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Cómo reducir la factura exportadora

Ampliar fronteras es un sueño para cualquier pyme, pero dar el paso que conduzca a exportar un determinado producto o servicio no se limita únicamente a la buena marcha del negocio. Existen otros factores que el empresario debe tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura de la internacionalización. Entre ellos destacan los relacionados con Hacienda y los deberes tributarios. A fin de cuentas, las obligaciones fiscales que conlleva la exportación son cuantiosas, complejas en la mayoría de los casos y tan diversas como el número de empresas en cualquier caso.

La programación de los impuestos es una tarea esencial para cualquier pyme, pero más en el caso de las exportaciones, ya que la empresa debe adaptarse a la legalidad de los países donde pretende hacer negocio. En definitva, un buen uso de las herramientas fiscales puede derivar en importantes ahorros en la factura a Hacienda gracias a la propia actividad exportadora. Según la consultora especializada Swiss Option International Tax, la clave se encuentra en hacer trajes a medida, jugar legítimamente con las variantes que ofrece la legalidad vigente y apoyarse en la planificación fiscal internacional. Esto se resume en dos opciones principales para la pyme: establecerse en el país elegido mediante una filial o una sucursal, o bien aliarse con un distribuidor local para colocar sus productos. El último supuesto es por el que se decantan la mayoría de empresas, ya que supone un coste menor. La primera de ellas, pese a estar más asociada a las grandes empresas, es igualmente válida para una pyme con un importante volumen de negocio en un país determinado.

En cualquier caso, es importante para sacar buenos rendimientos fiscales que el país de destine pertenezca a la Unión Europea, ya que si se opta por abrir una sucursal en territorio comunitario (aquí se mantendría la misma personalidad jurídica que presente la empresa española) se evita el pago de aduanas y el efecto del IVA es neutro. Pese a todo, esta entidad tributaría como una empresa perteneciente al país seleccionado. En este sentido, es necesario subrayar que el tipo societario varía mucho en función del país. Así, en Chipre es del 10 por ciento, mientras que en Irlanda es del 12,5 por ciento, muy por debajo de países como España o Francia.

Sin embargo, si la localización en el país (siempre que sea europeo) se realiza a través de una filial, los dividendos se pueden remitir a la matriz sin retención alguna en virtud de una directriz que recoge la legislación comunitaria.  Además, hay que tener en cuenta si el territorio seleccionado presenta convenio de doble imposición internacional. Si fuera así, la pyme podrá acogerse a los beneficios fiscales que en España se ofrecen en este campo, y, si no, ésta deberá llevar a cabo un estudio pormenorizado de la legislación vigente en la zona elegida y una planificación tributaria de carácter internacional. Para remediarlo existe, por ejemplo, la posibilidad de constituir una sociedad holding en un tercer país, que, a su vez, sí tenga este acuerdo de doble imposición con el mercado que finalmente interese a la pyme. Del mismo modo, también es interesante y recomendable la formación de una Entidad de Tendencia de Valores Extranjeros.

Cuando la unión hace la fuerza, los clúster

Las alianzas con otras empresas y la búsqueda de socios son dos de las principales estrategias de las pyme para aumentar sus posibilidades de éxito en el mundo de los negocios. Los métodos para consumar la unión son varios, cada uno con sus ventajas competitivas particulares. En este sentido, uno de los más habituales es el clúster. Se trata de un sistema de productivo local que se caracteriza por una concentración de empresas interrelacionadas en torno a unos mercados, tecnología y capitales productivos. Es decir, son pyme que trabajan en sectores afines y con necesidades afines que, básicamente, acercan sus posiciones en términos geográficos.
 
Si hay que destacar por encima del resto alguno de los beneficios que ofrecen los cluster, este, sin duda alguna, sería la mejora de la comunicación entre las pyme de una misma región. La razón principal es la mayor cercanía geográfica y un aumento del trato entre compañías. Y es que la fuerza del clúster reside en que todas las pyme que se agrupan trabajan dentro de un mismo sector o en actividades complementarias. De esta forma, se convierte en una fórmula para ahorrar costes en los pedidos (suelen utilizar los mismos materiales), además de en el área logística (no son necesarios grandes gastos de transporte).

Por otra parte, y como indican desde ClusterPapel, asociación clúster del papel del País Vasco, se mejora la relación entre socios y se aumenta la representatividad ante terceros. Gracias esta concentración, la cifra de negocio del clúster ha crecido más de un 18 por ciento desde 1999. Por su parte, el clúster de empresas de automoción de Galicia, CEAGA, ha duplicado su número de componentes en los últimos diez años. Esta unión les ha permitido incrementar exponencialmente sus inversiones, ya que poseen la fuerza de una gran empresa a efectos de inversión en áreas comunes para todos sus socios.
 
Antonio Paz, gerente de Soluciona, ofrece una buena visión al respecto de los clúster en la siguiente dirección: http://www.soluziona.com/htdocs/areas/consultoria/interes/articulos/clusters.shtml

Build up, compras para ganar músculo

Crecer es, a priori, el objetivo de cualquier empresa. A mayor tamaño, mayores recursos, la posibilidad de acceder a nuevos mercados, exportar e incluso producir fuera de España, ser más competitivo… El sueño de cualquier pequeño y mediano empresario. Pero para ello suelen hacer falta fuertes inversiones, un acertado plan de negocio, dedicación y otra serie de variables que no siempre son controlables. En definitiva, una serie de importantes trabas que dificultan y obstaculizan el camino hacia ser dueño de una gran empresa. Por suerte, existen algunos atajos para alcanzar el objetivo y ganar volumen y fuerza. Uno de los que quizás está más de moda es el denominado build up, un término inglés que sirve para describir las operaciones por las que una empresa consigue ganar tamaño mediante la adquisición de una o varias compañías, bien sean rivales en diferentes mercados geográficos o con las que, simplemente, se mantiene una relación vertical cliente-competidor.

Este proceso de adquisición suele permitir a la empresa situada a la cabeza ganar volumen con gran rapidez, lo que, como comentaba al principio del post le permitirá abrir nuevos mercados en menor tiempo y abrir su abanico de proveedores. Para llevar a cabo estas operaciones lo más común es recurrir a las firmas de capital riesgo, no sólo para que realice la aportación financiera sino para que colabore en los complejos procesos de adquisición e integración.

Un claro ejemplo de build up llevado a cabo con éxito es el ejecutado hace unos meses por la empresa de capital riesgo Catalana d’Iniciatives, que ha impulsado la concentración de las cuatro principales compañías de la industria española del doblaje para convertirlas en líder europeo en su sector. El grupo, formado por los Estudios Abaira (Madrid), Grupo Soundtrack (Cataluña), CTV Galaxia (Galicia) y Matinha Studio (Portugal), se ha convertido en el primer operador europeo de doblaje tras realizar una inversión global de 18 millones de euros en la operación, de los que siete millones correspondieron a Catalana, que se hizo con una participación accionarial del 70 por ciento del grupo.

Aunque cada build up es diferente, ya que diferentes son las circunstancias y situaciones que rodean a la empresa, existen una serie de pasos comunes a todos ellos. De esta forma, antes de llevar a cabo ningún tipo de acción hay que establecer un plan de integración en el que intervienen la empresa compradora y vendedora. En él se estudia la situación del mercado y las posteriores oportunidades de negocio. A continuación tiene lugar la negociación de las condiciones de compra y venta, búsqueda de financiación (Capital Riesgo), y el cierre de la operación. Una vez está oficialmente aprobada la operación es necesario integrar ambas compañías, y una vez culmina este proceso se produce la desinversión por parte de la empresa de Capital Riesgo.

Las ventajas de aliarse con una gran empresa

El camino de la pyme no siempre es sencillo y los problemas inherentes a su tamaño son uno de sus mayores condicionantes y, en muchos casos, una traba para el que los expertos consideran su camino de supervivencia más coherente: la especialización. En este sentido, una pequeña y mediana empresa puede contar con una gran idea pero no con los medios para desarrollarlo y llegarlo a buen puerto. Aquí es donde es necesario buscar recursos fuera de la empresa. Créditos, ampliaciones de capital, ayudas y subvenciones son las fórmulas más comunes, pero existen otras que nada tienen que ver con el ámbito económico. Una de ellas es la de buscar un socio de negocio con mayores recursos, es decir, una gran empresa.

El cobijo de una multinacional tiene sus ventajas, empezando porque es posible acceder a una serie de recursos que de otra forma siempre estarían fuera de su alcance. Todo esto sin apenas sacrificar su capacidad de maniobra, ya que ni ha acumulado más deuda ni ha tenido que dar entrada a nuevos ocios en su capital social. Además, la pyme puede beneficiarse de los conocimientos del sector de este ‘hermano mayor’, de su experiencia y, sobre todo, en muchos casos, de su buen nombre. Por una parte siempre sirve para mejorar el buen nombre de la pyme y, por otra, amplía su base de clientes con los de la gran corporación.

Microsoft y su programa de partners es un buen ejemplo de cómo funcionan estas alianzas y sus ventajas. A través de su programa de partners permite a la pyme disfrutar de una serie de recursos y herramientas que le permitirán ampliar su alcance en el mercado, impulsar sus ventas, reducir costes y optar a cursos de formación exclusivos para socios, además de tener acceso a un soporte técnico de pre y post- venta de otra forma impensable. Al final, un buen símil sería decir que es como ir de copiloto en un Ferrari: siempre luce.

Evidentemente, y como siempre que se toman decisiones referentes a la estrategia de la pyme, hay que tomar una serie de precauciones y existen algunas directrices que es mejor seguir. En primer lugar, suele ser recomendable plantearse qué tipo de socio le vendrá bien a la empresa. Una buena opción en este sentido es buscar la complementariedad, para lograr así un ahorro de costes en un área de desarrollo determinada. Es otra forma de optimizar los recursos con los que cuenta la empresa, aunque no sean propios. Todo esto ayudará a la pyme a mejorar su operativa y, en definitiva, a especializarse.

Por otra parte, siempre es necesario llegar a un acuerdo que no hipoteque el futuro de la compañía y le deje libertad de movimientos para buscar otras alianzas o seguir creciendo en su mercado de referencia.

Segundas marcas, la otra opción

Posicionar una marca es una de las tareas más costosas para una pyme, pero posiblemente también sea una de las más rentables a largo plazo. Sin embargo, también es necesario conocer las limitaciones de una firma para acceder a determinados mercados o para representar algún tipo de producto en concreto. Cuando esto sucede, la empresa debe plantearse su estrategia y buscar caminos alternativos al nombre principal para lograr su objetivos.

Una de estas vías es crear una segunda enseña. Consiste en ofertar productos o servicios de manera simultánea bajo más de una marca, independientemente de que éstos sean de iguales o similares características o sectores que la anterior. Una táctica parecida es la de las marcas múltiples, aunque en este caso se trata de empresas que comercializan sus productos bajo varias firmas, como hace Procter&Gamble o General Motors.

Los motivos que llevan a un empresario a decidirse por crear una nueva marca son diversos. Uno de los casos más comunes se debe a que la marca principal pueda tener problemas para su  comercialización en determinados mercado, por ejemplo, con motivo de un problema lingüístico o por haber sido rechazada la primera marca. En último caso, también puede ser útil para expandir las áreas de influencia de la empresa y llegar así a sectores donde antes no tenía presencia.

Akko System, una empresa zaragozana dedicada al ensamblaje y distribución de ordenadores fundada en 1994, tomó la determinación de crear el Grupo Euroshop en 1996. El mayorista constituía así una segunda red de distribución paralela a la suya propia y a la que no tardaron en unirse 60 de sus más de 600 clientes, entre otros. Así, la compañía consiguió expandir sus ámbitos de actuación al tiempo que mejoraba la calidad de sus servicios y productos de hardware.

Existen otros escenarios en los cuáles crear una segunda marca puede utilizarse como medida de defensa a la hora de lanzar un nuevo producto o servicio. De esta forma, la enseña ya consolidada no recibiría los efectos negativos si finalmente la comercialización no resulta exitosa. En caso contrario, la empresa contará con dos potentes líneas de negocio de las que obtener rentabilidad.

En ocasiones, la segunda marca puede ser el detonante que acelere el crecimiento de la compañía e incluso mejorar el rendimiento de la firma más antigua. En este sentido, una pyme puede querer introducir en el mercado un nuevo competidor dentro de su misma gama de productos, como consecuencia de que se trate de una oferta totalmente diferente y de no querer distorsionar el posicionamiento de su marca líder.

Este planteamiento es válido para aquellos empresarios que, por ejemplo, cuentan con un producto situado en la parte alta de su sector en lo que a calidad o a público objetivo se refiere. Para no perjudicar la imagen de la marca principal ni de desorientar al cliente, es recomendable crear otra línea de productos. Todos los aspectos que tiene incidencia sobre la imagen de marca, última seña de identidad de la empresa, son de vital importancia para el futuro de la compañía. Es imprescindible estudiar qué estrategia es la más recomendable.

En este sentido, las pyme con marcas fuertes tienden a elegir modelos de marcas independientes, en tanto que las que poseen una enseña de menor entidad suelen sacar mayor partido a la marca  principal. Esto es factible cuando el objetivo sea trasladar la confianza y solvencia de la primera a la segunda y así superar la desconfianza inicial del cliente. Se trata de una táctica útil, especialmente en mercados financieros.

La ‘mitosis’ empresarial

El objetivo para cualquier empresario es hacer crecer su negocio, pero esto, por una parte, no siempre es fácil en lo que a medios económicos se refiere y por otra no siempre tiene por qué ser beneficioso: tan malo es no progresar como hacerlo excesivamente rápido, por encima de las posibilidades reales del negocio. Por eso resulta clave elegir adecuadamente el modelo a través del cuál prosperar.

En este sentido, una gran mayoría de pyme apuestan por la opción más lógica y tradicional: estructurar su negocio en divisiones y después ir ampliando su número para atender los nuevos proyectos o acudir a diferentes mercados. Pero esta fórmula no siempre tiene por qué ser la más adecuada y pese a que pueda resultar hasta cierto punto contradictorio, hay ocasiones en que lo más sencillo y eficiente es crear una nueva empresa, totalmente independiente, con su propia sede social, CIF, etc. Entre las ventajas que aporta esta inusual fórmula destacan la mayor sencillez organizativa, la diferenciación de clientes, la posibilidad de centrarse en su negocio o incentivos financieros.

Se trata de una opción muy útil, por ejemplo, para una nueva escisión de una marca con la que venía trabajando la empresa desde tiempo atrás. Así es posible diferenciar los servicios que se prestan a un mismo cliente sin que este perciba una de ellos simplemente como un añadido al producto principal. Además, es una buena fórmula para acceder a diferentes mercados o contar con varias líneas de negocio de forma más organizada. Por otra parte, es la mejor fórmula para protegerse frente a las grandes corporaciones, ya que al ser todas compañías independientes, es muy difícil que puedan hacerse con todas de golpe.

Bienvenidos a Gestion Pyme

En primer lugar me gustaría comenzar este blog dedicado a las pyme presentándome. Mi nombre es Jose Trecet y desde hace más de siete años trabajo como periodista especializado en economía y empresas, con hincapié en las denominadas pyme.

Y es que las pyme suponen casi el 99 por ciento del tejido empresarial español y generan aproximadamente el 67% de la riqueza del país. Además, son la mayor fuerza del mercado laboral, dando empleo a más de 80 por ciento de los trabajadores. Sin embargo, las características inherentes a su tamaño hacen que muchas veces los pequeños y medianos empresarios no dispongan de tiempo o recursos para mirar más allá de su negocio. Este blog nace con la intención de ayudarles en esos apartados donde no son expertos como puedan ser el área fiscal o de gestión, para que puedan centrarse en lo que mejor saben hacer.

Además, también se abordarán temas más relacionados con la actualidad, cómo afectan las reformas del Gobierno a empresas y autónomos, cambios legislativos y todo lo relacionado con la pyme.

Bienvenidos a Gestion Pyme. En gestionpyme.com podrás encontrar información relacionada con el mundo de las pequeñas y medianas empresas: Consejos prácticos, información útil... .

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