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Las restricciones de crédito ya afectan a las pyme y sus alternativas de financiación

 Las consecuencias de la crisis financiera por las hipotecas subprime en Estados Unidos comienzan a dibujar claramente su efecto en España. Por un lado se ha producido un descenso del consumo y por otro un endurecimiento generalizado de las condiciones para conceder en préstamo. En ambos casos una de las más afectadas son las pyme. En primer lugar deben evitar sufrir una caída en sus ventas y en segundo tratar de conseguir financiación para acometer nuevos proyecto s o simplemente diversificar sus áreas de actuación precisamente por esa caída del consumo.

Conseguir capital es una de las tareas más complicadas para cualquier empresa y la dificultad crece de forma inversamente proporcional al tamaño de la compañía (más grandes cuanto más pequeña). El endurecimiento de las condiciones crediticias va a servir para agravar todavía más el problema de la financiación en las pyme. Lo peor es que según los datos del Banco Central Europeo, las entidades son más reacias a prestar dinero a corporaciones que a consumidores.

En concreto, un 49% de los bancos han restringido el crédito a empresas durante el primer trimestre de 2007, algo que sólo el 41% hizo en todo 2007. El único dato positivo es que las condiciones se han endurecido más para las grandes multinacionales (54%) que a las pyme (34%). Los bancos se están mostrando especialmente reacios a financiar las fusiones y adquisiciones, así como las reestructuraciones de capital, pero por el momento no son igual de duros con los créditos destinados a la operativa normal.

Para conceder sus préstamos los bancos se están fijando especialmente en las expectativas de la economía y las posibilidades de crecimiento de la compañía más que en su liquidez, o al menos es lo que afirman el 50% de las entidades. De todas formas lo que está claro es que los empresarios deben agudizar el ingenio para tener acceso al dinero. Por fortuna, existen otras alternativas de financiación para la pyme, empezando por las ayudas oficiales, que se han incrementado gracias a las medidas aprobadas por el Gobierno contra la desaceleración. Acudir a las líneas ICO pyme es lo más lógico, aunque hay que tener en cuenta que al final las subvenciones trasladan el IVA al cliente, como indican en un post de economiajoven.net.

Los empresarios que deseen financiarse más allá del estado y los bancos también cuentan con un amplio abanico de posibilidades desde salir a Bolsa hasta acometer una ampliación de capital.  Por supuesto, siempre quedarán otras alternativas a través de compañías de capital riesgo, business angels o incluso buscando el cobijo de una gran empresa.

La apuesta por el medio ambiente tiene premio

En un momento en el que la responsabilidad social corporativa (RSC) y las políticas de retribución al entorno social están tan de moda, las pyme se enfrentan al dilema de apostar realmente por este tipo de políticas o quedarse atrás en la carrera por una buena imagen de marca. Elegir el primer camino no siempre es sencillo para el pequeño y mediano empresario. Implementar medidas de mejora medioambiental en el proceso productivo es costoso y no suele tener ninguna retribución económica directa a corto plazo. De hecho, se puede decir que es un dinero destinado a fondo perdido y por eso no son muchas las pyme que realmente gastan sus dividendos en mejorar su puntuación medioambiental.

Sin embargo, existen fórmulas para cuidar el entorno sin tener que realizar enormes inversiones. Se trata de las ayudas y subvenciones estatales. Las de la Comunidad de Madrid son el mejor ejemplo. El Gobierno regional ha creado una serie de ayudas económicas que cubrirán el 40% del gasto derivado de implantar el modelo EMAS de gestión y producción. El máximo a subvencionar es de 20.000 euros y en 2007 un total de 85 empresas se incorporaron a este sistema de gestión. En la actualidad son 220 las compañías madrileñas que utilizan el EMAS y el Ejecutivo regional tiene previsto destinar 350.000 euros en 2008 para seguir aumentando esta cifra.

Las ayudas de la Comunidad de Madrid son sólo un ejemplo de las que se ofrecen en todo el territorio nacional y en el ámbito europeo De hecho, la Comisión Europea cuenta con un programa específico para disminuir el impacto medioambiental de la pyme. El en concreto contará con la financiación de los fondos LIFE+, dotados de cinco millones de euros para el periodo 2007-2013, además de ayudas suplementarias del Programa de Competitividad e Innovación y de los fondos estructurales.

El ICEX empieza el año con fuerza

El Instituto Español de Comercio Exteriores uno de los principales organismos a los que una pyme puede acudir cuando necesita ayuda económica, consejo o asesoramiento para dirigir su actividad exportadora. Es, además, quien dirige y marca, hasta cierto punto, la política de internacionalización de las empresas del país decidiendo potenciar las subvenciones en un país en lugar de otro.

Junto con las ya tradicionales ayudas para expandirse en Europa y Sudamérica, ahora el ICEX ha mejorado notablemente las condiciones para invertir en África. En concreto, el organismo ha presentado un nuevo Programa de Apoyo a Proyectos en el África subsahariana, que contará con una dotación de tres millones de euros anuales y una duración de cinco ejercicios. Entre otras novedades de esa iniciativa, que se incluye dentro del Plan África, destacan el aumento desde el 30% hasta el 75% de los conceptos susceptibles de apoyo, además de aumentar la dotación máxima hasta los 180.000 euros por empresa. Ahora también son susceptibles de incluirse entre las acciones financiadas los estudios de viabilidad, gastos de constitución, formación de persona o los servicios profesionales extranjeros, entre otros.

En cualquier caso, no se trata de la única iniciativa del ICEX en este principio de año. El instituto inauguró a finales del mes pasado el Centro Virtual de Internacionalización, que desarrolla en colaboración de la Asociación Española de Escuelas de Dirección de Empresas (AEEDE). Este centro pretende convertirse en una referencia para las pyme que deseen comenzar a exportar o conocer estrategias de internacionalización. En este sentido, servirá como una enorme base de datos que recogerá las experiencias de pequeñas y medianas empresas en sus procesos de exportación. Algunas como Idom o Camper ya han contado su historia. El centro estará disponible en formato multimedia a través del Portal del ICEX.

Por su puesto, durante este 2006 el instituto continuará con su labor formativa y organizando distintas jornadas monográficas sobre la inversión en determinados países. Estos seminarios son especialmente interesantes, ya que se analizan los sectores más interesantes de cada región y cómo acceder a ellos.

Vuelven las Líneas ICO de financiación

El comienzo de un nuevo ejercicio es sinónimo de ayudas y subvenciones en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. La mayoría de organismos estatales ‘reinician’ sus libros en esta materia y ‘reabastecen’ su provisión de líneas de crédito y apoyo a la actividad empresarial. Y en este apartado de financiación no podían faltar las Líneas ICO de Apoyo a la Empresa.

Para 2008 el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y el Ministerio de Economía y Hacienda han dispuesto una dotación de 7.275 millones de euros, lo que supone un ligero retroceso respecto a los 7.300 millones de euros con los que el organismo comenzó el pasado ejercicio. Este montante servirá para financiar cuatro líneas de actuación: la Línea ICO-Pyme, la Línea ICO-Emprendedores, la Línea ICO-Crecimiento Empresarial y la Línea ICO-Internacionalización.

A través de estas líneas, que forman parte del Plan de Fomento Empresarial aprobado por el Gobierno en 2006 que tiene como objetivo incentivar la actividad emprendedora y mejorar el grado de competitividad de las compañías españolas. El pasado año las líneas de crédito ICO repartieron un total de 8.769 millones de euros a 136.590 proyectos empresariales, lo que generó una inversión inducida de 14.962 millones de euros.

Como viene siendo habitual, la Línea ICO-PYME absorberá la mayor parte del presupuesto (hasta 7.000 millones de euros). Se trata, además, de la que menos cambios registra con respecto a 2007. De nuevo, ofrecerá créditos de hasta 1,5 millones de euros a un tipo de interés variable Euríbor+0,65 por ciento, sin comisiones y con plazos de amortización de tres, cinco, siete y diez años.

Por su parte, la Línea ICO-Emprendedores ampliará su dotación hasta los 75 millones de euros y redobla sus ayudas, que ya pueden alcanzar los 200.000 de financiación máxima y con un tipo de interés que varía en función de la opción escogida por cada empresario. Además, la Línea ICO-Crecimiento empresarial, que tienen como objetivo ayudar a las empresas a ampliar sus negocios con nuevos proyectos de inversión, volverá a repartir un máximo de 6.000 por proyecto con un interés variable o fijo y un plazo máximo de amortización de 10 años.

La última línea, ICO-Internacionalización, respaldará los procesos de expansión fuera de las fronteras nacionales. Divide sus ayudas en dos tipos de créditos, de 1.500 y 6.000 euros como máximo y cuyas condiciones de devolución varían ostensiblemente, no así el plazo máximo de amortización que de nuevo es de un decenio.

El plazo de solicitud para todas las líneas finaliza el próximo 22 de diciembre o cuando se agote el crédito previsto, algo que suele suceder con mayor frecuencia, por lo que es recomendable echar cuentas lo antes posible y apuntarse a las ‘rebajas’ crediticias de las Líneas ICO.

2008: el año de la I+D en la pyme

La inversión en I+D se ha convertido en la principal prioridad del Ministerior de Industria a tenor del proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Este apartado aglutinará más de la mitad del gasto ministerial, concretamente 4.724 euros, lo que supone un aumento del 13,42 por ciento respecto a 2007.

Las líneas de actuación del Ejecutivo en esta materia son varias. En primer lugares Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial aportará fondos por valor de 2,552 millones de euros (en 2007 fueron 2.146 millones) para la innovación dentro de las pyme. Las diferentes convocatorias aparecerán paulatinamente en la página web oficial del centro. 

Por supuesto, el Plan Avanza seguirá funcionando y siendo uno de los principales estiletes en la modernización de las pyme españolas. Para 2008 contará con 174 millones de euros más que el año pasado hasta un total de 1.713 millones, un 11,32% más. Aunque gran parte de las subvenciones de este plan aparecerán publicadas en Red.es, las comunidades autónomas también tendrán un papel importante en el reparto de los fondos. En paralelo, el gobierno también prestará apoyo para la renovación de equipos informáticos y el desarrollo des TIC con ayudas valoradas en 845 millones de euros, un 23% más que en 2007.

El Gobierno también destinará 122 millones exclusivamente al sector aeronáutico para apoyar la presencia de las compañías españolas en los concursos internacionales del sector. Además, ha reservado 15 millones de euros para fomentar la presencia de empresas nacionales en proyectos de investigación comunitarios a fin de que sean capaces de captar más fondos europeos en materia de I+D, que en los próximos años pueden alcanzar los 40.000 millones de euros. Las comunidades autónomas serán las encargadas de crear los mecanismos necesarios para que las pyme puedan acceder a la financiación comunitaria.

Las ventajas de aliarse con una gran empresa

El camino de la pyme no siempre es sencillo y los problemas inherentes a su tamaño son uno de sus mayores condicionantes y, en muchos casos, una traba para el que los expertos consideran su camino de supervivencia más coherente: la especialización. En este sentido, una pequeña y mediana empresa puede contar con una gran idea pero no con los medios para desarrollarlo y llegarlo a buen puerto. Aquí es donde es necesario buscar recursos fuera de la empresa. Créditos, ampliaciones de capital, ayudas y subvenciones son las fórmulas más comunes, pero existen otras que nada tienen que ver con el ámbito económico. Una de ellas es la de buscar un socio de negocio con mayores recursos, es decir, una gran empresa.

El cobijo de una multinacional tiene sus ventajas, empezando porque es posible acceder a una serie de recursos que de otra forma siempre estarían fuera de su alcance. Todo esto sin apenas sacrificar su capacidad de maniobra, ya que ni ha acumulado más deuda ni ha tenido que dar entrada a nuevos ocios en su capital social. Además, la pyme puede beneficiarse de los conocimientos del sector de este ‘hermano mayor’, de su experiencia y, sobre todo, en muchos casos, de su buen nombre. Por una parte siempre sirve para mejorar el buen nombre de la pyme y, por otra, amplía su base de clientes con los de la gran corporación.

Microsoft y su programa de partners es un buen ejemplo de cómo funcionan estas alianzas y sus ventajas. A través de su programa de partners permite a la pyme disfrutar de una serie de recursos y herramientas que le permitirán ampliar su alcance en el mercado, impulsar sus ventas, reducir costes y optar a cursos de formación exclusivos para socios, además de tener acceso a un soporte técnico de pre y post- venta de otra forma impensable. Al final, un buen símil sería decir que es como ir de copiloto en un Ferrari: siempre luce.

Evidentemente, y como siempre que se toman decisiones referentes a la estrategia de la pyme, hay que tomar una serie de precauciones y existen algunas directrices que es mejor seguir. En primer lugar, suele ser recomendable plantearse qué tipo de socio le vendrá bien a la empresa. Una buena opción en este sentido es buscar la complementariedad, para lograr así un ahorro de costes en un área de desarrollo determinada. Es otra forma de optimizar los recursos con los que cuenta la empresa, aunque no sean propios. Todo esto ayudará a la pyme a mejorar su operativa y, en definitiva, a especializarse.

Por otra parte, siempre es necesario llegar a un acuerdo que no hipoteque el futuro de la compañía y le deje libertad de movimientos para buscar otras alianzas o seguir creciendo en su mercado de referencia.

Formación Continua bonificada, una gran desconocida

Si en el anterior post abordábamos el problema de la formación aplicada a la pyme, en este veremos una de primar a sus trabajadores con enseñanza pero sin tener que desembolsar un euro. Se trata de la Formación Continua bonificada por la Seguridad Social y que desde el pasado 1 de enero de 2004 regula el Real Decreto 1046/2003, de 1 de agosto. A groso modo, el texto permite a la empresa deducirse la inversión en formación de la cuota que paga a la Seguridad Social.Sin embargo, como suele ocurrir a menudo, las cosas no son tan fáciles como parecen a priori. El crédito se otorga de forma anual en función de la cotización de la empresa a la Seguridad Social y en caso de no gastar toda la subvención, se pierde la parte correspondiente para el próximo año. Además, cada compañía tiene asignado un tipo de subvención dependiendo de su tamaño, que son los siguientes:

  • Plantilla de 6-9 trabajadores: 100%
  • Plantilla de 10-49 trabajadores: 75%
  • Plantilla de 50-249 trabajadores: 60%
  • Plantilla de + de 250 trabajadores: 50%

La encargada de coordinar estos fondos, que en 2006 ascendieron a cerca de 400 millones de euros, es la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo. Aunque cada empresa puede acceder por sí misma a la formación, se han establecido una serie de Agrupaciones Empresariales de carácter público y privado que ayudan en la gestión de las subvenciones y el papeleo correspondiente. Garben y la Asociación de Empresarios de Mos son sólo dos ejemplos este tipo de agrupaciones. Según Manuel Garrido, presidente de Garben, su labor pasa por ayudar a las compañías a gestionar las subvenciones y, convertirse, hasta cierto punto, en su departamento de recursos humanos. “Para la pyme, la formación supone trabajar en un campo donde no son expertos”, comenta, además de suponer, en algunos casos, un contratiempo para su actividad económica. En este sentido, la formación continua bonificada pasa por ser un instrumento que facilita el acceso de la pyme a la educación para sus empleados y las asociaciones empresariales, el instrumento que hace sencillo su uso.Garben cerró el pasado año con más de 250 compañías asociadas e impartió cursos a un total de 15184 trabajadores, pero quizás su labor más importante fue la de ayudar a las pyme a entrar en el mundo de la formación. Y es que desde la asociación ofrecen todas las opciones posibles e incluso imparten su propia formación, para lo que también deben llevar a cabo una labor de asesoramiento, ya que muchas veces las propias pyme no saben exactamente qué tipo de formación necesitan. De esta forma, Garben puede, impartir la formación y llevar a cabo los trámites legales para la empresa, llevar a cabo sólo los trámites y que la compañía se encargue de la parte formativa o simplemente formar a los trabajadores de la pyme.En cualquier caso, Garrido precisa que no suele tratarse de “gran formación, sino de pequeñas píldoras”, es decir, cursos bastante completos y de corta duración. Esto facilita la adopción por parte de la empresa y del trabajador, ya que no es necesario dedicar meses y meses de estudio para poder mejorar en un apartado concreto.Por el momento, y según las cifras facilitadas por Garben, la mayoría de sus asociados se encuentran más en el rango de la mediana que de la pequeña empresa y normalmente superan los 50 empleados. En este sentido, los más pequeños vuelven a quedarse rezagados, en parte por la falta de información y en parte por la falta de interés. Pese a todo, el objetivo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales es acercar a España a los niveles de las grandes potencias en este campo como puede ser Estados Unidos, donde se forma al 60% de los empleados o el norte de Europa, donde la media ronda el 55-60%. Una meta complicada, dado el lugar de donde parte España.

La formación en la pyme española

La formación es una de las grandes cuentas pendientes de las pyme. Los números hablan por sí solos: apenas entre un cinco y un siete por ciento de los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas acceden a la formación. Esto contrasta fuertemente con los números de la gran empresa, donde este porcentaje se eleva hasta los 75 puntos.En el fondo de estos datos se encuentra, por una parte, la concepción que el propio empresario tiene de la formación y las escasas ayudas que reciben por parte de los organismos públicos. En el primero de los casos, es necesario un cambio de percepción por parte de la pyme respecto a las ventajas de ‘educar’ a sus empleados, afirman los expertos.Hay que dejar de verla como un gasto y empezar a considerarla una inversión. Las ventajas que ofrece saltan a la vista: aumenta la cualificación de los empleados y, por lo tanto, la capacidad de la empresa para generar valor añadido, algo muy de moda hoy en día. Además, es una de las mejores fórmulas para mantener alta la moral del empleado, logrando un buen ambiente de trabajo y, de esta forma, una mayor productividad. También sirve como reclamo para atraer y retener a los mejores talentos dentro de la empresa.Pero si bien el pequeño y mediano empresario puede mejorar su posicionamiento ante la formación, no es menos cierto que, en muchos casos, se encuentra un tanto solo y desatendido por parte de los organismos oficiales. En primer lugar, es muy poca la información destinada a los emprendedores de menor tamaño, que muchas veces no disponen del tiempo suficiente para tener que bucear en la Red o en la administración para encontrar las ayudas o subvenciones que mejor se ajustan a sus características. En segundo, los mecanismos de subvención, cuando existen, no siempre se adecuan a las necesidades de la pyme.Los cursos de formación continua subvencionada son siempre una opción, aunque generalmente es el propio trabajador quien debe tomar la inciativa. Para la empresa siempre queda recurrir a las opciones que ofrecen los sindicatos, empresas privadas, las omnipresentes Cámaras de Comercio o el ICEX (Instituto de Crédito Exterior). En estos dos últimos casos, disponen de opciones más que útiles: cursos de corta duración sobre materia muy específica como, por ejemplo, las posibilidades de inversión en un país determinado. Se trata de variables que pueden aprovechar muchas empresas, lo cuál no es óbice para que la formación siga siendo, por el momento, ‘terreno vedado’ para los emprendedores de menor tamaño. 

Alternativas de financiación

Uno de los mayores retos para cualquier empresa, pero especialmente para las pyme, es encontrar el capital necesario para acometer sus proyectos o, simplemente, expandir el negocio. En primer lugar es necesario contar con un plan de negocio solvente y en segundo conseguir las aportaciones dinerarias necesaria para ejecutarlo, pero sin poner en riesgo la integridad o solvencia del negocio.Las vías de financiación son varias e incluyen los tradicionales préstamos bancarios, ayudas y subvenciones de la Administración Pública -donde el Instituto de Crédito Oficial es la estrella- o la ampliación de capital, hasta otras más extravagantes como los business angels, compañías de capital riesgo o los préstamos participativos, entre otras. Las fórmulas para acceder al capital se han diversificado notablemente en los últimos años -es posible incluso salir a bolsa- y por eso es importante acertar en la que mejor se adapta a las características de la empresa. La elección puede terminar dando entrada a nuevos socios y a posibles discrepancias internas posteriores, endeudándola por encima de sus posibilidades o dejándola en manos exteriores.A excepción de las ayudas y subvenciones estatales, donde manejarse es más complicado por el papeleo pero las garantías son mayores, cualquier para aumentar el líquido de la empresa cuenta con sus ventajas y entraña sus riesgos. Por eso nunca hay que perder la perspectiva de futuro. En los próximos blogs iremos analizando cada una de las opciones más comunes de financiación así como el resto menos habituales en el ámbito de las  pyme pero que, sin embargo, ahora comienzan a estar de moda. 

¿Qué es una pyme?

Si la importancia de la pyme para el tejido empresarial español está lejos de toda duda aunque se la ayude poco en lo económico mediante préstamos u otro sistema o se la denigre, el definirlas y clasificarlas ha sido siempre fuente de conflictos, como a la hora de definir el conceto de empresa.

Aunque  la Unión Europea cuenta con su propia descripción de lo que es una pequeña y mediana empresa (pyme), hasta 2005 ni siquiera todos los países de la unión y miembros se acogían a ella, con los problemas que esto conlleva a la hora de acceder y diseñar los programas de ayuda que desde ellas solicitan.

En su última actualización, la Unión Europea divide a las pyme y la clasifica entre: microempresas, pequeñas y medianas empresas lo que además depende de cual es su nivel de facturación, número de empleados y del balance anual.

Mircroempresa:

Se entiende por Microempresa toda aquella que posea hasta un máximo de 10 empleados en su plantilla y con un límite de facturación y un balance anual de hasta 2 millones de euros, dicha cifra antes no se encontraba delimitada.

Pequeña Empresa:

En tanto, se entiende por definición de pequeña empresa a toda aquella que en su plantilla cuente con entre 10 y 50 empleados, además de registrar hasta un límite de facturación de hasta 10 millones de euros como máximo, vale recordar que anteriormente esta cifra se situaba en el máximo de hasta 7 millones de euros y otros 10 millones de euros en su balance, anteriormente dicha cuantía era hasta 5 millones de euros.

Mediana Empresa:

Para este caso se defien a la mediana empresa como auqella que tiene en su plantilla a 250 empleados, y que cuenta con una facturación de hasta 50 millones de euros, ya que anteriormente eran 40 millones de euros y contar con un balance anual por hasta 43 millones de euros, quedando atrás los 27 millones anteriores que se requerían.

El texto íntegro de la UE (en inglés) se encuentra en: http://ec.europa.eu/enterprise/enterprise_policy/sme_definition/index_en.htm

Al igual que ocurre con las grandes corporaciones y el total de las pyme, la relación numérica entre las propias pyme ambas es inversamente proporcional a su tamaño. Es decir, a mayor dimensión, menor número de compañías. De esta forma, las microempresas suponen cerca del 94% del total de pyme, mientras que las pequeñas suponen cerca del 5% y las medianas sólo el 0,70 por ciento. Mención especial supone el hecho de que los autónomos o empresas unipersonales alcancen el 52 por ciento del total y asunto al que dedicaremos un post más adelante.

Aunque a priori no pueda parecer muy importante, tener un único sistema para ordenar el tipo de empresas permite tanto al Gobierno y a la UE llevar a cabo planes globales específicos para cada área, adaptándose a las necesidades concretas. Además, también es positivo para llevar a cabo negocios entre las propias compañías, ya que cada una sabe con qué tipo de corporación está tratando simplemente por su denominación, todo ello por no hablar de su papel clave para establecer las ayudas y subvenciones.

Imagen: anibalgoicochea

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