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Los falsos autónomos

Tener en la empresa a un profesional por cuenta propia como si fuese un empleado al uso supone un riesgo para aquélla, puesto que se trata de una práctica ilegal que, además, perjudica al trabajador.

La crisis trajo consigo numerosos escenarios novedosos. Entre ellos, la reconversión de muchos asalariados -que fueron despedidos de las empresas en las que trabajaban- en profesionales autónomos. Hasta ahí, un movimiento lógico y perfectamente legítimo. El problema surgió cuando algunas compañías y pymes optaron por sacar provecho de la situación y empezaron a usar falsos autónomos.

Como es conocido, trabajar con falsos autónomos es una práctica ilegal. A pesar de lo cual, algunas empresas siguen haciéndolo. ¿Por qué? Pues por la razón de casi siempre: por dinero. Contar con los servicios de ese tipo de trabajadores por cuenta propia implica un ahorro de costes.

Qué son los falsos autónomos

Lo primero, obviamente, es concretar a qué nos referimos al hablar de un falso autónomo. Se trata de un profesional por cuenta propia que, a pesar de serlo, trabaja en exclusiva para una sola empresa. O lo que es lo mismo, desarrolla su actividad profesional como lo haría un asalariado para un empresario, pero no lo es. La diferencia estriba en que el primero carece de un contrato como sí tiene el segundo.

¿Eres un falso autónomo?

Aunque seguro que lo tienes claro, por si tienes la más mínima duda, te contamos qué condiciones cumple un trabajador que mantiene una relación como falso autónomo con una gran compañía o con una pyme.

  • La compensación económica que te dan la determina la empresa sin que tú puedas negociar o que sin tu opinión cuente.
  • Te ves obligado a ir a la oficina o al despacho cada día, cumpliendo, además, un horario de trabajo fijo.
  • La empresa organiza y distribuye tu trabajo sin que puedas intervenir.
  • Te encargan trabajos que debes aceptar sin discusión.

Consecuencias de ser un falso autónomo

El falso autónomo no deja de ser una víctima de la empresa que se beneficia de una conducta fraudulenta. La primera consecuencia es que, al carecer de contrato, el trabajador por cuenta propia se encuentra en inferioridad de condiciones frente al empleado común. No tendrá derecho a la baja médica habitual ni a una indemnización por despido, por citar algunos ejemplos.
Falso autónomo
Por si fuera poco, el perjuicio para el autónomo no queda ahí, porque, si la compañía o la pyme para la que trabaja no se hace cargo de las cuotas a la Seguridad Social, a alguien le tocará hacerlo. Efectivamente, es quien seguramente estás pensando: el propio trabajador por cuenta propia. Las cuotas a la Seguridad Social son el quid de todo este asunto, ya que la empresa se arriesga a una práctica ilegal por el simple hecho de ahorrarse el pago de aquéllas.

Trabajar con falsos autónomos, un riesgo para la empresa

Si eres empresario, gestionas un negocio o eres el responsable de Recursos Humanos en una compañía, ten muy claro que, si te pillan con un falso autónomo ‘en tus filas’, no sólo te tocará abonar las cuotas no satisfechas, sino que, además, se añadirá un recargo, cuya cuantía dependerá de las circunstancias de cada caso.

¿A quién perjudica la figura de los falsos autónomos?

El gran afectado por esta práctica ilegal es el propio trabajador por cuenta propia, pero no el único. Por su parte, Hacienda registra una considerable merma en sus arcas, y como quiera que aquel viejo eslogan decía “somos todos”, pues el conjunto de la sociedad también se ve perjudicado por la existencia de los falsos autónomos.

Multas para las empresas que cuenten con falsos autónomos

Como es lógico, dado que se trata de un fraude a la Seguridad Social, la ley prevé sanciones para aquellas empresas que trabajen con falsos autónomos. Las multas oscilan entre un mínimo de 3.126 euros hasta un tope de 10.000.
Falsos autónomos

Empresario, si te descubren, deberás contratar al trabajador

Aún hay otro efecto negativo para las empresas que se sirvan de falsos autónomos: si el fraude se detecta, aquélla tendrá que dar de alta al trabajador y hacerle un contrato de carácter indefinido, que incluirá su antigüedad como empleado.

¿Quién se beneficia de los falsos autónomos?

A pesar de las consecuencias negativas que pueda tener para el negocio, ciertas empresas prefieren correr el riesgo de colaborar con falsos autónomos. ¿Por qué? Porque si el fraude no se descubre, la empresa se ahorrará las cuotas a la Seguridad Social. En algunos casos, puede ser un montante considerable, ya que la relación laboral camuflada puede alargarse durante años y afecta a más de un trabajador. 

Diferencias entre los falsos autónomos y los económicamente dependientes

Finalmente, cabe precisar que no son lo mismo los falsos autónomos que los autónomos económicamente dependientes. Éstos se encuentran reconocidos por ley y llevan a cabo una actividad económica o profesional de manera habitual para un solo cliente del que ingresan, como mínimo, un 75% de su facturación y con el que tienen firmado un contrato.

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