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Los contratos 360 en el negocio de la música, ¿trampa o futuro?

Cuando se trata de acercarse a la industria discográfica desde una perspectiva alejada de los entresijos de ese mundo, por ejemplo, para analizar las relaciones comerciales entre industria y artistas, lo cierto es que el profano no dejan de sorprenderse por lo que, visto desde fuera, parece un principio en el modelo de relaciones verdaderamente extraño y, sobre todo, poco favorecedor para el artista.

Esto se condensa de manera muy concreta en los denominados contratos 360. Un contrato que, teóricamente, es parte de la respuesta de la industria discográfica a la evolución del sector, pero, donde encontramos lo que sin duda en otro tipo de entorno calificaríamos de relación abusiva entre partes contratantes, o al menos en apariencia.

musica

Vamos a situarnos

Que en los últimos años la industria discográfica, que era un monstruo anquilosado con muy poquito margen de maniobra ante la nueva realidad que ha supuesto internet, ha buscado y busca nuevos caminos es una evidencia tan clara como que anualmente el desplome de la venta de soporte físico musical se presenta con porcentajes de dos dígitos.

No ha existido una alternativa de soporte físico capaz de competir, y, por supuesto, el soporte digital no proporciona el registro de ingresos que sea capaz de equilibrar la balanza de lo que ya no se vende en otros soportes; hace poco hablábamos de la supuesta resurrección de la industria del vinilo, sin embargo, para hacernos una idea, el año pasado todas las ventas de vinilo en Estados Unidos apenas supusieron un 2% de las ventas musicales…no hay relevo al CD y no hay competencia a los soportes digitales.

Y es justo en este punto donde aparecen los contratos 360 como una medida por parte de la industria para algo que resulta básico para ellos; encontrar nuevas fuentes de ingreso a través de los artistas.

¿Qué son?

 Podríamos decir que un contrato 360 responde a las 360 cláusulas por los cuales la discográfica va a ingresar dinero procedente del artista, podríamos decirlo y no nos equivocaríamos mucho, sin embargo, no estamos ante un modelo único, podemos hablar de contratos 360, pero también 280 o 240…realmente de lo que se trata es de modelo de propuesta.

Esta propuesta realmente viene a recoger todos los ámbitos en los que un artista puede llegar a producir ingresos, sorprende por ejemplo que dependiendo del tipo de contrato la compañía puede tener derecho a ingresos tan atípicos como una fotografía del artista veraneando con su familia (por poner un ejemplo extremo)…

No nos sorprendamos, no estamos ante un modelo de contrato nuevo, de hecho en muchas facetas es un contrato similar al que durante mucho tiempo ha unido artistas y representantes o promotores, sin embargo la novedad estriba en el hecho de que dentro de un único documento se condensan todas las facetas que antes se venían a dividir en contratos discográficos, contratos de representación, contratos de marketing… y además se le suman supuestos a los que antes estos contratos no alcanzaban en la mayoría de ocasiones.

radio¿Pero esto funciona?

Funciona porque es una imposición. El grupo que desea lanzarse al mercado no tiene capacidad por sí solo de asumir los costes económicos que estos lanzamientos requieren. Es cierto que se habla de lo digital con un entorno libre en el cual el artista puede manejar su propio destino, obviamente se dan casos en esta línea, pero, hoy por hoy la maquinaria promocional más efectiva sigue estando en manos de la industria discográfica.

Esto significa que un artista novel (o no tan novel) que quiere tratar de llegar al mercado debiera asumir una serie de costes para hacerlo que la mayoría de casos no va a ser capaz, y ahí surge la imposición de la figura de un contrato 360 que puede abrir las puertas a ese modelo de relación en el cual parece que la compañía discográfica se hace cargo de todo, parece, pero realmente se trata exclusivamente una relación comercial en la cual el artista ya comienza debiendo dinero.

En los últimos años han sido legendarios algunos enfrentamientos de artistas con sus compañías discográficas a cuenta de los contratos, uno muy sonado es el que mantuvo su momento la banda 30 Seconds To Mars con su compañía que se  ha visto reflejado en un recomendable documental llamado Artifact.

Los motivos son evidentes, estos contratos generan ingresos por todas partes desde la banda en dirección a las compañías, pero, ingresos que no significan además que la compañía vaya a asumir las posibles responsabilidades o costes de los que se hayan derivado, es decir, la compañía puede llegar a cobrar porcentajes por realizar conciertos sin tener en absoluto que participar en la promoción y organización de los mismos, ahora multipliquemos esto por actividades como la publicidad en los soportes digitales, las entrevistas prepago, las apariciones en películas, las apariciones pagadas en televisión, cualquier modelo de ingreso realmente

El futuro

Difícil de pronosticar. Si la tendencia de las grandes compañías continúa siendo como hasta ahora, la firma de estos contratos, realmente, lo que está haciendo es reconocer implícitamente la pérdida de valor de la edición de los soportes físicos, siendo lo importante la captación global de lo que un artista puede producir económicamente.

Esto se traduce en dos líneas; por un lado las pequeñas compañías discográficas si ya lo tenían difícil pasan a tenerlo prácticamente imposible, por otro lado, las compañías buscan atar cada vez más a los artistas y proporcionarles menor margen de maniobra, ya que lo que se busca ya no es tanto el beneficio obtenido a partir de su trabajo discográfico, sino los porcentajes globales sobre el conjunto de sus actividades.

imagenes Geralt y Ron Porter pixabay.com

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3 responses to “Los contratos 360 en el negocio de la música, ¿trampa o futuro?

  1. Para entender bien qué es todo esto, Jared Leto, del grupo 30 seconds to mars, hizo el documental ARTIFACT. En él, hablan de éste tipo de contrato y de las dificultades que han tenido otros músicos para poder romper el contrato que tenían con la discográfica. Muy recomendable.

  2. Interesante artículo.

    Parece desquiciado pensar que un contrato 360 pueda funcionar. Si al final la compañía ni siquiera te promociona, ¿qué hacen? ¿Cobrar por nada? Suena directamente a estafa.

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