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Ley de la oferta y la demanda

¿Quien no ha utilizado alguna vez la ley de la oferta y la demanda para justificar un fracaso o un éxito comercial? De forma básica, el término se refiere a la relación entre los bienes disponibles en el mercado y la demanda o peticiones de los mismos. Se trata de una norma básica para establecer políticas de precios y ventas que más vale conocer.

Antes de pasar a analizar la Ley de la oferta y la demanda y sus postulados en la fijación de precios merece la pena detenernos a definir sus dos componentes: oferta y demanda.

Desde la RAE definen oferta en su acepción económica como un “conjunto de bienes o mercancías que se presentan en el mercado con un precio concreto y en un momento determinado”, mientras que demanda hace alusión según la Real Academia Española a la “cuantía global de las compras de bienes y servicios realizados o previstos por una colectividad”. Dicho de otra forma, la oferta es la cantidad de producto que se pone a la venta y la demanda es la cantidad que el mercado desea adquirir. La relación entre la oferta y la demanda es lo que marcará el precio teórico que debe tener un producto.

En términos generales se pueden dar dos escenarios en la relación demanda y oferta: Cuando la demanda supera a la oferta, el precio tiende a aumentar y cuando ocurre a la inversa, el precio tiende a disminuir. Sin embargo, también debemos tener en cuenta que los aumentos de precio tienden a hacer que disminuya la demanda y viceversa, ya que en teoría, el precio tiende al nivel de equilibrio en el cual la demanda iguala a la oferta, según se explica en el siguiente gráfico.

O a través de esta otra ilustración:

La interacción entre la oferta y la demanda es la que sirve para fijar no sólo los precios, sino también los bienes que se producen. Esto es lo que se deduce del funcionamiento de la curva de la oferta y la curva de la demanda, que se utilizan en todos los gráficos referidos a la ley de la oferta y la demanda. En este sentido y de forma resumida, la ley de la oferta nos dice que cuando el precio de un producto sube, aumenta también su producción porque también es más rentable para la empresa su producción en una economía de escala. Sin embargo, como ya se ha apuntado anteriormente, este aumento de precio deriva en una reducción de la demanda, porque esta también varía en función del precio. Básicamente, los consumidores o bien dejan de consumir o se pasan a una alternativa más barata.

Vamos a verlo a través de un par de ejemplos: Una persona necesita comprar una barra de pan y como sabe que la panadería estará cerrada no le importa pagar algo más de lo normal. Sin embargo, cuando llega al establecimiento se encuentra con que el precio es mucho mayor del que pensaba y opta por comprar pan de molde. Ahora supongamos que, ese mismo señor un día laboral también quiere comprar una barra y se acerca a esa misma panadería que ahora vende el pan casi a la mitad de precio y decide llevarse dos barras. En este caso vemos como el precio actúa como regulador de la demanda pero no tanto de la oferta. Esto ocurriría si el domingo ese mismo tendero, preveyendo que la competencia cierra aumenta el precio y la producción de pan.

Son dos ejemplos muy simples pero que sirven para ilustrar como en un mercado libre la ley de la oferta y la demanda es la que regula los precios y la que deberemos tener también en cuenta para establecer el coste de nuestros productos y servicios.

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