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La utilización de gases en la industria alimentaria: el ejemplo de la congelación

El sector agroalimentario es uno de los más fuertes a nivel estatal, tanto a nivel de aportación al PIB como de generación de empleo, involucrando a distintos actores con el suministro de diferentes productos para la transformación, como es el caso de los gases de Abelló Linde.

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Esta compañía, que cuenta con una larga historia ya que fue fundada en 1907, es un ejemplo del perfil de proveedores que puede tener la industria agroalimentaria.

Los gases industriales son necesarios para cualquier proceso en fábricas, desde la soldadura hasta la industria alimentaria, en los momentos de calentar o refrigerar para la mejor conservación de alimentos y puesta en el mercado.

En este sentido, conviene tener en cuenta que los gases que van destinados a la industria alimentaria deben constar de un certificado que aclare su condición, considerándolos como un ingrediente más o un aditivo que ayuda a la producción de los mismos.

Abelló Linde, en su trabajo, cumple con el Reglamento que recoge estas particularidades desde la Unión Europea, Reglamento UE/231/2012.

Entre los gases atmosféricos que sirve a esta industria y que se forman en función del alimento que vaya a ser envasado, destacan: dióxido de carbono (CO2), nitrógeno (N2), oxígeno (O2), de forma pura o mezclados en cisterna dando lugar a gases especiales como BIOGON.

Y, ahora que la Navidad está a la vuelta de la esquina y se estima que el 29% del gasto de los hogares irá destinado a alimentación, es necesario saber y conocer que los procesos de la industria están llevados de forma sostenible y cumpliendo todos los parámetros necesarios durante su transformación.

En este sentido, el proceso de congelación resulta clave, de tal forma que los alimentos puedan conservar sus propiedades y, sobre todo, su sabor, que será lo que haga que los consumidores validen el producto.

Así, es importante no sólo contar con proveedores suministradores de la técnica, sino con proveedores con base y conocimiento científico, con experiencia en tecnología de los alimentos y con una larga trayectoria.

Contrario a lo que se podría pensar, la congelación rápida es más aconsejable que la lenta, ya que la estructura de las células permanece casi inalterable. Entre los gases refrigerantes que utiliza Abelló Linde destacan el dióxido de carbono o el nitrógeno líquido, que también pueden servir en otros procesos en los que se necesite liberar de calor a otros materiales.

Contar con maquinaria de congelación rápida, para la industria es un beneficio doble: por un lado, por la calidad de los alimentos, que no pierden propiedades, y, por otro, porque se puede producir mucho más rápidamente y, por tanto, tener una disponibilidad de esos alimentos mucho más alta.

Por parte de los consumidores, además, existe un interés creciente de conocer la forma de fabricación de los productos, su trazabilidad y el origen de la materia prima, por lo que cada vez más la industria tiene que mostrarse más transparente y contar con equipos homologados y adecuados que puedan poner en valor su trabajo y cuidar la alimentación de las personas.

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