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Crear una marca atractiva

Un aspecto fundamental para los emprendedores a la hora de intentar comercializar un producto es conseguir que los clientes perciban en él características únicas que lo conviertan en algo realmente atractivo y lo diferencien de la competencia, y para ello es fundamental la creación de una marca, un aspecto que muchas veces resulta complicado para quienes se inician en el mundo comercial.

Conseguir una marca atractiva es una tarea compleja, pero que aporta grandes beneficios para el empresario. La marca es un conjunto de características y valores asociados a un producto que lo hacen mucho más interesante a ojos de los consumidores, y se transmite a través de todos aquellos aspectos que rodean al producto en sí, como por ejemplo su nombre o su apariencia.

Crear una marca atractiva

Claves básicas en la creación de marca

Lo más importante que se debe llevar a cabo para lograr una buena marca es definir qué emociones queremos trasladar a nuestros clientes con nuestro producto o servicio, y para ello es fundamental analizar previamente dos cuestiones: nuestro público y nuestro producto.

  • En primer lugar, cada emprendedor deberá reconocer cuál es exactamente su público objetivo y qué características sociodemográficas reúne. Si se trata de un público joven, por ejemplo, los atributos que asociemos a nuestro producto o servicio podrán ser, entre otros, la frescura o la espontaneidad.
  • Pero por supuesto, no debemos olvidar atender a las características propias de aquello que queremos vender. Por mucho que nos dirijamos a un público determinado, no todos los productos deben venderse de igual modo.

Una vez tengamos claro a quién nos dirigimos y qué queremos vender, podremos dar el siguiente paso y comenzar a crear la identidad de nuestra marca, o lo que es lo mismo, dotarla de una personalidad y de unos principios. A la hora de establecer los valores de nuestra marca, es recomendable tener en cuenta tres aspectos.

En primer lugar, nuestros valores deberán ser sustentables, es decir, no constituirán promesas que nuestra empresa no sea capaz de cumplir. Por otra parte, tendrán que aportar algo diferente a lo que ofrezca la competencia, deberán ser originales. Por último, y aunque pueda parecer obvio, es muy importante que las características que conformen nuestra personalidad como empresa sean positivas y resulten atractivas para los clientes.

Solo una vez tengamos estas cuestiones claras y hayamos decidido cuáles son los valores con los que queremos que los clientes asocien a nuestro producto, podremos comenzar con cuestiones más concretas como la búsqueda de un nombre o la creación de un logo, pero siempre teniendo en cuenta que para ello en ningún momento deberemos perder de vista esos valores que nos representan, y a los que deberemos mantenernos siempre fieles.

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