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Tipos de clientes con los que es mejor no contar

Por todos es conocida la expresión, que hay gente que nace con estrella y otros que nacen estrellados, en los negocios pasa algo parecido, y es que hay tipos de clientes con los que es mejor no contar por su falta de profesionalidad.

Tipos de clientes con los que es mejor no contar

Aunque se suele decir que todo cliente es bueno, esto no siempre es así, ya que existen algunos tipos de clientes que más que generar un beneficio para el negocio, solo sirven para dar quebraderos de cabeza y a la larga pueden ocasionar perdidas como veremos a continuación.

Clientes que te hacen perder el tiempo

El tiempo es un factor muy importante para cualquier negocio, como se suele decir el tiempo es dinero y el éxito de cualquier negocio viene derivado de saber utilizarlo de la manera más eficiente. Pero, existen clientes que no saben lo que quieren y eso se traduce en una pérdida de tiempo para el negocio. Está claro que una persona puede tener dudas sobre que es lo que mejor se va a adaptar a sus necesidades, y está bien que para decidirse necesiten información y eso les lleve tiempo, pero existen clientes que primero te piden una cosa y cuando le has proporcionado exactamente lo que querían, te dicen que no quieren eso y que quieren otra cosa distinta. Eso se traduce en una pérdida de tiempo y por lo tanto te hacen ser menos productivos. La jornada laboral solo cuenta con un número de horas al día, y tienen que ser aprovechadas al máximo para sacar una mayor rentabilidad, por eso hay que evitar a estos clientes que únicamente interrumpen tu flujo de trabajo.

Clientes que infravaloran tu trabajo

Con la situación actual cada vez hay más clientes de este tipo, que no valoran el trabajo realizado y seguramente nunca lo harán, siempre están intentando reducir el precio del producto o servicio que se les proporciona, sin importar el esfuerzo que eso te ocasione. No obstante, también hay excepciones y te puedes encontrar con clientes que realmente cuentan con fondos limitados, o que estén luchando por una causa que tú también apoyes y compartas. En estos últimos casos ya te toca decidir a ti hasta qué punto te importa la causa o que limites quieres establecer para aceptar estos casos de llamémosle caridad.

Clientes que te agotan la energía

Igual que hablábamos del tiempo con anterioridad, la energía empleada en el negocio por parte del empresario es un valor muy importante. Existen clientes que son muy poco comunicativos, no cooperan a la hora de intentar entender cuál es producto o servicio que mejor se adapta a sus necesidades o simplemente desprenden un aura de negatividad que termina por ser contagiosa. Sus técnicas pueden variar desde un abuso del plano verbal hasta una continua agresividad pasiva. Hay que evitar dejarse arrastrar por estos clientes vampiros de la energía antes de ser contagiados por ellos.

Clientes con miedo al compromiso

Existen clientes que necesitan considerar todas las opciones antes de decidirse a gastar su dinero en algo, y no malinterpretemos, eso está bien y es correcto, siempre y cuando se haga para encontrar lo que mejor se adapte a sus necesidades y terminen adquiriéndolo, si el producto o servicio las cumple. Pero hay que estar atentos, porque esta indecisión se puede deber a un miedo al compromiso y puede ser un patrón que repitan siempre cuando se comience a trabajar con ellos.

Clientes insatisfechos y que se quejan por todo

Hay clientes que independientemente de lo que hagas por satisfacerlos nunca estarán contentos por tu trabajo. Cuando te encuentras con este tipo de clientes poco va a importar las mejoras que les realices, porque nada es suficientemente bueno para ellos y han hecho un hábito, el criticar y quejarse por todo de manera continuada. Hay que intentar a toda costa evitar a este tipo de clientes siempre que sea posible.

Clientes que siempre pagan tarde.

Cualquier negocio y más aun para los que llevan poco tiempo o son pequeños, necesitan contar con un flujo de dinero constante para cumplir con sus necesidades del día a día, y tener clientes que, de manera habitual se retrasan en sus pagos, interrumpen esta viabilidad financiera y ponen en riesgo el futuro del negocio. Por otro lado están menospreciando el valor del trabajo realizado y del negocio en sí.  Por eso, si se ha cumplido en sus obligaciones hacia ellos, es necesario defender su posición y ser firmes. Este tipo de clientes que toman por costumbre no pagar de manera puntual por el trabajo realizado, son los menos interesantes para contar con ellos en su negocio.

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Imagen de William Perugini de shutterstock.

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