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Los cinco errores más habituales al empezar un negocio

El porcentaje de nuevas pequeñas empresas que fracasan en los primeros cinco años de vida es muy elevado, de hecho, incluso en países donde el emprendimientos parte básica de la manera de entender los negocios se considera que este porcentaje de fracaso es superior a 50%. Una parte del fracaso tiene que ver con la lógica (a veces despiadada) del mundo del negocio, sin embargo, otra parte tiene que ver con la propia actitud del emprendedor.

Existen algunos errores comunes, muy habituales, que pueden considerarse perfectamente la mecha que sirve de detonante a los futuros fracasos empresariales. Vamos a repasar estos errores habituales al empezar un negocio así como la posible manera de afrontarlos. Errores al comenzar un negocio

1 – Reducir todo a tener una buena idea

Este es probablemente el primer y principal error de los emprendedores. La idea, esa idea excelente que nos motiva a emprender, es sin duda un pilar básico en el proyecto, pero sólo es el comienzo del proyecto.

Es necesario desarrollar la idea y ser capaces de generar un auténtico plan de empresa, contemplando todos los escenarios, con una base sólida no sólo desde el punto de vista productivo sino también económico, publicitario, y, que sea capaz de defender el proyecto a medio plazo.

2 – No delegar

Al comenzar cualquier tipo de negocio es complejo incluso para quienes ya tienen experiencia. No se puede pedir al emprendedor que sea capaz de manejar todos los aspectos con el mismo nivel de eficiencia, por ello, se trata de delegar en áreas como la contabilidad, el terreno legal, en definitiva cualquier cosa que se escape al 100% de la eficiencia aplicada, es necesario.

Cualquier mal movimiento en el aspecto contable o legal durante los primeros pasos de vida de una nueva empresa puede ser su condena a muerte a corto plazo.

3 – Gastar sin reflexionar

Solemos avisar de que el emprendedor español tiene una cierta tendencia a no apostar por determinadas inversiones considerándolas gasto; esto se explica muy bien con lo que ocurre con el marketing y más concretamente con el marketing online.

Pero a esa tendencia debemos sumar otra que es la de la gastar excesivamente rápido. Casi siempre además de conceptos que tal vez no requieren de tanta inversión.

Es evidente que para lanzar un negocio hay que invertir, sin embargo, eso no significa que todo el capital deba ser aportado el primer día, y que todas las inversiones deban realizarse la primera semana. Hay que lograr un equilibrio entre la inversión suficiente para el lanzamiento del negocio y evitar el gasto en exceso que suele ser un lastre en muchos negocios.

4 – Duplicar esfuerzos creativos

Este es un punto delicado. Es cierto que no son pocas las personas que tratan de lanzar un negocio o nueva empresa mientras continúan con una labor profesional en otro lugar. Esto, que en muchas ocasiones es una obligación, desafortunadamente también es un lastre, y muy grave, para el desarrollo de la empresa.

Tratar de crear un negocio necesita de toda la atención de su impulsor. El desarrollo del plan y la acumulación de recursos, al comienzo, que puede ser cada vez más compatibles con desarrollar una labor profesional sin embargo, una vez el proyecto ha partido esta compatibilidad es negativa para ambas partes, tanto para nuestro negocio como para el desempeño laboral que realizamos en otro lugar.

5 – No asumir la responsabilidad

Este es su negocio. El éxito del proyecto será su éxito y también será un fracaso si el proyecto no llega a buen puerto.

La responsabilidad en las grandes decisiones, el asumir que realmente depende de nosotros tomar esas decisiones, es muy importante ya que, la tendencia a una mal entendida delegación de la responsabilidad global, eso que hace eliminar la responsabilidad de traspasársela a terceros, es un error que ocurre muy a menudo.

Da igual que en el proceso de gestión cotidiano e exista un alto nivel de delegación en las labores prácticas, el emprendedor debe estar al día de cómo evoluciona todo, de cómo avanza y retrocede, de los problemas y de los éxitos, y debe ser capaz de intervenir en los momentos clave de cada segmento de su proyecto.

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