse de formación, la actividad formaiva inherente al contrato será necesaria para la obtención de un título de formación profesional o de alguna certificación académica.

Este tipo de contratos están bonificados con una reducción del 100% en las cuotas de la Seguridad Social del trabajador y del empresario cuando se trate de una pyme con menos de 250 empleados y del 75% para quienes superen este número de trabajadores. En caso de que el contrate pase convertirse en indefinido existirá, además, una reducción de 1.500 euros en las cuotas de la Seguridad Social durante los tres primeros años y de 1.800 euros cuando se trate de una mujer.

Las modalidades de contratos de formación vigentes son los siguientes:

  • De formación y aprendizaje ordinario.
  • De trabajadores en situación de exclusión social, víctimas de violencia de género, doméstica o víctima de terrorismo.
  • De personas con discapacidad en centros especiales de empleo.
  • De trabajos de interés social/fomento de empleo agrario.

Contratos en prácticas

Aunque en ocasiones tienden a confundirse con los contratos de formación, sus características son diferentes. En este caso el objetivo del contrato en prácticas es la obtención por el trabajador de la práctica profesional adecuada al nivel de estudios cursados. La idea es que esta experiencia actúe sobre los estudios.

Estos contratos incluyen una reducción del 50% de la cuota empresarial a la Seguridad Social cuando el trabajador sea menor de 30 años o de 35  años en el caso de personas con una discapacidad igual o superior al 33%.

Las modalidades de contratos en prácticas vigentes son los siguientes:

  • De prácticas ordinario.
  • De trabajadores en situación de exclusión social, víctimas de violencia de género, doméstica o víctima de terrorismo.
  • De trabajadores mayores de 52 años beneficiarios de subsidios por desempleo.
  • De personas con discapacidad en centros especiales de empleo.
  • De trabajos de interés social/fomento de empleo agrario.

Imagen – Pixabay

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Categoría: Contratación de empleados, Empresas, General

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