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IRPF: tratamiento de los morosos

Ya hemos hablado acerca de recuperar el IVA de los morosos. Ahora hablaremos acerca del tratamiento que reciben los morosos en la Declaración de Renta.

Existen dos formas de calcular el IRPF, según se desprende de lo escrito por nuestros compañeros del Blog de Impuestos Renta. Las dos posibilidades son la estimación directa normal o la estimación simplificada. No ahondaremos en la descripción de ambas opciones -los invitamos a visitar impuestosrenta.com- e iremos a lo nuestro: el tratamiento de los morosos en el IRPF.

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Como gestionar la relación con clientes morosos

Muchas veces lo más complicado para una empresa no es vender, sino cobrar. La crisis no está ayudando a cambiar esta dinámica, ya que de hecho los impagados no han dejado de crecer. En 2008 los comercios impagados aumentaron un 32,3% y esa tendencia se ha mantenido en 2009.

La mejor solución contra los clientes morosos es tratar de evitarlos, pero esto no siempre es posible. Existen soluciones intermedias como comprobar con quien hacemos negocios antes de cerrar un trato o contratar un seguro de crédito, por poner dos ejemplos. Sin embargo, todo esto son sólo medidas preventivas. Lo que muchos empresarios se preguntan ahora es cómo gestionar la relación con esos clientes morosos. En primer lugar hay que distinguir a los clientes habituales de los esporádicos y un impago puntual (y justificado) de lo que es un comportamiento habitual.

La primera reacción ante un impagado debería de ser la flexibilidad y la negociación. Es decir, contactar con el cliente para conocer los motivos del impago y ser flexible respecto a sus necesidades para que pueda  saldar su deuda. En ocasiones nos encontraremos con que la empresa simplemente atraviesa un periodo de falta de liquidez pero que su intención es pagar, aunque no siempre tiene por qué ser así. En cualquier caso, la comunicación va a ser fundamental durante todo el proceso.

Uno de los problemas más comunes en la gestión de la relación con los clientes morosos es la falta de experiencia del empresario adeudado y la situación de embarazo que muchas veces crea el tener que reclamar un pago. Evidentemente no es plato de buen gusto tener que acudir donde un cliente para recordarle que no ha cumplido con sus obligaciones, pero no debemos afrontar el proceso como una confrontación. Se trata de una negociación en la que simplemente se reclamará una cantidad que se adeuda.

Del mismo modo, antes de tratar con el moroso hay que dejar de lado cualquier sentimiento de culpa por querer cobrar o de enfado por la situación que se ha generado. Hay que afrontar el trato con el moroso como un negocio más. Tras el primer contacto de cortesía hay que tratar de llegar a un acuerdo sobre el pago y sobre todo ser insistentes y no olvidarnos del impago. Hay que estar encima de la operación hasta alcanzar un acuerdo sobre el pago, tratando de evitar siempre tener que recurrir al abogado y a la vía judicial, más costosa y larga.

En este punto conviene también valorar las causas que han llevado al impago (mala gestión del riesgo, mala suerte, falta de previsión…) y sobre todo si conviene o no retener al cliente moroso. En el caso de venta puntuales es más sencillo presionar e incluso advertir de nuestra disposición a emprender acciones legales, pero cuando se trata de cliente habituales la cosa cambia. La crisis está haciendo que muchas empresas tengan dificultades para cumplir con sus facturas y no se trata de ‘buscavidas’ profesionales, sino empresarios honrados que por falta de previsión o por exceso de optimismo, creen que podrán seguir adelante con su negocio cuando la realidad es otra. En estos casos lo mejor es sentarse a dialogar con el cliente e intentar acordar unas condiciones especiales de pago para mantenerlo en cartera (siempre que interese, claro).

En el peor de los casos habrá que recurrir a la justicia e incluso instar a la empresa a que acuda al concurso de acreedores, pero estas suelen ser opciones más costosas y, sobre todo, lentas. Otra alternativa pasa por contratar los servicios de empresas de cobro profesionales para que se encarguen de la gestión. Por lo menos es una forma de ahorrar tiempo.

¿Cómo luchar contra los morosos? Contrate un seguro de crédito para su pyme

Con las cifras de impagos aumentando a un ritmo vertiginoso (un 84,5 por ciento entre enero y julio de 2008) mejor será cubrir las espaldas de su empresa. Para ello, una de las alternativas de las que puede echar mano una pyme a fin de luchar contra la morosidad es la contratación de un seguro de crédito que salve sus cuentas aun cuando su cliente se declare insolvente. En España, la mayor parte de las compañías aseguradoras ya cuentan con varias líneas orientadas a la pequeña y mediana empresa.

Esta figura, aunque se ha ido haciendo más conocida con el paso de los años, se creó ya en 1980, a través de la Ley 50 de ese año: “Por el seguro de crédito el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos por la ley y el contrato, a indemnizar al asegurado de las pérdidas finales que experimente a causa de la insolvencia”. En otras palabras: si uno de sus clientes se resiste a pagarle lo que debe, usted podrá tirar del seguro de crédito y será la aseguradora quien garantice los cobros. La compañía podrá anticipar a la pyme hasta el 100 por cien de su responsabilidad máxima indemnizatoria en caso de que no se pueda cuantificar la pérdida final y una vez recibido Aviso de Insolvencia Provisional. No obstante, en caso de que sí se calcule la pérdida del asegurado, la aseguradora tendrá que liquidar la indemnización correspondiente.

Asimismo, si su empresa está cubierta por un seguro de este tipo estará protegida en casos como los siguientes, cada vez más habituales, especialmente en ciertos sectores como el de la construcción: declaración del deudor en concurso de acreedores o una sentencia judicial que corrobore su falta de bienes para hacer frente al impago.

Pero ¿cuánto puede costar la contratación de estos seguros? Es difícil dar una cifra, pues las compañías son reticentes a hablar de precios generales. Un modelo habitual es que las aseguradoras se lleven un porcentaje sobre las ventas de la pyme que cubra el contrato durante la anualidad del seguro. Se puede establecer una prima provisional, que se paga de forma fraccionada, además de una prima mínima anual. Eso sí, cada pequeña o mediana empresa será primero analizada por la aseguradora, en función de los riesgos a los que esté expuesta y con el objetivo de determinar cuál será el límite de crédito que esté dispuesta a asegurar.

Conozca a sus clientes

Más vale prevenir y saber con quién se hacen los negocios. El método oficial de ver cuál es el estado de las empresas es el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), en el que cada compañía da a conocer toda aquella información sobre su actividad que deba ser de dominio público, también en caso de que esté pasando por momentos difíciles como una declaración de concurso de acreedores.

No obstante, de la mano de Internet han surgido sistemas más cómodos para comprobar en qué situación se encuentran las compañías que en un determinado momento pueden convertirse en sus clientes. Varias páginas web permiten acceder a información concreta sobre impagos, cuentas y riesgos a los que se exponen las compañías. Algunas de ellas son, por ejemplo: Einforma, Comerdata, Informesoline.es, Iberinform, Nomefio.es/ y Axesor.es/. Para conseguir estos datos es necesario el pago de una cuota, aunque muchas de ellas ofrecen promociones con las que se pueden conseguir varios informes de forma gratuita.

Cae el número de sociedades creadas y suben los impagados en junio


La crisis económica se deja ver cada vez más en el ámbito empresarial y a la espectacular subida de la morosidad se suma la caída del número de empresas creadas el pasado mes de junio. Los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son de lo más desalentadores respecto a cómo están capeando el temporal las sociedades españoles pese a que según la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), autónomos y pequeños empresarios soportan mejor este tipo de situaciones.
En cualquier, las cifras hablan ya de un descenso del 32,8% en cuanto al número de sociedades mercantiles creadas en junio, donde 8.059 empresas comenzaron su andadura. La cifra es la más baja desde agosto de 2004, lo que también ha afectado al capital suscrito para su nacimiento: 491 millones de euros, un 39,1% menos. En tasa interanual, el desembolso medio ha caído un 9,5% hasta los 60.882 euros.

Por suerte, también se destruyeron menos sociedades (un 28,7%) y apenas un 7,1% no estuvo relacionado con ceses voluntarios del negocio o fusiones. Y todo eso pese a que cada vez es más difícil cobrar, sobre todo en la pyme.

De hecho, el importe de los efectos de comercio devueltos impagados alcanzó los 1.820 millones de euros en junio, con un incremento del 118,3% respecto al mismo mes de 2007. El número de efectos devueltos fue de 573.118, un 45,7% más. Este es el quinto mes consecutivo en el que el importe medio de los efectos de comercio supera el de los efectos vencidos. En concreto, el importe medio de los efectos impagados se situó en 3.176 euros, un 49,9% más que en el mismo mes del ejercicio anterior, mientras que el de los vencidos ascendió a 2.844 euros, un 3,9% más.

En junio, el número de efectos de comercio impagados aumentó un 80,7% en las cooperativas de crédito, un 50,3% en las cajas de ahorro, y un 41,7% en los bancos.

La morosidad se ha convertido ya en un serio problema para la pyme y los autónomos, que en muchos casos apenas disponen de margen de maniobra en sus presupuestos para hacer frente a la demora de un pago o la posibilidad de no cobrar por su trabajo.

Morosidad: la difícil tarea de cobrar en la pyme

Los últimos datos de morosidad empresarial en España ponen de manifiesto las dificultades de pago de las compañías nacionales ante la crisis económica. Y es que los niveles de morosidad empresarial se han duplicado en el primer semestre de 2008 según el Índice de Incumplimiento de Crédito y Caución. Como es lógico, buena parte de estos impagos se concentran en el sector de la construcción, pero también se empiezan a extender a otras áreas de actividad.

El problema de los impagados es especialmente relevante para las pyme, especialmente ahora que la crisis de crédito hace cada vez más difícil la tarea de conseguir dinero a través de un crédito. A esto hay que unir la falta de previsión de muchos jóvenes empresarios que hasta ahora no han vivido una situación similar o una mala gestión de la tesorería que no ha sabido prever eventuales problemas de morosidad. Al final, muchas pequeñas y medianas empresas se están viendo abocadas a ‘tirar’ de sus recursos y fondos ante la falta de ingresos ya registrados.

El problema no es nuevo. De hecho, suele decirse que en la pyme lo más difícil no es vender, sino cobrar. En un post anterior comentaba algunas soluciones que ofrece la Asociación Española para la Prevención de Impagos y Morosos (AEPIN), aunque esta sociedad no es la única que trabaja en este sentido y existen diversas empresas dedicadas a la gestión de cobros, empezando por el famoso cobrador del frac.

En cualquier caso, la pyme siempre debe tener en cuenta cuáles son sus derechos. En primer lugar hay que indicar que el tiempo de espera varía en función del sector y del pagador. Así, por ejemplo, la administración suele ser uno de los peores pagadores en lo que a retrasos se refiere. De todas formas, si en 60 días la empresa no ha conseguido cobrar su factura puede recurrir a otras vías para lograr el pago de las cantidades adeudadas. La primera, evidentemente, es tratar de llegar a algún tipo de acuerdo con el deudor, aunque esto no siempre es posible.

La recuperación de impagados es una tarea ardua y que no siempre ofrece los frutos deseados. Una vez resultas todas las opciones el emprendedor deberá enfrentarse a la vía judicial (larga y costos) o acudir a un tribunal de arbitraje como el de la Asociación Comunitaria de Arbitraje (ACAM) para intentar solventarlo por otros medios.

De todas formas antes de entablar este tipo de acciones la pyme debe valorar hasta qué punto es conveniente terminar así su relación con el cliente. En este caso vuelve a plantearse el problema inherente al tamaño de la pyme y a su dependencia de unos pocos clientes, uno de los males más comunes.

En momentos de crisis como los actuales las grandes empresas son todavía más activas en la gestión de su tesorería y pueden retrasar los pagos hasta el límite e incluso superarlo. Una pyme cuyos ingresos estén muy ligados a estas grandes empresas siempre podrá acudir a la justicia ante estos impagos, pero ¿realmente le será rentable a largo plazo? La respuesta es evidente al igual que la difícil situación de muchas pequeñas empresas.

Crecen los impagos en el comercio

Desde el año pasado la gran mayoría de medios de comunicación y economistas pregonan a los cuatro vientos la llegada de la crisis económica que ya está asolando la Bolsa. Sin embargo, hasta principios de este año no se han empezado a ver señales realmente preocupantes en el ámbito de las pyme. Ahora, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrecen más muestras del deterioro económico con un aumento del volumen de impago a su cifra más alta en los últimos cinco años. En total, la morosidad comercial se ha elevado un 4,2% en enero, su nivel más alto desde agosto de 2003.

En total, el volumen de impagos asciende a 1.428 millones de euros, un 48,7% más que en enero de 2007, en tanto que el número de efectos de comercio devueltos por impago asciende a 515.950 en el mes de enero, lo que supone un 3,9% más que en el mismo mes del año anterior. Las cifras coinciden con una caída de la confianza del consumidor y una bajada generalizada de las ventas al por menor, que en enero sumaron su segundo mes consecutivo de caídas. Del mismo modo, la cifra de negocios en la Industria apenas creció un 6,1% en comparación con el 10,9% registrado en el mismo periodo de 2007.

En una sociedad como la española, con altos ratios de endeudamiento, en endurecimiento de las condiciones crediticias y el alto nivel de los tipos de interés están frenando en seco el consumo (pese a que en rebajas los españoles gastáramos más que el año pasado), lo que está afectando de forma directa a las empresas del país. Los primeros afectados son los emprendedores, que muchas veces no encuentran quien avale unos proyectos que ni siquiera llegan a nacer. Esto se refleja en que el número de sociedades mercantiles creadas en enero disminuyó un 21,3% respecto al mismo periodo del año pasado, aunque sí creció en un punto porcentual la tasa de las que ampliaron capital. Sin embargo, un 42,5% más de empresas se vieron obligadas a cerrar sus puertas, un 87,6% de forma voluntaria, un 9,2% por fusión y el resto por otro tipo de causas.

Aunque los datos dibujan un horizonte más bien negativo, no hay que rendirse al optimismo pero sí actuar con cautela y saber que puede no ser el mejor momento para emprender proyectos de alto riesgo y sí de fortalecer el negocio.
 

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