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Los errores más habituales al montar un negocio

Un porcentaje elevado de nuevas empresas fracasa durante sus primeros cinco años de vida, repitiéndose en muchos casos las equivocaciones que cometen los emprendedores. Descúbrelas aquí para no caer en ellas.

Poner en marcha un negocio no es tarea fácil. El emprendedor, además de valiente, debe cuidar multitud de aspectos: la financiación del proyecto, la elección de socios o inversores en caso de que sean necesarios, la localización para la futura empresa o los impuestos a los que deberá hacer frente como empresario, entre otros muchos aspectos. Tantos y tan variados son los frentes en los que el emprendedor se ve obligado a batallar que las equivocaciones al emprender se repiten de forma recurrente. Aquí te contamos los errores más habituales al montar un negocio para que puedas evitarlos.

Errores al comenzar un negocio

No en vano, antes de emprender, hay que tener en cuenta que la existencia de muchas empresas es efímera. De hecho, un alto porcentaje de nuevos negocios echa el cierre durante sus primeros cinco años de vida. Una parte del fracaso tiene que ver con la lógica (a veces despiadada) del mundo empresarial. Sin embargo, la propia actitud del emprendedor, así como las decisiones que toma, son también relevantes.

Los errores más habituales al montar un negocio

De este modo, existen algunos errores comunes, muy habituales, que pueden considerarse perfectamente la mecha que sirve de detonante para los futuros fracasos empresariales. Vamos a repasar estos errores habituales al empezar un negocio, así como la posible manera de afrontarlos.

Reducir todo a tener una buena idea

Probablemente el primer y principal error de los emprendedores es la gestión de la idea, esa idea excelente que nos motiva a poner el negocio. Sin duda un pilar básico en el proyecto, pero sólo es el comienzo del mismo.

Es necesario desarrollar la idea y ser capaces de generar un auténtico plan de empresa, contemplando todos los escenarios, con una base sólida no sólo desde el punto de vista productivo, sino también económico y publicitario. La idea debe ser capaz de dar soporte al proyecto a medio plazo.

Elegir a un socio erróneo

No todos los proyectos requieren de uno o varios socios, pero en muchos casos sí es necesaria su intervención. Al asociarte con alguien debes tener mucho cuidado de quién es. Se trata no sólo de que confíes en él -que, obviamente es una condición sine qua non- sino de que, además, sume en el sentido que tú esperas, sea aportando capital, experiencia, conocimientos, contactos o lo que sea.

No delegar, uno de los errores clásicos al emprender

Comenzar cualquier tipo de negocio es complejo incluso para quienes ya tienen experiencia en esa iniciativa. No se puede pedir al emprendedor que sea capaz de manejar todos los aspectos con el mismo nivel de eficiencia, por ello, se trata de delegar en áreas como la contabilidad o el terreno legal, por ejemplo. En definitiva, cualquier cosa que se escape al 100% de una eficiencia razonable o muchas tareas que no se refieran a la actividad del negocio propiamente dicha. De hecho, cualquier mal movimiento en el aspecto contable o legal durante los primeros pasos de vida de una nueva empresa puede ser su condena a muerte a corto plazo.

Gastar sin reflexionar

Solemos avisar de que el emprendedor español tiene una cierta tendencia a no apostar por determinadas inversiones considerándolas gasto. Ello se explica muy bien con lo que ocurre con el marketing y, más concretamente, con el marketing on line. Además, a esa tendencia debemos sumar otra que es la de la gastar excesivamente rápido. Casi siempre, para más inri, en conceptos que tal vez no requieren de tanta inversión.

Los errores al montar un negocio

Es evidente que para lanzar un negocio hay que invertir. Sin embargo, éso no significa que todo el capital deba ser aportado el primer día o que todas las inversiones deban realizarse la primera semana o durante los primeros pasos del negocio. Hay que lograr un equilibrio entre la inversión suficiente para el lanzamiento del negocio y evitar el gasto en exceso, es decir, que el desembolso sea racional y eficiente. 

Duplicar esfuerzos creativos

Este es un punto delicado. Es cierto que no son pocas las personas que tratan de lanzar un negocio o nueva empresa mientras continúan con una labor profesional en otro lugar. Esta cuestión, que en muchas ocasiones viene dada como una obligación, desafortunadamente también puede ser un lastre para el desarrollo de la empresa.

Errores al montar un negocio

Tratar de crear un negocio necesita de toda la atención de su impulsor. El desarrollo del plan de negocio y la acumulación de recursos puede ser al comienzo más compatible con desarrollar una labor profesional por cuenta ajena u otra actividad. No obstante, una vez el proyecto ha partido, esa coexistencia es negativa para ambas partes, tanto para nuestro negocio como para el desempeño laboral que realizamos en otro lugar.

No asumir la responsabilidad como empresario

Se trata de tu negocio. El éxito del proyecto será tu éxito y viceversa. La responsabilidad en las grandes decisiones, el asumir que realmente depende de nosotros tomar esas decisiones, es muy importante. Cuidado con una mal entendida delegación de la responsabilidad global, puesto que conlleva traspasar la responsabilidad a otros, un error que ocurre muy a menudo.

Errores al montar negocio

Da igual que en el proceso de gestión cotidiano exista un alto nivel de delegación en las labores prácticas, el emprendedor debe estar al día de cómo evoluciona todo, de cómo avanza y retrocede, de los problemas y de los éxitos, y debe ser capaz de intervenir en los momentos clave de cada segmento de su proyecto.

Morir de éxito

Cualquier emprendedor desea que su proyecto se haga realidad, se consolide y triunfe. Pero, ojo, el éxito puede ser un arma de doble filo. Tanto es así que la gestión del éxito es uno de los aspectos que siempre sale a relucir en las escuelas de negocio. Si las cosas van bien, intenta ‘no dormirte en los laureles’, no te creas que lo tienes todo hecho, pero tampoco te lances a nuevas ramas del negocio sin asegurar tu posición.

No fidelizar al cliente

Finalmente, te recomendamos que nunca pierdas la perspectiva del cliente ni dejes de tenerlo en cuenta. Por supuesto que hay que captar clientes o usuarios, resulta fundamental para el funcionamiento de cualquier negocio. Sin embargo, no te olvides de fidelizarlos. Un cliente satisfecho suele repetir.

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