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El nuevo proyecto de ley, ¿empresarios o emprendedores?

Ley de Apoyo

La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa, Cepyme, ya ha estudiado el borrador del nuevo proyecto de ley de apoyo a los emprendedores y su internacionalización. ¿La respuesta tras la lectura? Lo consideran una iniciativa estupenda, pero con ciertos matices que no se han tenido en cuenta.

Para ello han propuesto hasta 23 enmiendas a la norma. O lo que es lo mismo, una iniciativa magnífica pero cuyo texto habría que mejorar muy mucho, ¿verdad?

Estas enmiendas se podrían resumir en:

  • mayor amplitud a la definición de emprendedor (según el proyecto de ley no entrarían los mayores de 30 años, y solo se llamarían como tal los autónomos, parados y jóvenes), en la que puedan entrar tres o cuatro personas que creen una empresa o que al menos lleven dos años de actividad empresarial
  • las deudas empresariales o profesionales que puedan causarse del ejercicio de dicha actividad empresarial no alcanzarían determinados bienes que forman parte del patrimonio personal del emprendedor
  • cambio en la normativa fiscal que incluya una mejora en los fondos disponibles y que permita nuevos procesos de inversión
  • aumentar la capacidad de autofinanciación a través de reformas en el sistema fiscal, así como una reducción en número y coste de los trámites administrativos
  • los tres primeros ejercicios de actividad el porcentaje de deducción aplicable por gastos de formación será del 10%

Ahora viene el quid de la cuestión. ¿ayudará todo esto a la creación de nuevos empleos?, ¿nos quieren hacer ver que ahora el autoempleo es la panacea a todos nuestros males? En muchos foros de economía he podido leer que pocos son los que tienen confianza en este cambio de registro empresario-emprendedor. La mala imagen que ha tenido en los últimos años el empresario se torna ahora en el joven emprendedor (joven incluso con veinte años de experiencia) que quiere salir adelante a pesar de los obstáculos.

A mí particularmente empresario y emprendedor siempre me han resultado lo mismo, o al menos similar, tanto para bien como para mal. Si ahora lo que se quiere es matizar incluso el campo semántico, allá cada cual. En realidad lo que siempre resultará de todo esto es que la ley tiene sus interpretaciones y sus matices. A nadie le extraña por tanto que surjan enmiendas y enmiendas a la norma.

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