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La tesorería, un anticipo del futuro de la empresa

La contabilidad es un elemento clave para el desarrollo de cualquier compañía. A fin de cuentas, se trata de la historia, en cifras, de la trayectoria de la empresa que, combinada con otros elementos, debe servir para cimentar su porvenir mediante la planificación de la tesorería. Y es que, como indica Ignacio Pomar, director general de Datisa, “si soy capaz de predecir lo que va a ocurrir, podré tomar mejores decisiones”. Y es aquí donde, precisamente, entran en juego las herramientas de tesorería avanzada y los programas informáticos de automatización. El objetivo es que estas aplicaciones manejen los datos y las transacciones en comunicación directa con los sistemas contables y de previsión internos, así como con los bancos en los que la pyme guarda su capital.
 
Toda esta información sobre el estado de las cuentas y conociendo, como es lógico, cuáles serán los picos de tesorería, es decir, cuándo tendré que hacer más gasto y cuándo tendré más dinero en caja, sirve para maximizar las posibilidades de acertar en las necesidades monetarias de la pyme y sacar provecho de la situación. “Si tengo una visión exacta de lo que puedo hacer en el futuro y soy capaz de adecuar mis movimientos financieros a ello, sacará beneficio. Conocer los números teniendo en cuenta lo que se debe, lo que se tiene o lo que se invertirá durante los próximos meses resulta estratégico”, sentencia Pomar.
 
De hecho, un sistema de planificación de tesorería integrado permite minimizar los costes administrativos y financieros, así como las posteriores necesidades de financiación de la pyme. Además, también aumentan las posibilidades de rentabilizar los activos de la empresa (especialmente los inactivos), ya que el tesorero tiene una visión exacta de los requisitos económicos de la empresa en cualquier momento del año. Por otra parte, se reducen los saldos ociosos, es decir, el dinero que está en el banco y por el que la pyme no obtiene rentabilidad, al tiempo que se limitan los retrasos en el cobro a clientes.
 
Pero, como suele ocurrir habitualmente, no es oro todo lo que reluce. De hecho, uno de los ‘inconvenientes’ de estas herramientas de tesorería es que obligan a la pyme a tener su contabilidad constantemente actualizada. Y esto es algo a lo que no están habituadas la mayoría de las pequeñas y medianas empresas. En este sentido, conviene tener la caja integrada y automatizada en los sistemas administrativos para registrar todo lo que ocurre en la empresa, ya que así también se evitan errores en los asientos contables y en la información que se remite, por ejemplo, desde los bancos (en muchos casos, debido a estas deficiencias en la contabilidad, la información bancaria no se corresponde con los datos que posee la empresa).

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