Publicidad

Autónomo o SL ¿Con cuál me quedo?

A la hora de emprender existen tantas alternativas como tipos de sociedades. Sin embargo, a efectos prácticos no todo el mundo puede plantearse crear una SA y para los pequeños emprendedores la disyuntiva suele estar más bien entre hacerse autónomo o montar una SL o sociedad limitada. Analizamos las dos alternativas, sus ventajas y desventajas.

La primera decisión de quienes se inician en el mundo del emprendimiento es decidir cómo quieren emprender, bajo que forma desean operar. En la actualidad existen multitud de formas jurídicas de constitución de una sociedad, cada una de ellas con sus características, ventajas y desventajas. pero desde un punto de vista más práctico para el pequeño emprendedor hay dos que sobresalen por encima del resto: hacerse autónomo o crear una SL.

Para definir si nos conviene más ser autónomos o crear una sociedad limitada vamos a estudiar los aspectos principales de ambas alternativas.

emprender-como-autonomo-o-como -sl

Constitución

Los trámites para hacerse autónomo son mucho más simples y sobre todo menos costosos que los de crear una Sociedad Limitada. De hecho, es posible darse de alta como autónomo en apenas una mañana y a coste cero (dependerá de los ingresos previstos para el posible pago del Impuesto de Actividades Económicas). Si lo que queremos es iniciar la actividad cuanto antes esta será nuestra mejor opción, por mucho que exista la posibilidad de constituir una empresa rápida. En apenas 24 horas podrás ejercer ya como trabajador por cuenta propia, sin perder tiempo ni dinero.

Por el contrario para crear una empresa bajo el formato de SL serán necesarios bastantes más trámites y sobre todo más gastos. Para empezar habrá que inscribir la empresa en el registro y solicitar un CIF, lo que suele demorarse hasta 30 días, aunque con los nuevos avances estos tiempos cada vez se van recortando más.

Los costes en lo que a gestiones se refiere pueden llegar a alcanzar hasta los 700 euros. A esto hay que añadir que para constituir una SL e incluso una Sociedad Limitada Nueva Empresa será necesario aportar un capital social inicial que no podrá ser inferior a 3.012 euros frente a los cero euros que habrá que aportar como autónomos. La nueva ley de apoyo a los emprendedores permite postergar ese pago, de forma que no es necesario aportar capital al comenzar la actividad, pero a cambio limita la retribución anual que pueden percibir socios y administradores, y la posibilidad de repartir dividendos. Y en cualquier caso, deberás aportar ese dinero el algún momento como capital social.

Además, en cualquier caso la SL necesitará que un autónomo ejerza como administrador de la misma por lo que si piensas que por crear una empresa no tendrás que darte de alta como autónomo, estás equivocado.

Responsabilidad

Si la velocidad de constitución está a favor de la opción autónoma, no ocurre lo mismo con la responsabilidad del empresario ante sus proveedores. En el caso del autónomo, este responderá con sus bienes ante cualquier impago o quiebra de su negocio, mientras que en la Sociedad Limitada, como su propio nombre indica, la responsabilidad estará limitada al capital social de la empresa. Las diferencias son considerables.

La mejora en las leyes para emprendedores han servido para introducir lo que se conoce como la figura del Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL), que protege parte del patrimonio del empresario en caso de quiebra del negocio. Según la normativa, la vivienda habitual del emprendedor queda a salvo de los acreedores, siempre que no haya habido fraude o negligencia grave en la gestión y que su valor no supere los 300.000 euros.

En el resto de casos, el patrimonio del emprendedor quedará expuesto a la suerte que corra la empresa, de forma que si hay pérdidas y deudas, sus pertenencias también servirán para hacer frente a los acreedores. Para evitar esto, existe fórmulas para proteger el patrimonio del emprendedor, que casi siempre pasan por no disponer de cosas a su nombre y, en caso de matrimonio, establecer la separación de bienes.

En el caso de la empresa la cosa cambia ya que su responsabilidad se limita, en el caso de las SL, al capital social y a los bienes de la empresa. La empresa responderá con todos sus bienes y el capital de que disponga ante los acreedores, pero ahí se acabará todo. Sólo en casos de mala praxis o fraude se podrá además ir contra el patrimonio del empresario, aunque esto no suele ser lo habitual.

Gestión contable

Como autónomos habrá que presentar la declaración trimestral de IVA y su versión anual, además de llevar un libro de cuentas. En este punto es importante diferenciar entre los autónomos que tributan bajo la modalidad de estimación directa simplificada y normal. Para los primeros, que deberán facturar menos de 600.000 euros al año. En estos casos sólo habrá que controlar las facturas que entran y salen e incluirlas en el libro de contabilidad, pero no habrá requerimientos adicionales.

Como empresa habrá que acometer esas mismas gestiones contables y algunas más. Y es que para las sociedades mercantiles sí es obligatorio disponer de una contabilidad oficial y será necesario distinguir de forma muy clara los bienes de la sociedad y los de sus socios. Esto mismo se aplica a los autónomos que adscritos al régimen de estimación directa normal, que deberán llevar la misma contabilidad de una empresa. A esto hay que añadir la presentación de sus cuentas anuales y libros contables en el Registro Mercantil. Resumiendo, el control de las cuentas y las obligaciones contables son mucho mayores que las de un trabajador autónomo. De hecho, suele ser necesario contar con un asesor que se encargue de estas cuestiones, bien como parte del personal administrativo de la propia empresa o, como es habitual en las empresas de nueva creación, contratando a una gestoría.

Impuestos

Uno de los apartados que más suele interesar a quienes desean emprender. Las diferencias aquí son notables. Para empezar, los autónomos tributan en el Impuesto de la renta mientras que la SL lo hace en el Impuesto sobre Sociedades.

Los autónomos tributan en el IRPF dentro del apartado de actividades económica por el sistema de módulos o de estimación directa u objetiva. El tipo de gravamen a aplicar dependerá de las tablas de IRPF. En la actualidad los tramos de IRPF vigentes para 2015 y 2016 tras el adelanto de la reforma fiscal son los siguientes:

tramos-de-irpf-2016

 

Por lo demás, como autónomo y emprendedor tributarás por la diferencia entre gastos e ingresos, lo que hace que la declaración de IRPF de los trabajadores por cuenta propia sea algo especial. Aquí te contamos todo lo que tienes que saber al respecto.

La SL tributará en el Impuesto de Sociedades a un tipo general del 28% en 2015. Sin embargo, para las pymes se aplica una regulación especial según la cual por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 300.000 euros tributarán al tipo del 25 % y por la parte de base imponible restante, al tipo del 28 %.

En términos generales, si tu facturación es inferior a 40.000 euros te compensará trabajar como autónomo. Una superada esa cifra es cuando empezará a ser más rentable trabajar como empresa en términos fiscales, aunque esta no debe ser la única variante que debes tener en cuenta.

Si quieres probar tu idea, quizás empezar como autónomo puede ser una buena solución y, una vez compruebes que funciona ya podrás empezar los trámites para crear tu propia SL.

También te puede interesar

¿Quieres emprender? Preparar un mínimo de 4.000 euros

Guía para hacerte autónomo en un periquete

Las actividades más desarrolladas por los autónomos

 

Imagen superior – alphaspirit en Shutterstock

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *