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Cómo conseguir dinero rápido

Desde que empezó la crisis económica en 2008, los ingresos de muchos españoles se han visto mermados y muchos han experimentado un cambio considerable en lo que a sus hábitos y decisiones financieras se refiere. Hace unos años algunos de los motivos más habituales para pedir un préstamo eran la compra de un vehículo o de una vivienda. Sin embargo, en la actualidad, solicitar un préstamo o un crédito al banco se ha convertido en una tarea, en algunos casos, muy complicada. Al mismo tiempo, para una gran parte de las familias españolas las necesidades han cambiado y lo que precisan con más frecuencia es dinero rápido. Este va destinado a cubrir pequeños gastos que surgen de manera espontánea, sin posibilidad de haber sido previstos. Los créditos rápidos proliferan así gracias a las facilidades que presentan frente a los préstamos clásicos.

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Como su propio nombre indica, se trata de créditos que se caracterizan por la rapidez en la que el cliente los puede obtener, a diferencia de los créditos tradicionales. Entre otras cosas, esta rapidez radica en el hecho de que los trámites necesarios para solicitar un crédito rápido son mucho más sencillos que los de un crédito tradicional. El DNI del solicitante, una copia de su nómina o de su pensión, una copia del certificado de residencia y los datos de la cuenta bancaria en la que se desea recibir tal cantidad es muchas veces suficiente para obtener la suma solicitada.

Se trata de préstamos que implican cantidades de dinero relativamente pequeñas, que no suelen superar los 10.000. El motivo es que la persona que solicita un préstamo rápido no pretende realizar grandes compras o realizar gastos grandes, sino en solventar problemas relacionados con la economía doméstica cotidiana.

Además de que burocráticamente los trámites son muy sencillos, las vías para obtenerlos son también muy accesibles: por internet y a veces también por teléfono. En el caso de internet, suele ser suficiente con inscribirse de manera gratuita en la página web de la entidad de créditos rápidos, responder a una serie de preguntas y enviar el formulario. Por lo general, una vez que nuestra solicitud ha sido aceptada, el dinero llega a nuestra cuenta uno o dos días después.

Otra ventaja de los créditos rápidos es que las entidades que los gestionan no suelen exigir declarar la razón por la cual estamos solicitando el dinero, ni a qué queremos destinar dicha cantidad. El tradicional aval, requerido siempre en los créditos bancarios, tampoco es una obligación en el caso de los créditos de dinero rápido. Tampoco suele haber comisiones de apertura, aunque es aconsejable que el cliente obtenga información sobre la implicación que conlleva la adhesión a algún tipo de seguro y el pago de los costes ante un posible caso de impago.

En los últimos años, la oferta de créditos rápidos ha aumentado considerablemente lo que ha permitido también una variedad de ofertas, que presentan cantidades y plazos de devolución diferente. Esto es una facilidad más a tener en cuenta a la hora de decidir qué préstamo elegimos.  Cuando nos decidimos a solicitar uno de estos créditos, es necesario sin embargo que prestemos atención y analicemos nuestra situación personal. Solo así podremos elegir el que más nos conviene.

En cuanto a la devolución del préstamo, los créditos rápidos suelen ser ventajosos en algunos aspectos. A pesar de que el cliente dispone a menudo de un plazo corto para devolver el dinero prestado, la devolución puede realizarse en plazos.

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