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Los crecientes costes de marketing en el cine ¿hasta cuándo tendrá sentido?

Es un ejemplo excelente, en tan solo unas pocas semanas la película Transformers: la Era de la Extinción se convirtió en un fenómeno de recaudación internacional y en el film más taquillero de todos los tiempos en China. Si se analizan los gastos de marketing de la campaña promocional encontramos que el gasto para China se sitúa entre los 3 y los 5 millones de dolares para una recaudación en las primeras semanas de más de 300 millones de dolares mientras que el gasto en el mismo concepto en EEUU superaba los 100 millones de dolares para una taquilla ligeramente superior a los 200 millones. ¿Tiene lógica esta diferencia de gasto?

Y es que, salvando la gran excepción de China, la industria cinematográfica norteamericana continúa peleando contra el aumento de los costos de comercialización, especialmente en el extranjero, que pueden influir de manera cada vez más notable sobre los ingresos brutos de las películas.

Transformers-Age-of-Extinction

Los datos y los números no mienten, hasta hace tan sólo dos años se venía a considerar que el coste internacional para una gran producción rondaba los 175 millones de dólares, ahora, se da por aceptado el hecho de que se han superado los 200 millones. Si volvemos a tomar la saga Transformers como referencia  resulta que desde el primer lanzamiento de la serie en 2007 estos costes se han elevado prácticamente un 35%.

La rentabilidad en cuestión

Con estos números la rentabilidad es cada vez más compleja de alcanzar. Debemos tener en cuenta aquí que la taquilla estadounidense, uno de los fuertes de la producción de Hollywood, está en franco retroceso, el verano de 2014 ha supuesto un 20% menos de ingresos con respecto a 2013 que ya no resultó un buen año.

Esto aboca a que sólo aquellas grandes superproducciones capaces de romper la taquilla sean capaces de asumir el costo de la campaña global, pero, al tratarse de una apuesta previa, los batacazos, antes más o menos asumibles ahora son de una magnitud difícilmente asimilable más que por los grandes estudios por aquello del promedio entre lo que tiene éxito y lo que no.

No pensemos que esto sólo afecta a las grandes superproducciones, obviamente se trata de un problema extendido. Los costos de comercialización y marketing de una película media en el año 1980 le suponían a la industria norteamericana un gasto por entonces de unos 4.3 millones de dólares, en 2007 este gasto superaba los 36 millones y en la actualidad se considera que una película de tamaño medio no invierte menos de 40 millones en este concepto, obviamente la evolución no es razonable, teniendo en cuenta que esos 4.3 millones de dólares del año 1980 se pueden considerar equivalentes a unos 12 millones en la actualidad.

¿Es sostenible?

Está por ver si estos costes son sostenibles o no, pero lo que parece seguro es que no se van a rebajar al menos en el caso de las grandes superproducciones.

Es cierto que alternativas como las redes sociales están proporcionando nuevos caminos que la industria está explorando, y, probablemente por ahí encontramos algunos cambios, sin embargo no son cambios inmediatos, no se traduce de manera inmediata en una repercusión económica algo que sí ocurre por ejemplo con la televisión.

La rentabilidad de las series televisivas está removiendo el concepto general de gasto e inversión en el cine, debemos tener en cuenta que los ingresos por publicidad generados alrededor de las grandes series televisivas hoy por hoy vista la larga trayectoria de las series, se consideran muy superiores a los ingresos de taquilla, lo cual, está sin duda en el origen de la proliferación de series de alta calidad, y también en el punto de mira de la industria cinematográfica.

 

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