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La inflación se dispara y amenaza a pymes y autónomos

La pérdida de poder adquisitivo y de competitividad, así como el aumento de costes que no será repercutido sobre productos y servicios, los perjuicios para los trabajadores por cuenta propia y para las pequeñas y medianas empresas de un IPC lanzado hasta el 3%.

La factura energética está por la nubes en las últimas semanas, tanto para los hogares como en el caso de las empresas. Además de indignar a los consumidores en general, este incremento en luz, gas y electricidad está provocando efectos colaterales, uno de ellos, quizá el más importante, es el alza de la inflación.

El IPC, en el 3%

Así, del 1,6% con que el índice de precios al consumo (IPC) cerró a 31 de enero de 2016 se ha pasado a un 3% al concluir el mismo mes del ejercicio en curso, según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque en esta escalada de la inflación ha incidido también la notable subida que se ha dado en los precios de los carburantes, el principal motivo de que se haya disparado, como ya se ha indicado, es el auge de las tarifas en el sector de la energía, que tanta polémica ha suscitado desde la pasada Navidad.

La inflación más elevada desde octubre de 2012

El citado aumento supone que el IPC marca un tope que no se veía desde octubre de 2012, cuando la inflación llegó hasta el 3,5%, provocado igualmente por el encarecimiento de los precios energéticos.El iva puede generar una inflacion del 2,2Con estas cifras sobre la mesa, cabe preguntarse por las consecuencias que un IPC disparado puede tener tanto sobre el colectivo de los trabajadores por cuenta propia como sobre las pequeñas y medianas empresas, más allá, por supuesto, de que paguen más como consumidores particulares o el auge de ciertos gastos empresariales.

Un IPC al alza, un peligro para los autónomos

En la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos, ATA, lo tienen claro, ya que consideran que este registro supone un verdadero peligro para la economía, el crecimiento económico en general y el empleo, así como, muy en especial, para el colectivo que representan.

Suben los costes

Los autónomos soportan directamente el elevado aumento de los costes, al no repercutirlo al precio final de los productos y servicios prestados, lo que conlleva una importante pérdida de poder adquisitivo y de competitividad es sus negocios”, señala Lorenzo Amor, presidente de ATA.InflacionEl incremento de los precios energéticos es una losa que pesa sobre todos los servicios y productos y que puede convertirse en inasumible para muchos autónomos”, añade Amor, confirmando que el alza del IPC se explica principalmente por la subida en la factura de la energía y de los carburantes.

Otros efectos perniciosos

No obstante, el motivo que ha llevado al importante aumento de la inflación, siendo ya de por sí alarmante, tiene, por si fuera poco, otras lecturas negativas también para las pymes.

Incremento de los salarios

Para empezar, el IPC es un indicador de referencia para otras magnitudes, como por ejemplo, los salarios. De esta manera, muchos convenios laborales fijan una subida de éstos en función del IPC e, incluso no dándose esa circunstancia, los trabajadores pueden demandar el alza equivalente de sus sueldos respecto a la inflación. Es decir, que las pymes y los autónomos que tengan empleados pueden verse perjudicados.

Por otra parte, en relación a la subida de las tarifas en los carburantes, es un hecho conocido que España es un país dependiente de mercados energéticos exteriores, con lo que ese auge de precios eleva los costes empresariales en determinados sectores, sobre todo en aquellas pymes y autónomos dedicados al transporte o que necesiten mantener una flota de vehículos.

Aunque no sólo para esas empresas hay efectos negativos, ya que todo transporte de mercancías puede verse afectado, lo que abre el rango de negocios que pueden verse perjudicados abarcando prácticamente a todos. Empresas importadoras o exportadoras, que necesitan recibir productos de proveedores o enviarlos a clientes y así hasta una serie de derivadas que acaba por incidir sobre el conjunto del ámbito empresarial.

El sector exterior, perjudicado

Sobre las citadas empresas que desarrollan su actividad a escala internacional, ya sea total o parcialmente, es preciso destacar que las consecuencias negativas pueden ser aún más intensas, en especial para aquellas que exportan fuera de la Eurozona, ya que, de mantenerse el IPC tan alto, podría producirse una pérdida de competitividad en el exterior, provocando que aumente el déficit de la balanza por cuenta corriente.precio-del-oro-en-onzasCabe recordar que las pymes suponen más del 99% del tejido empresarial nacional, mientras que los trabajadores por cuenta propia conforman en España un colectivo de más de tres millones de individuos (en concreto, 3.206.336) y que supone el 18,3% del total de las personas dadas de alta en la Seguridad Social. Del conjunto de autónomos, 1.984.268 son personas físicas, de los cuales el 21,9% (434.397) tiene trabajadores contratados (878.619).

 

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