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La falta de estándares merma el ahorro alcanzado con la automatización de los procesos financieros: el caso del confirming

La compleja coyuntura de mercado está obligando a las Pymes a aplicar mecanismos de cobro y pago distintos de los habituales. Algunos de ellos, como el confirming, antaño poco extendidos, hoy están ganando rápidamente en popularidad.

Según datos de las Cámaras de Comercio, un 18% de las Pymes que han necesitado financiación externa, durante los tres primeros meses del presente año, han recurrido al confirming. Se trata de un método efectivo, en el que el contratante del servicio cede la gestión de sus pagos a proveedores a una o varias entidades financieras, recibiendo sus proveedores una garantía de cobro adicional y, además, la posibilidad de solicitar el adelanto del importe de sus facturas a la entidad correspondiente. El confirming, como no, también ofrece ventajas a la empresa que contrata el servicio, a la que libera de un proceso administrativo laborioso y de escaso valor añadido.

El creciente uso del confirming, con su filosofía “Gana-Gana”, ha hecho que los programas informáticos para empresas incorporen las funcionalidades que facilitan y automatizan su control en las empresas. Dichas capacidades permiten la visualización automática de todos los pagos susceptibles de ser efectuados por confirming, para que el responsable financiero de la organización pueda filtrar y seleccionar fácilmente aquellas operaciones que realmente desea tramitar. A continuación, desde el programa se genera automáticamente un fichero con toda la información de los pagos, su importe y proveedor, para su envío a la entidad financiera correspondiente.

‘El chocolate del loro’

Hasta aquí, todo bien: la evolución de los cobros y pagos ha hecho que surja en el mercado un nuevo proceso financiero, que los desarrolladores informáticos han capitalizado rápidamente en beneficio de sus clientes. Sin embargo, este automatismo se ha dado de bruces con un pequeño “pero”: a diferencia de otros procesos normalizados por la AEB (Asociación Española de Banca), como la domiciliación de recibos (norma 19), los créditos en fichero (norma 58) o el análisis de extracto bancario (norma 43), el confirming, hoy por hoy, carece de estandarización. De este modo, los programas que automaticen el proceso, tienen que incorporar un formato de fichero para el confirming específico con cada banco, adaptado a sus requisitos. Y todos sabemos que en España operan unas cuantas de estas entidades….

Algunos pueden pensar que esto es una nueva “oportunidad” para los desarrolladores de programas informáticos, pero nada más lejos de la verdad. La necesidad de mantener un módulo con múltiples formatos de fichero, acordes a los requerimientos de diferentes entidades, dificulta su mantenimiento y evolución y, al final, encarece los productos para el cliente final. La normalización de procesos ha sido un factor clave para que las mejoras productivas alcanzadas con las TIC, puedan alcanzar a todo tipo y tamaño de empresas.
La estandarización, en este sentido, es beneficiosa tanto para la industria del software, como para las empresas que ‘consumen’ programas informáticos, porque ayuda a llevar al mercado en su conjunto hasta una nueva frontera de eficacia y rentabilidad.
En este sentido, y como un defensor a ultranza de la estandarización, esperemos que los organismos encargados de velar por su avance, sigan trabajando en la buena dirección. Para que tanto el confirming, como otros múltiples procesos, como la factura electrónica, el EDI, etc. encuentren rápidamente su norma única, en beneficio de todos.

Ignacio Pomar Gomá, Director General de DATISA. Más información en el blog de Datisa.

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