Publicidad

¿Qué se espera de un lider?

La manera de dirigir la empresa, da igual que sea una gran empresa internacional o una pyme de ámbito local, se ha modificado de manera importante en los últimos 20 años. El traslado de competencias, pero sobre todo de estilos, se refleja incluso en la propia nomenclatura, donde, el término jefe cada vez se utiliza menos, o cada vez gusta menos desde el punto de vista de la definición, siendo sustituido progresivamente por el de líder. Pero, ¿qué se espera de un lider realmente? ¿dónde está la diferencia?

Éstas diferencias no sólo existen, sino que efectivamente son notables. Como veremos básicamente tienen que ver con el modelo de entender la gestión y a partir de esto con un modelo de relaciones muy diferente al que a los antiguos conceptos de gestión manejaban.

Lider

 

En general una de las diferencias más notables como indicábamos se va a venir a comprobar en la manera de relacionarse; sin embargo, esto no debe dar lugar a confusiones, que un gestor que dirige una empresa sea capaz de mostrar cuestiones muy valorables como la empatía con sus equipos de trabajo, que sea capaz de escuchar las opiniones y valorarlas, que incluso sea capaz de delegar decisiones en los equipos en las áreas responsables, no significa que es una figura blanda, o que es un gestor con un poco impulso personal al contrario, precisamente este tipo de actitudes son las que los nuevos modelos de gestión empresarial  ponen en juego con éxito.

Hay quien sigue defendiendo que sobre todo en periodos de crisis los liderazgos rígidos, aquellos más asociados a la figura del jefe, donde las decisiones son unipersonales en todos los ámbitos, donde no hay una comunicación estable entre trabajadores y gerencia, y donde para bien o para mal el peso de lo que ocurra recae en la figura de la dirección, son más eficaces… Esta es una opinión respetable como todas, sin embargo, el hecho de que haya empresas que hayan sobrevivido con este modelo de gestión a la crisis no implica necesariamente que sea el modelo, al contrario, probablemente vengan de una inercia que les ha permitido continuar efectivamente, pero tengan mucho más difícil afrontar el panorama futuro que la salida de la crisis unida a la evolución de los mercados y a la fuerte influencia de Internet van a proporcionar a las pymes, un escenario totalmente nuevo y distinto a como era los mercados hace 20 años.

En definitiva, hoy en día el liderazgo requiere una adaptación real al modelo de dirección que los nuevos tiempos exigen; es un modelo muy dinámico, conocedor del aprovechamiento que las nuevas tecnologías pueden proporcionar, capaz de extraer de los equipos humanos lo mejor y revertirlo en la mejora de la productividad de la pyme, y, por supuesto, con un espíritu motivador que es capaz de aglutinar al conjunto de los trabajadores del equipo. Éste sería a muy grandes rasgos un líder moderno, pero no nos olvidemos que faltan otras componentes básicas; conocimiento del mercado, conocimiento de la empresa, del producto, etc.

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *