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Capitalización del paro para crear una empresa

CapitalizacionA nadie le coge en fuera de juego que la galopante crisis económica que sufrimos sea evidentemente el principal riesgo para la actividad de los pequeños empresarios y autónomos de nuestro país. A esto hay que añadirle la carga impositiva, el aumento de los costes de producción y los impagos. Cualquiera de estas premisas puede acabar hoy perfectamente con el cierre de una empresa.

Sin embargo, y teniendo en cuenta la evidente falta de crédito por parte de las entidades financieras (con una caída de 6.000 millones del saldo de préstamos bancarios a empresas) aún hay personas que capitalizan el paro para abrir un negocio. Los datos no pueden ser más llamativos: según la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), en los cinco primeros meses del 2013 fueron 36.761 desempleados los que optaron por esta vía, es decir, un 10,2% más con respecto al 2012.

Esto nos hace pensar que las inquietudes laborales siguen estando a la orden del día. Solicitar parte de la cuantía de la prestación en un solo pago para financiar la inversión inicial de una actividad económica ha crecido casi un 14% entre los desempleados. ¿Se puede decir que las circunstancias están cambiando o corremos el riesgo de pensar en aquello de qué atrevida es la ignorancia?

Lo cierto es que hace unas semanas el Banco de España ya comunicó el descenso paulatino en el saldo disponible de los préstamos de los bancos a las empresas no financieras. Un retroceso que tiene su origen allá por el 2009 y, que desde entonces, no ha tenido en ningún momento visos de mejora. El descenso interanual de estos créditos para empresas alcanza ya el 9,56% cuando, antes del rescate financiero, no llegaba al 5%.

La solvencia de las pequeñas empresas cada vez es menor, de ahí que los nuevos emprendedores opten por capitalizar el paro para iniciar una nueva actividad empresarial como autónomos. Para ello y, antes de liarse la manta a la cabeza ante un asunto así, hay que conocer bien el mercado y saber porqué pueden cerrar algunas empresas. Algunos en vez de lanzarse a una nueva oportunidad podrían darse de bruces con la cruda realidad.

 

 

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