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El daño del caso Gowex al MAB

Para cuando Zinkia comenzó a utilizar en el verano de 2009 el Mercado Alternativo Bursatil había comenzado su andadura en el año anterior. Se construyó aquella bolsa española para pequeñas y medianas empresas tomando como referencia las experiencias de países como Francia o Reino Unido, a diferencia de que en nuestro caso se lanzaba este mercado bursátil alternativo justo en la cresta de la ola de la crisis.

Entonces parecía, y parece hoy en día, que en un país como el nuestro en el que la pyme tiene una responsabilidad muy importante a nivel económico y generación de empleo, habida cuenta también de la relación con la banca en un entorno en el que la financiación, a diferencia de otros países, recae mayoritariamente en ésta, que la necesidad de este mercado alternativo bursátil era básica. Ahora, tras el palo recibido por el fraude de Gowex, aunque sea con la boca pequeña, todo el mundo cuestionan realmente qué es lo que hay que hacer con el MAB.

gowex

Y es que el golpe ha sido duro. No son pocas las empresas que se están planteando el salto al mercado continuo, y por otro lado, la agencia de mercado alternativo que ha quedado tocado, esperemos que no de muerte.

Lógicamente los mayores miedos vienen dados por el hecho de la supervisión. El enorme escándalo que ha supuesto la manipulación de cuentas por parte del ex presidente de Gowex ha hecho que sean mayoritarias las voces que se cuestionen los mecanismos de defensa ante estos hechos en el mercado alternativo, la realidad es que el propio funcionamiento del MAB transporte esta cuestión, ya que, los requisitos iniciales de información y supervisión para la cotización de las compañías son mucho menores y menos exigentes que los utilizados en las compañías que cotizan en el mercado continuo. Esa coordinación entre BME y la CNMV unido a los requisitos de acceso e información desde luego no se ha mostrado útil para frenar el fraude.

Debemos precisar que, efectivamente en este caso el impacto mediático porque supone sido mucho, pero no estamos ante el primer traspié del MAB. Realmente, hay que esperar a los cambios que el gobierno ha prometido para garantizar su buen funcionamiento. Va a depender mucho realmente de lo que estos cambios pueden suponer el futuro de un proyecto que, recordemos, se construía como alternativa y referenciado por proyectos como el AIM de Reino Unido, pero que en lo práctico, sólo contiene nuestro país 23 compañías frente a las más de 3000 participantes en el citado AIM.

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