Publicado por Daniel Ratto - 03/02/10 a las 12:02:37 am

La crisis es tan dura en algunas empresas, que las lleva a elegir vender menos y en cambio mantener la posibilidad de que cobrarán. Así lo hacen saber las aseguradoras y algunas compañías de recobro de deudas.
En tanto la previsión sobre los impagos desmejora para 2010, y sobre todo en los sectores de la industria o los servicios, mientras que el de la construcción se mantiene como líder. Baleares y Galicia se estima que sean los territorios con más impagos en cuanto a operaciones interempresariales.
La formula que utilizan algunas empresas que aplican estas medidas, drásticas se basa en que: limitan el importe de las ventas a crédito, rechazan a ciertos clientes y la petición de más avales y garantías.
Si bien el nivel medio de impagos entre empresas descendió todavía se mantiene en un alto nivel, esto se explica en que por más que el nivel de morosidad se reduzca, no es la explicación esa sino que, las empresas han elevado su nivel de selección de riesgos.
Igualmente en medio de esta crisis actual se notan menos cobradores de morosos, tal vez por las sentencias contrarias a este tipo de prácticas, no por la falta de morosos en sí. En algunos despachos han hasta cuadruplicado sus carteras de reclamaciones por impagos entre empresas.
Un problema que sufren las pymes es el que no suelen utilizar en la cantidad debida el servicio de recobro y uno de los mayores problemas es que en España en particular sufre una especie de epidemia de morosidad, que genera un alto porcentaje de los cierres de empresas. Tanto que el 69% de los pagos entre empresas se realizan por cargo en cuenta y el 23% por transferencia, mientras que solo el 5% se hace con cheques y el 1,37% con efectos de comercio como letras o pagarés, que posibilitarían como un reconocimiento de las deudas.
Fuente: emprendedores.es
Fecha de publicacion: February 3, 2010
Categorias: Morosidad, impagos
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Publicado por Jose Trecet - 03/06/09 a las 01:06:03 pm
Muchas veces lo más complicado para una empresa no es vender, sino cobrar. La crisis no está ayudando a cambiar esta dinámica, ya que de hecho los impagados no han dejado de crecer. En 2008 los comercios impagados aumentaron un 32,3% y esa tendencia se ha mantenido en 2009.
La mejor solución contra los clientes morosos es tratar de evitarlos, pero esto no siempre es posible. Existen soluciones intermedias como comprobar con quien hacemos negocios antes de cerrar un trato o contratar un seguro de crédito, por poner dos ejemplos. Sin embargo, todo esto son sólo medidas preventivas. Lo que muchos empresarios se preguntan ahora es cómo gestionar la relación con esos clientes morosos. En primer lugar hay que distinguir a los clientes habituales de los esporádicos y un impago puntual (y justificado) de lo que es un comportamiento habitual.
La primera reacción ante un impagado debería de ser la flexibilidad y la negociación. Es decir, contactar con el cliente para conocer los motivos del impago y ser flexible respecto a sus necesidades para que pueda saldar su deuda. En ocasiones nos encontraremos con que la empresa simplemente atraviesa un periodo de falta de liquidez pero que su intención es pagar, aunque no siempre tiene por qué ser así. En cualquier caso, la comunicación va a ser fundamental durante todo el proceso.
Uno de los problemas más comunes en la gestión de la relación con los clientes morosos es la falta de experiencia del empresario adeudado y la situación de embarazo que muchas veces crea el tener que reclamar un pago. Evidentemente no es plato de buen gusto tener que acudir donde un cliente para recordarle que no ha cumplido con sus obligaciones, pero no debemos afrontar el proceso como una confrontación. Se trata de una negociación en la que simplemente se reclamará una cantidad que se adeuda.
Del mismo modo, antes de tratar con el moroso hay que dejar de lado cualquier sentimiento de culpa por querer cobrar o de enfado por la situación que se ha generado. Hay que afrontar el trato con el moroso como un negocio más. Tras el primer contacto de cortesía hay que tratar de llegar a un acuerdo sobre el pago y sobre todo ser insistentes y no olvidarnos del impago. Hay que estar encima de la operación hasta alcanzar un acuerdo sobre el pago, tratando de evitar siempre tener que recurrir al abogado y a la vía judicial, más costosa y larga.
En este punto conviene también valorar las causas que han llevado al impago (mala gestión del riesgo, mala suerte, falta de previsión…) y sobre todo si conviene o no retener al cliente moroso. En el caso de venta puntuales es más sencillo presionar e incluso advertir de nuestra disposición a emprender acciones legales, pero cuando se trata de cliente habituales la cosa cambia. La crisis está haciendo que muchas empresas tengan dificultades para cumplir con sus facturas y no se trata de ‘buscavidas’ profesionales, sino empresarios honrados que por falta de previsión o por exceso de optimismo, creen que podrán seguir adelante con su negocio cuando la realidad es otra. En estos casos lo mejor es sentarse a dialogar con el cliente e intentar acordar unas condiciones especiales de pago para mantenerlo en cartera (siempre que interese, claro).
En el peor de los casos habrá que recurrir a la justicia e incluso instar a la empresa a que acuda al concurso de acreedores, pero estas suelen ser opciones más costosas y, sobre todo, lentas. Otra alternativa pasa por contratar los servicios de empresas de cobro profesionales para que se encarguen de la gestión. Por lo menos es una forma de ahorrar tiempo.
Fecha de publicacion: June 3, 2009
Categorias: General, Morosidad
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