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Sobrevalorar el fracaso

Repetimos tanto que para el emprendedor lo importante es intentarlo que puede que estemos sobrevalorando el fracaso en la empresa.

Hay frases y citas que se repiten más que otras entre los emprendedores y las referidas a aprender de los errores y levantarse son unas de ellas. Desde el manido “si caes seis veces levántate siete” al “sólo te caes para aprender”… Errar es de humanos y fracasar es algo habitual en el mundo de los negocios. A fin de cuentas, si todas las empresas que se crean siguieran vivas, tendríamos más de una por habitante.

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Sin embargo, una cosa es aceptar la posibilidad del fracaso y otra bien diferente celebrarlo. España es una sociedad de extremos y al parecer estamos pasando del estigma del fracasado a su deificación. Buena parte de la culpa recae sobre el influjo estadounidense en todo lo que tiene que ver con el emprendimiento o entrepeneurship y el mundo empresarial. En Estados Unidos no hay nada que guste más que las historias de superación tras una caída hasta los infiernos. Es el país de las segundas oportunidades, algo muy positivo para los emprendedores, pero también porque abordan de otra forma la cuestión, tienen una mentalidad diferente.

En España hasta hace poco se castigaba duramente el fracaso empresarial desde un punto de vista social -desde el punto de vista administrativo y legal todavía se hace pese a la Ley de segunda oportunidad para emprendedores-. Ahora ya no, basta con hacer una búsqueda en Google para ver artículos sobre la necesidad de arriesgarse y cómo lo importante no es el éxito, sino aprender desde los errores. Desde aquí escribimos en esa misma línea al recomendar contratar autónomos porque por lo menos ellos lo han intentado y saben de qué va la gestión empresarial, cómo funciona una empresa en términos de negocio y de números.

El único problema llega cuando todo esto nos hace perder el foco de lo más importante: emprendemos para tener éxito, para crear un proyecto empresarial viable. A partir de ahí, podemos crear una buena empresa para que dure años, buscar ser el siguiente Microsoft o simplemente un negocio que nos de de comer. En cualquier caso, el objetivo último es el éxito, no el fracaso, aunque también habría que contextualizar el éxito porque si atendemos a las redes sociales parece que vivimos en un mundo de gurús y emprendedores que ya lo han conseguido todo, que son exitosos. Y quizás por eso, esta misma gente también quiere tener éxito cuando fracasa, de ahí que estemos empezando a sobrevalorar el fracaso.

Qué hacer ante el fracaso

El fracaso debe ser siempre una posibilidad para cualquier emprendedor, una motivación y no un miedo. Tirando de manual, lo importante cuando las cosas no van bien es aprender la lección, tener claro la causa del fracaso y saber qué harías en una situación similar en el futuro.

A partir de ahí, primero habrá que asimilar el cierre de la empresa y tratar de que el proceso de liquidación sea lo más rápido y barato posible. Ten en cuenta que si dejas las empresa abierta tendrás que hacer frente a una serie de obligaciones fiscales.

Entre las enseñanzas que debes sacar del fracaso están:

Aprender a cerrar a tiempo. No se trata de desistir a las primeras de cambio, pero sí de detectar en qué punto el negocio deja de ser viable.

Cuidar más los flujos de caja. Una deficiente gestión del dinero en caja y los flujos financieros suele estar detrás del cierre de muchas empresas.

Gestionar las deudas / Cuándo pedir financiación. Si has emprendido por tus medios cerrar la empresa puede ser relativamente barato, pero si no es el caso y has solicitado financiación la cosa cambia. Si es el caso, deberás aprender la lección.

Cuidar tus contactos. Que tu proyecto no haya salido bien no quiere decir que debas olvidarte de todas las personas con las que has hablado y con las que has contactado mientras duró la aventura. Cuida tu red de networking e incluso háblales del cierre de la empresa si crees que no lo saben.

En términos generales se trata de tener claro que la vida sigue aún después del fracaso, tratar de sacar lo positivo que puedas de la experiencia y seguir adelante. A fin de cuentas, ya tendrás más oportunidades de volver a intentarlo.

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