Cuatro tipos de clientes difíciles y cómo manejarlos

Existir, existen. Son ese tipo de cliente obsesivo, puntilloso, legalista, incluso egoísta, que parece que te está haciendo un favor y que tú tienes que ponerte a sus pies para que siga contigo. A veces te gustaría mandarle a… dar una vuelta, pero luego reflexionas y te das cuenta de que tienes que lidiar con todo tipo de clientes, con estos también, porque está en juego tu trabajo y puede que tu negocio. Así que coge aire y analicemos qué cuatro tipos de clientes imposibles hay y cómo manejarlos según escribe Matt Keener, Presidente de Soluciones de Marketing Keener, en la web www.entrepreneur.com

Cuatro tipos de clientes difíciles y cómo manejarlos

  • El hombre salvaje. Este tipo de cliente es el que cree que tú estás para él a todas horas, sin descansos, sin domingos, sin nada. Es del tipo que fuera de la hora de atención al cliente, fuera de la hora en la que tú estás en la oficina y estás bañando a tus hijos, preparándoles la cena, haciendo deporte o, simplemente, disfrutando de tu tiempo de descanso, te llama sin parar porque cree tener problemas con tu empresa. ¿A qué estás pensando en alguien? Pues Keener explica que para lidiar con esta persona hay que tener mucho tacto, devolviéndole la llamada, o mandando un mensaje o correo, en el que le dejes claro de manera educada que estarás encantado de abordar su problema al día siguiente cuando estés en la oficina.
  • El criticón. En este tipo de personas hay dos variantes. Los que pagan por tu tiempo y los que abusan de él. En general son personas que nunca están satisfechas con la labor realizada y siempre quieren más, son muy exigentes. Eso que debería ser una virtud y ayudarte en el trabajo, al final se convierte en un problema de muy difícil solución. ¿Cómo lidiar con una persona que siempre está descontenta? Según Keener, el problema tiene varias soluciones. La primera es que haya otra persona entre tú y él que revise tu trabajo para de esta manera reducir los posibles fallos que vaya a ver el cliente, la segunda es mostrarte abierto siempre a los cambios y las mejoras y la tercera es que presentes de diferentes maneras el trabajo para que alguna de ellas le convenza.
  • El analista. Amante de los detalles, los números y las buenas presentaciones. Muchas veces valoran positivamente nuestro proyecto, pero siempre te piden que especifiques más, que presentes más datos, más estadísticas, que vayas más al fondo de la cuestión. En el artículo se señala que la mejor solución es que cuando tengamos una idea nos callemos, la desarrollemos, busquemos todos los datos posibles que apoyen nuestro proyecto, todos los gráficos y estadísticas necesarias para que cuando presentemos la idea no nos puedan coger desprevenidos.
  • El tacaño. Es fácil perder la motivación cuando el cliente está más centrado en reducir tus horas de trabajo o tus honorarios que en valorar el trabajo que hacemos. Cuando llegamos a este punto, no está de más pensar si no sería más efectivo trabajar por horas o por trabajo realizado. Si el cliente nos quiere fastidiar o realmente podemos hacer más efectivo nuestro tiempo de trabajo. Recuerda que estás en el negocio para resolver problemas por lo que es interesante ajustar el enfoque y mantener una actitud positiva.

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