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Cómo mantener el pulso laboral cuando no duermes

Los hijos son fuente de felicidad, pero también de cansancio. Si acabas de ser padre y no duermes, estos consejos te ayudarán a dar la talla en el trabajo.

Cómo mantener el pulso laboral cuando no duermes

La llegada de un hijo a la familia implica una serie de cambios muy importantes para los padres. Entre otras cosas verán que ya no serán capaces de dormir las mismas horas de antes ni la calidad del sueño será igual. Está pérdida de descanso no es nada saludable para la salud y también pasa factura a tu cabeza.
Después de una noche en vela toca cumplir con las obligaciones laborales, y la pregunta es cómo afectará todo esto al rendimiento de los progenitores. La respuesta es clara un padre que acaba de serlo no trabajará igual ni al mismo ritmo que una persona soltera u otros trabajador con hijos más mayores. Cada empleado tiene sus handicaps y el de los papás y mamás es el sueño.
Por fortuna, hay una serie de recomendaciones para que los padres primerizos que no pueden conciliar el sueño no sean zombies laborales. ¡Vamos a verlas!

  • Poner la alarma lo más tarde que se pueda: no es necesario que uno mismo se convenza que cuatro o cinco horas de sueño son más que suficientes para rendir en el trabajo. En lugar de golpear cada poco el botón de repetición del despertador para prolongar nuestra presencia en la cama, lo adecuado sería colocar la alarma desde la noche anterior a la hora que se tenga previsto levantar.
  • Una buena alimentación. La premisa debe ser comer ligero. Hay que suprimir todo lo que tenga hidratos de carbono simples y azúcar, decantándose por la fruta. La subida de la glucosa incrementaría el estado de somnolencia y con alimentos menos pesados conseguirás mantenerte más despierto.
  • Beber cuato tazas de café: al día se pueden consumir 400 miligramos de cafeína, que se traduce en unas cuatro tazas aproximadamente. No se aconseja que se tomen todas a la vez, así que habrá que repartirlas a lo largo de la jornada. Un exceso de café no es bueno, pero recuerda que es una situación coyuntural y que tarde o temprano volverás a dormir.
  • Buscar la luz natural: a primera hora de la mañana, nada más despertarse hay que procurar aprovechar la luz del sol. Resultará muy útil para activarse.
  • Practicar ejercicio: realizar algo de deporte por las mañanas será una buena manera de combatir esa escasez de sueño, sobre todo si te espera por delante un día muy largo fuera de casa. Recuerda que el deporte, especialmente el de alta intensidad y no el de resistencia, tiende a despejarnos
  • Lo más complicado, al principio: cuando llegues al trabajo hay que centrarse a primera hora en todas las tareas que resulten más complejas. A medida que vayan transcurriendo el día se irá reduciendo la dificultad de las tareas a afrontar. Este es un consejo muy habitual también para mejorar la productividad, así que puedes mantenerlo aún cuando recuperes tus horas de sueño.
  • Evitar si se pueden las reuniones: está comprobado que las personas con falta de sueño no son capaces de detectar las señales no verbales de los demás, les cuesta comunicarse a la hora de trabajar en grupo y no asimilan bien las críticas. Lo mejor es evitarlas para no quedar mal delante de nadie.
  • Dormir la siesta: aunque sólo sean veinte minutos será más que suficiente. El cuerpo descansará y la menta podrá afrontar con más energías lo que resta de día. Sólo lo podrás hacer si a mediodía acudes a tu casa a comer. Quedaría mal hacerlo en la oficina delante de todos.

Sigue estos consejos y tu rendimiento mejorará, aún cuando tu pequeño siga sin dejarte dormir.

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