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La formación programada y sus ventajas

Un sistema que permite a las empresas mejorar las capacidades y competencia de sus trabajadores y acceder a formas de financiamiento.
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La realidad laboral se ha vuelto cada vez más exigente a nivel mundial. Es un hecho que el nivel de especialización y capacitación que demandan los diversos rubros de la economía es cada vez más alto. Para hacer frente a este hecho las empresas deben plantearse soluciones que apunten a fortalecer su mano de obra y mejorar las capacidades, competencias y habilidades de sus trabajadores.
Para lograrlo es de suma importancia que las empresas puedan ofrecer especialización a sus profesionales, ya que de esta manera estarán invirtiendo en sí mismas con el objetivo de ser más competitivas y mejorar su desempeño y desarrollo.
Bajo ese contexto es que el año pasado se realizaron dos cambios legislativos en España que son un gran avance para las empresas. Se trata de la formación programada, que tiene varios objetivos y ventajas tanto para las empresas como para la población activa. Lo anterior se realizó en el marco del sistema de formación profesional para el empleo. El primero es el Real Decreto 4/2015, de 22 de marzo, y el segundo es la aprobación de la Ley 30/2015, de 9 de septiembre, que regula el Sistema de Formación Profesional para el Empleo en el ámbito laboral.
Desde entonces que el sistema de formación bonificada  se encuentra a disposición de todas aquellas empresas que tengan centros de trabajos en el territorio estatal, sin importar su tamaño y ubicación, y que coticen por la contingencia en la Formación Profesional a la Seguridad Social.
Entre los objetivos del sistema está el fomento a la formación de trabajadores desempleados y ocupados; mejorar la productividad y competitividad de las empresas; aportar conocimientos y competencias a los trabajadores; potenciar el empleo; acreditar las competencias que adquieren los trabajadores; y fortalecer la negociación colectiva con el fin de que la oferta formativa se adecue al sistema productivo.
¿Cómo pueden ingresar las empresas a este sistema? Y ¿cuáles son las ventajas? Si una empresa quiere mejorar las competencias de sus profesionales debe comunicar el inicio y final de sus acciones formativas programadas. Lo positivo es que la empresa decide si organiza ella misma la formación de sus trabajadores o bien contrata a una organización externa que debe estar previamente acreditada.
El punto importante es el financiamiento de la formación programada y sus costes asociados. Se encuentra a disposición de las empresas un ‘crédito de formación’ desde el primer día de su ejercicio presupuestario. El crédito se hace efectivo a través de bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, siempre que el final de las acciones formativas sea comunicado correctamente. Las bonificaciones incluyen tanto acciones formativas de las empresas así como permisos individuales de formación.
Según se explica en Edutedis.com, el crédito se obtiene en función de las cuantías ingresadas por cada empresa el año anterior en concepto de cuota de formación profesional y el porcentaje, que en función de su tamaño, se establezca en la Ley de Presupuestos Generales del Estado de cada ejercicio.
Cada empresa deberá participar individualmente y con sus recursos para financiar la formación de sus empleados acorde a los porcentajes mínimos. Quedan fuera, sin embargo, aquellas empresas que tengan de uno a cinco trabajadoras. Aquellas que tengan entre cinco y nueve trabajadores se les pide un 5%; entre 10 a 49 trabajadores un 10%; de 50 a 249 un 20%; y si tiene 250 o más trabajadores un 40%.
¿Cuáles son los costos bonificables para una empresa? Todos aquellos considerados como costes directos y de impartición, así como aquellos costes indirectos y de organización. En el caso de los últimos es hasta un 10% de la actividad formativa. En el caso de aquellos costes de organización se puede hasta un 20% en las empresas con hasta cinco trabajadores; 15% en las empresas entre 6 y 9 trabajadores, y 10% cuando una empresa tiene 10 más trabajadores.
Es evidente que las ventajas del sistema de formación programada para las empresas son positivas y que es una contribución en el desarrollo y perfección de sus trabajadores y capacidad productiva para enfrentar con mayores posibilidades de éxito la realidad laboral que exigen los tiempos actuales.

Autor artículo / Fuente de la imagen: Emilio Lagos / Pixabay

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