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La Segunda Oportunidad para emprededores ¿merece la pena acogerse?

Lo que iba a ser un alivio para las pyme y autónomos ha terminado por convertirse en una medida inconclusa que beneficiará más al ciudadano que al emprendedor. Hablamos de la Segunda Oportunidad para emprendedores y te contamos todo lo que debes saber al respecto.

En Estados Unidos se vive el fracaso como un oportunidad de aprender y una forma de demostrar que el emprendedor es capaz de reponerse de sus errores. Y es que a los americanos les encantan las historias de superación personal. En términos empresariales esto se traduce en no estigmatizar el fracaso y dotar a todo el mundo de una segunda oportunidad. ¿Y en España? En general Europa es mucho más dura con quien lo intenta y no lo consigue y en el caso nacional esto puede suponer un verdadero estigma. Se suponía que la Ley de Segunda Oportunidad para Emprendedores debía atajar este problema, pero se ha quedado a medias.

Segunda Oportunidad para Emprendedores

En qué consiste la Segunda Oportunidad

La Segunda Oportunidad está incluida dentro del Real Decreto Ley 1/2015 de 27 de Febrero que, básicamente, permite a los emprendedores y a cualquier ciudadano acogerse a un procedimiento extrajudicial para negociar el pago de su deuda y poder salir adelante con un esquema para devolver el dinero que le permita mantener una vida digna.

Los últimos cambios introducidos por el mencionado RD 1/2015 incluyen a las personas físicas, es decir, a particulares y autónomos, dentro de quienes pueden acogerse al proceso y además exonera a los particulares de las deudas que no se cubran con la totalidad de los bienes. Para el ciudadano medio esto quiere decir que si se acoge a la Ley de Segunda Oportunidad podrá entregar su vivienda como dación en pago y saldará su deuda con el banco independientemente de que con su venta se cubra en total de lo adeudado.

Deudas incluidas y exoneradas

El nuevo sistema exonerará a los autónomos de deudas al concluir la liquidación siempre que se paguen los créditos de privilegio general, contra la masa y si no e ha intentado un acuerdo extrajudicial de pagos, el 25% de los créditos ordinarios.

Las novedades en la Segunda Oportunidad para emprendedores permiten exonerar las deudas del resto de créditos no incluidos en el anterior punto siempre que el autónomo acepte someterse a un plan de pagos durante los cinco años siguientes. El problema en este punto radica en que las deudas públicas no están incluidas, lo que implica que si has contratado trabajadores y debes dinero a la Seguridad Social, seguirás debiéndoselo y lo mismo puede aplicarse a Hacienda. Esta excepción también se aplica a las pensiones por alimentos.

El deudor dispone después de un periodo de cinco años para hacer frente a las devolución de la deuda no exonerada y durante este plazo los acreedores podrán solicitar que se revoque la exoneración si creen que su situación ha cambiado o mejorado. Esto supone un problema añadido e incluso un incentivo a no mejorar sustancialmente tu situación por los riesgos que esto conllevaría.

Adicionalmente, verás como tu nombre aparece en todas las listas de morosos durante los cinco próximos años, lo que dificultará tu acceso real a crédito y, sobre todo, a muchos clientes.

A efectos de IRPF quedarán exentas las rentas logradas a través de la exoneración de la deuda se declararán como rentas no exentas. Esto se traduce en que no tendrás que pagar impuestos por la dación en pago, por ejemplo.

Cómo se solicita la Segunda Oportunidad para Emprendedores

Si pese a todo estás resuelto a pedir esta ayuda, el proceso tampoco es todo lo sencillo que deberia. En el caso de las personas jurí

En el caso de ser persona jurídica, habrá que solicitar un mediador concursal y esperar a su nombramiento. A partir de ahí, en un plazo de diez días se procederá a convocar a los acreedores, con los que se negociará el plan de pagos. Como es lógico, habrá que incluir un plan de viabilidady una propuesta de plazos para el pago y de renegociación de las condiciones de los préstamos.

Por último, habrá que esperar a que los acreedores acepten el plan para no tener que solicitar el concurso de acreedores.

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Imagen –  ra2studio en Shutterstock

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