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El outsourcing como fórmula de expansión internacional

Cuando una empresa se decide a comercializar sus productos fuera de su país de origen, comienza toda una aventura empresarial que, o bien puede lastrar el beneficio que se venía obteniendo en el mercado natal, o bien arroja unos resultados que prueban lo acertado de la expansión y le permiten crecer.

En realidad, esto no depende de lo azaroso del destino, sino que responde al trabajo bien hecho, al conocimiento del sector y a una planificación minuciosa, algo que por lo general pocos pueden permitirse si no son grandes multinacionales o destinan un valioso tiempo y dinero a tal fin.

Por ello, y al igual que sucede en otros campos de la actividad económica, la externalización emerge como una opción que ayuda a mejorar la eficacia sin disparar los costes, gracias al asesoramiento de expertos, al arrendamiento de servicios o soluciones –en lugar de adquirirlos en propiedad- y al ahorro en términos de contratación y formación de personal propio.

Al salir al extranjero, una empresa se encuentra con barreras lingüísticas, culturales y socio-demográficas que, con mayor o menor esfuerzo, podrá acabar franqueando. No obstante, existen otros aspectos en los que contar con un asesor que nos ayude a abrirnos camino puede resultar fundamental para determinar el éxito o el fracaso de nuestra iniciativa.

Por ejemplo, tal asesor puede poseer un mayor conocimiento de la cultura y de la distribución existente en un país por haber vivido o trabajo allí, así como contar con una red de contactos amplia –tanto de representantes como de distribuidores-.

Incluso dichas labores de implantación de una marca pueden ir más allá, convirtiéndose esta figura no sólo en mero asesor, sino en la propia marca en sí en el país de destino. Poniendo a disposición de la empresa original todo su “know how”, y actuando entre los distintos actores del mercado como si de ella misma se tratase, se eliminan muchas de estas barreras intrínsecas a un nuevo mercado, mientras se conservan todas las señas de identidad de cara al cliente –nombre incluido-.

Otras de las ventajas que más valor aportan son la flexibilidad y la variedad de sus servicios. Los fabricantes que desean exportar pueden escoger el servicio -muchas veces a medida- que más les interese: desde un detallado estudio de mercado, la búsqueda de un mayorista exclusivo o incluso el desarrollo de un canal entero de venta en uno o varios países.

De esta forma, el outsourcing multiplica la posibilidad de éxito al fijar unas bases sólidas sobre las que asentarse en un nuevo mercado. Con ello se minimiza el riesgo incluso antes de haber comenzado a operar en un nuevo país, algo muy importante y más aún ante la desfavorable e imprevisible coyuntura que atraviesa la economía mundial.

Dificultades presentes en toda expansión comercial

Las principales dificultades a las que se han de hacer frente en toda expansión comercial van desde la identificación de los partners adecuados hasta la contratación de personal en mercados que no conocemos. También es imprescindible establecer una estrategia propia para cada canal, anticipar los problemas que puedan producirse en el servicio post-venta regional y superar el hándicap de tener que controlar el negocio a distancia.

Por último, es necesario cuantificar las inversiones que se vayan a necesitar para alcanzar unos objetivos determinados, lo que atendiendo a los problemas anteriormente expuestos, no resulta fácil en absoluto.

Por todo ello, contar con la ayuda de un asesor que erradique todos estos inconvenientes es siempre una opción inteligente.

Las claves: ventas, marketing y canal de distribución

Gracias a la externalización de determinadas labores de ventas y marketing, implantar una marca en un nuevo mercado se convierte en una tarea mucho más sencilla, además de basarse en un modelo de negocio centrado en el canal de distribución y apoyado en un amplio abanico de mayoristas y distribuidores que garantice una presencia óptima en los distintos canales de distribución.

Tales acciones externalizadas van desde la búsqueda de distribuidores hasta dar a conocer el producto tanto al propio canal como a la prensa especializada del país, además de establecer un programa de formación ajustado a los vendedores de los mayoristas. Con un apoyo local y especializado, todo es más sencillo.

Por Gregorio Destre, de Re-Source

Como ahorrar en un viaje de negocios

Los viajes corporativos se han convertido en uno de los caballos de batalla de quienes acusan a las grandes empresas de despilfarrar su dinero en ofrecer comodidades innecesarias a sus directivos. El caso más flagrante fue el viaje en jet privado de los ejecutivos del motor desde Detroit a Washington para solicitar ayudas al Gobierno. Evidentemente las pyme están no pueden permitirse ese tipo de lujos, pero tampoco pueden prescindir de realizar sus viajes de empresa y por eso necesitan ahorrar en este tipo de desplazamientos.

Desde Rumbo Negocios explican que una de las claves para que el viaje sea más barato pasa por seguir siendo productivo incluso fuera de la oficina. las nuevas tecnologías que permiten estar conectado en cualquier momento con el puesto de trabajo, por lo que aumenta la rentabilidad del desplazamiento o, visto de otra forma, se pierde menos tiempo. Sin embargo, lo que muchas pyme buscan no es sólo aprovechar al máximo su tiempo , sino ahorrar en el coste del viaje de negocios, es decir gastar menos.

Para reducir los gastos de estos viajes de empresa, Rumbo Negocios ha elaborado un decálogo del ahorro que se traduce en 10 simpres reglas con las que ahorrar entre un 30% y un 40% del coste:

1) Usar las tarifas más baratas de Internet. Un mismo asiento en un vuelo a Londres puede costar entre 50 y 1.000 euros. Puede complementar una tarifa económica con un seguro de cancelación “todo-riesgo”, por un importe mínimo, por si no pudiera viajar por cualquier causa. El uso de tarifas más económicas resulta rentable, aún cuando se tenga que perder algún billete y para encontrar esos vuelos la mejor fórmula suele ser acudir a buscadores de vuelos como los de la propia página de Rumbo.

2) Reservar con anticipación. Este punto está muy relacionado con el apartado anterior, ya que si espera al ultimo día es muy posible que no existan tarifas económicas y tenga que pagar un 100% más de lo que hubiera podido pagar reservando 10 días antes. Aunque en muchas ocasiones esto no es posible, que muchas empresas tratan de concienciar a los viajeros sobre la importancia de tener esta planificación en sus viajes; y de hecho introducen estos parámetros en su política de viajes de forma que se mide a los empleados en función de su cumplimiento. Una buena medida consiste en obtener listados de anticipación media en las compras y distribuirlo a los empleados, de forma que cada uno viajero vea como esta contribuyendo o cuanto le falta para acercarse a la media de la empresa.

3) Aprovecharse del “visual guilt” o “factor de culpabilidad” que le ofrece Internet. En una agencia online el viajero ve todas las tarifas económicas de todas las compañías en una sola pantalla. A un empleado le genera cierto rechazo elegir una tarifa cara por ir en una determinada aerolínea si en la misma pantalla se le muestra una alternativa un 80% mas barata.

4) Adaptar en lo posible su reunión a los mejores precios. Si localiza una tarifa muy económica para estar en destino a las 10 de la mañana, el hecho de comprometerse a estar a las 9 de la mañana le puede suponer tener que pagar el doble por su billete. Si encuentra una buena tarifa, reserve su billete, cierre la reunión y compre posteriormente el billete. Incluso hay funciones en las webs que le ofrecen información sobre el día mas barato para viajar dentro de una semana o un mes. Si podemos visitar al distribuidor de Málaga el jueves en vez del viernes y ahorrar un 30% del billete, ¿porque no hacerlo? Muchas PYMES tienen ya en cuenta estas consideraciones.

5) No ceñirse a una aerolínea. Las mejores webs en Internet le ofrecen objetivamente las combinaciones de todas las aerolíneas para que el precio final sea el más bajo posible. Ir con una y volver con otra puede dar muy buenos ahorros.

6) Definir claramente los objetivos de las reuniones. No se trata de hacer menos reuniones, sino de que asista la gente necesaria para cubrir los objetivos. En viajes de incentivos, la US Travel Association recomienda que no haya más de un 10% de ejecutivos de la firma patrocinadora.

7) Buscar las mejores ofertas de hoteles en Internet. Aunque disponga de tarifas negociadas, en algunas ocasiones le puede resultar conveniente beneficiarse de las promociones que las cadenas hoteleras publican en Internet, tanto en sus propias webs como en las de las agencias on-line. Otra buena opción es aprovecharse de las ventajas en precio reservando vuelo + hotel.

8) Distribuir entre los empleados informes sobre costes medios en las principales rutas. Todos los que estén consistentemente por encima de éstos tratarán de bajarlos para adecuarlos a los que tiene su empresa.

9) Premiar y fomentar el ahorro entre los empleados. Un incentivo económico en función del ahorro generado puede reducir los costes de los viajes en gran medida y concienciar al viajero sobre la adopción de las medidas necesarias comentadas anteriormente (reservar anticipadamente, buscar entre todas las aerolíneas, adaptar las reuniones, etc.). Resulta también muy efectivo el “ejemplo” que puede dar un Director Financiero viajando en una “low cost” a Londres<

10) Tratar de beneficiarse de los precios especiales que las aerolíneas sacan al mercado los fines de semana. Las propias webs de las aerolíneas y las agencias on-line son las que mejor suelen mostrar estas opciones. Muchas PYMES ya lo saben y se conectan a Internet los domingos para reservar los vuelos de la semana.

Hoy en día todo el mundo reconoce que en Internet se generan los mejores ahorros, pues es la solución usada mayoritariamente para la búsqueda de viajes y vuelos particulares. Son las empresas, y no solo las pyme, las que todavía se aprovechan en menor medida de estas ventajas. En ocasiones esto se debe a los costes administrativos relacionados con tener que buscar el viaje por su cuenta en lugar de dejar que se encargue la agencia de confianza. Y es que hay dos asuntos muy relacionados con toda la gestión del viaje dentro de las empresas y que hay que valorar conjuntamente con el potencial ahorro de Internet: las tareas administrativas y el control del gasto.

Se puede valorar el primer punto con el siguiente ejemplo: Supongamos una empresa que gaste 200.000 euros al año en viajes. La opción de usar Internet para sus viajes siguiendo algunas de las normas expuestas anteriormente le puede proporcionar más de 50.000 € de ahorro, y solo debería encargarse de gestionar 50 facturas individuales al mes (algo menos de un día de trabajo al mes).

¿Qué motiva a los empleados?

Es la pregunta del millón, la que se hacen la mayoría de empresarios de España, uno de los países con menor índice de productividad de la Unión Europea. Aprender a motivar a los empleados es una de las tareas más difíciles que debe afrontar un emprendedor y no todo el mundo está igualmente cualificado para lograrlo. Existen diferentes fórmulas desde los bonus por objetivo, hasta los regalos en navidades pasando por frases de liderazgo, formación cargo de la empresa o posibilidades de promoción profesional.

En cualquier caso, para que estas técnicas funcionen la pyme debe averiguar primero qué motiva a sus empleados. Evidentemente cada persona es un mundo y las motivaciones cambian de trabajador a trabajador, lo que hace más complicado encontrar fórmulas universales de motivación. Por fortuna, la estadística ayuda a encontrar un punto de equilibrio entre lo particular y lo global y esto es precisamente lo que ha hecho el portal de empleo Monster a través de una encuesta realizada a 28.301 empleados de Europa y América.

Los resultados obtenidos por Monster sitúan a la satisfacción personal como principal motivación de los empleados para mejorar su rendimiento. En concreto, esto es lo que piensan el 45% de los encuestados. Por detrás figuran otros incentivos como el dinero (31%), el respeto de los compañeros y jefes (18%) y las posibilidades de ascenso (6%).En el caso de los empleados españoles, la satisfacción personal es todavía más importante y el 57% lo sitúa como su principal incentivo por delante del dinero, que tienta a un 27%, el respecto (10%) y las posibilidades de ascenso (6%).

La pregunta que ahora deberían hacerse los empresarios es ¿cómo conseguir que un empleado esté satisfecho consigo mismo? Dejando de lado los aspectos relacionados con la vida privada, imposibles de controlar por la empresa, sí que hay formas para lograr un mayor grado de felicidad por parte de los empleados, empezando por fomentar un buen ambiente laboral (los rumores, por ejemplo, causan una pérdida de productividad del 50%). También ayuda mostrar confianza en los empleados, hacerles sentir parte de la empresa (cuanto más pequeña, más importante) o apoyarles en cuestiones personales, por ejemplo.

Frases de liderazgo

La Real Academia de la Lengua define liderazgo como la “condición de líder y el ejercicio de sus actividades”, siendo este último la “persona ala que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora”.

Otras acepciones no oficiales de la palabra hablan del liderazgo como las que brinda wikipedia lo describen como “el proceso de influir en otros y apoyarlos para que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos comunes. Se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo”. También se podría entender el liderato como las cualidades que permiten ejercer como guía y controlar a otros individuos.

Existen varias clases de liderazgo y por su puesto diferentes formas de entenderlo. La mejor forma de entender qué significa ser un buen líder y como convertirse en uno es a través de los diferentes ejemplos que nos brinda la historia. Las biografías de los grandes líderes siempre son útiles, así como sus frases de liderazgo que pueden servir para motivarnos en momentos difíciles y encontrar la inspiración necesaria para liderar.

Para quienes necesiten esta guía aquí os dejamos algunas de las frases de liderazgo más famosas de la historia.ç

  • “En última instancia, el liderazgo es la fortaleza de las propias convicciones, la capacidad de soportar los golpes, y de la energía para promover una idea” -Benazir Bhutto
  • “El liderazgo es el arte de conseguir que otra persona haga algo que quieres hacer porque quiere hacerlo” - Dwight Eisenhower
  • “Siéntate, camina o corre, pero no vaciles” - Proverbio Zen
  • “Busco hombres que crean que no hay cosas imposibles” - Henry Ford
  • “Ejemplo es liderazgo”-Albert Schweitzer
  • “¿Quieres tener un gran imperio? Impera sobre ti mismo” - Publio Siro
  • “Si lo puedes soñar, lo puedes hacer” “Piensa, cree, sueña y atrévete” - Walt Disney
    Walt Disney
  • “Si no cambiamos la dirección de nuestros pasos es muy probable que acabemos llegando allí adonde nos dirigimos.”
    Proverbio Chino
  • “El 80% del éxito se basa simplemente en insistir” - Woody Allen
  • “El que no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra”  -Claude Bernard
  • “Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo” - Sun Tzu
  • “La innovación es lo que distingue a un líder de los demás” - Steve Jobs
  • “El hecho de triunfar no consiste en vencer siempre sino en nunca caer en el desánimo” - Napoleón Bonaparte
  • “Se puede definir al liderazgo como una cierta capacidad de transformar una visión en realidad” - Warren Bennis

Existen infinidad de frases más que pueden inspirar a un líder o enseñarle qué es el liderazgo, pero cada persona debe dar con la suya, la que mejor defina su personalidad, su estilo de gestión y su forma de liderar. Por eso también os dejamos algunos sitios donde poder buscar frases de liderazgo y por qué no, también de negocio:

Frasesypensamientos.com

defrases.com

Frasescelebres.net

Proverbia.net

Como incluir a una empresa en ASNEF

La morosidad es una de las opciones que toda pyme debe contemplar cuando empieza a trabajar con un cliente. Aunque todas las empresas tratan de cubrirse ante los impagos, lo cierto es que estos terminan produciéndose. Se puede decir que es algo inevitable y cuando llega el momento hay que tener claro como gestionarla relación con clientes morosos.

En principio lo ideal es no tener que recurrir al enfrentamiento ni tomar medidas drásticas, pero esto no siempre es posible. Por eso las pyme también deben tener claro cuáles son sus opciones de presión ante clientes morosos. La primera medida y más sencilla es incluir al particular en el ASNEF, uno de los principales registros de morosos de España, o incluir a una empresa en el ASNEF Industrial, un regustro especialmente dirigido a empresas.

El proceso para inscribir a una empresa en ASNEF no es costoso ni demasiado complicado, aunque para poder llevarlo a cabo deben darse ciertas condiciones. Es decir, la empresa morosa tiene que cumplir algunos requisitos que están recogidos en el  artículo 29 de la Ley Orgánica 15/1999

  • La existencia previa de una deuda cierta, vencida y exigible, que haya resultado impagada.
  • El requerimiento previo de pago a quien corresponda, en su caso, del cumplimiento de la obligación.
  • Que el acreedor o quien actúe por su cuenta e interés, se asegure de que concurren todos los requisitos exigidos en los apartados anteriores, en el momento de notificar los datos adversos al responsable del fichero común.

A esto hay que añadir un plazo de espera antes de poder incluir a una empresa en ASNEF u otro registro de morosos. En concreto, según la la Agencia Española de Protección de Datos (APD), sólo se podrá incluir a una compañía en estos ficheros a partir del cuarto mes de impago.

Además, el procedimiento de inclusión también debe atenerse a otra serie de formalismos en cuanto a los tiempos para comunicar la inclusión en el fichero de mosoroso y la veracidad de las pruebas documentales aportadas. En este sentido, la empresa debe ser notificada por escrito en un plazo de 30 días sobre su inclusión en ASNEF Industrial. El documento debe incluir el nombre de quien le ha metido en el registro de morosos y la cantidad por la cual lo ha incluido.

El coste de incluir a una empresa en ASNEF industrial es muy bajo. En primer lugar hay que darse de alta en el registro y pagar una cuota de usuario de 30 euros mensuales, que además dará acceso a su base de datos y permite incluir los impagados anteriores (hasta seis años en el caso de ASNEF). Cada inscripción tiene un coste de 35 céntimos de euros y cada consulta de 2,5 euros que se suman y si superan los 30 euros mensuales, el usuario deberá pagar la diferencia. Es decir, cada usuario cuenta con 30 euros al mes para poder investigar posibles clientes o para denunciar impagos.

La consulta de los impagados aporta tres series de datos respecto a la empresa morosa. En primer lugar informa sobre el domicilio y datos sociales, después alerta sobre el importe de los impagados, así como si la compañía está efectuando algún pago de la cantidad adeudada recientemente o de forma periódica. Esto sirve sobre todo para saber si, pese a ser una empresa morosa, tiene intención de ir liquidando sus deudas. Por otra parte, la información sobre el capital social, etc, servirán para saber con qué tipo de compañía se hacen negocios.

Aunque evidentemente incluir a una empresa en ASNEF, RAI u otro registro de morosos no es agradable, puede ser la única solución para presionar a nuestros deudores.

El ERP en la pyme, un negocio con cabeza

En plena Sociedad del Conocimiento, la información es poder y, más en el terreno empresarial, donde el acceso en todo momento a la información actualizada en tiempo real garantiza no sólo la consistencia y la calidad de los informes de las empresas, sino también la información necesaria para la toma de decisiones.

Las grandes empresas es el segmento que más rápidamente ha adoptado la filosofía ERP. Éstas han visto en las soluciones de gestión empresarial un gran aliado para tener un mayor control y gestión de la empresa. En ellas las organizaciones encuentran una solución para ofrecer a la compañía toda la información necesaria sobre el negocio, proporcionando información de calidad en tiempo real que posibilite a los gestores tomar decisiones más rápidamente y más acordes con el acontecer del entorno y la realidad de la empresa.

Pero disponer de una plataforma que haga una gestión de todos los datos de la empresa, en vez de tenerla dispersa por la organización, y que la analice de forma rápida, basándose en informaciones actualizadas, es una exigencia para cualquier empresa independientemente del sector de actividad en el que opere y de su tamaño.

La falsa creencia de que los ERPs ‘son sólo para las grandes empresas’, ‘son muy caros’ o ‘muy complicados de manejar’ deja de tener sentido en un mundo globalizado donde es clave poder reaccionar antes a los cambios del entorno. El ERP se convierte, por tanto, en una herramienta indispensable para que una empresa sea verdaderamente competitiva en el mercado actual, en el que tiempo de respuesta y de toma de decisiones tiende a ser cada vez menor y donde no debe ni puede quedar margen para el error.

Pero veamos cuál es el grado de implantación de estas tecnologías en la pequeña y mediana empresa española. De acuerdo el último estudio “Utilidad e implantación de las TIC en las pymes y autónomos”, elaborado y presentado por la Secretaría de Estado de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, el 93% de los encuestados asegura tener previsto implantar alguna solución tecnológica para la gestión diaria de su negocio.

Estos datos ponen de manifiesto que hoy por hoy nadie duda de las ventajas de las TIC para aumentar la competitividad y la productividad de las empresas de nuestro país. En este sentido, la importancia de contar con información fiable, íntegra y oportuna para lograr los objetivos estratégicos de las organizaciones ya no es una opción, sino una obligación. Según otro estudio realizado por una empresa del sector, el 64% de las pymes emplea un ERP a la hora de gestionar sus negocios y el 50% de las pymes más pequeñas, es decir, aquellas con una plantilla de entre 10 y 50 empleados, ya cuentan con este tipo de software. La cifra se eleva hasta el 70% en el caso de las que tienen entre 50 y 250 empleados.

El ERP es un medio repleto de beneficios y generador de valor añadido en la medida en que asegura la uniformización de la información de una empresa, promoviendo la productividad en la gestión y el tratamiento de la información.

La integración de la información empresarial permite ganancias de tiempo y precisión en la ejecución de las tareas, haciendo que funciones que anteriormente eran desempeñadas por 4 personas, hoy las realicen menos personal, liberando así recursos humanos para otras tareas o para el desarrollo de proyectos que hasta entonces eran aplazados por falta de tiempo y medios. Además, permite eliminar la redundancia de tareas y de operaciones superfluas. Las economías de tiempo en el desempeño de tareas y la uniformización de información contribuyen a disminuir los tiempos de respuesta a los clientes y proveedores, y al aumento de competitividad de cara a los competidores.

Además, permiten que la toma de decisiones sea cada vez más rápida, ya que el gestor dispone de toda la información necesaria para que las tome. De esta manera, cualquier empresa que utilice una solución de este tipo, que esté implementada, en conformidad con la realidad del negocio y del mercado, puede considerar que tiene en sus manos los medios necesarios para controlar su actividad, facilitando la disminución de costes, promoviendo aumentos de productividad y rentabilidad y consecuentemente, generar más valor añadido a su negocio.

Una aplicación integrada de planificación de recursos empresariales (ERP) proporciona muchas ventajas importantes, incluyendo una mirada de 360 grados de todo el negocio. Esta visión permite un mayor entendimiento de todos los procesos, como el financiero, la administración de la relación con los clientes, recursos humanos, cadena de suministro y la administración de la relación con los proveedores. El software consolida todos los datos relevantes en un único sistema, lo que es un gran alivio para las pymes, ya que puedan reducir la complejidad y minimizar errores.

Por Miguel Capelão, Country manager de PHC Software

Como gestionar la relación con clientes morosos

Muchas veces lo más complicado para una empresa no es vender, sino cobrar. La crisis no está ayudando a cambiar esta dinámic, ya que de hecho los impagados no han dejado de crecer. En 2008 los comercios impagados aumentaron un 32,3% y esa tedencia se ha mantenido en 2009.

La mejor solución contra los clientes morosos es tratar de evitarlos, pero esto no siempre es posible. Existen soluciones intermedias como comprobar con quien hacemos negocios antes de cerrar un trato o contratar un seguro de crédito, por poner dos ejemplos. Sin embargo, todo esto son sólo medidas preventivas. Lo que muchos empresarios se preguntan ahora es cómo gestionar la relación con esos clientes morosos. En primer lugar hay que distinguir a los clientes habituales de los esporádicos y un impago puntual (y justificado) de lo que es un comportamiento habitual.

La primera reacción ante un impagado debería de ser la felxibilidad y la negociación. Es decir, contactar con el cliente para conocer los motivos del impago y ser flexible respecto a sus necesidades para que pueda  saldar su deuda. En ocasiones nos encontraremos con que la empresa simplemente atraviesa un periodo de falta de liquidez pero que su intención es pagar, aunque no siempre tiene por qué ser así. En cualquier caso, la comunicación va a ser fundamental durante todo el proceso.

Uno de los problemas más comunes en la gestión de la relación con los clientes morosos es la falta de experiencia del empresario adeudado y la situación de embarazo que muchas veces crea el tener que reclamar un pago. Evidentemente no es plato de buen gusto tener que acudir donde un cliente para recordarle que no ha cumplido con sus obligaciones, pero no debemos afrontar el proceso como una confrontación. Se trata de una negociación en la que simplemente se reclamará una cantidad que se adeuda.

Del mismo modo, antes de tratar con el moroso hay que dejar de lado cualquier sentimiento de culpa por querer cobrar o de enfado por la situación que se ha generado. Hay que afrontar el trato con el moroso como un negocio más. Tras el primer contacto de cortesía hay que tratar de llegar a un acuerdo sobre el pago y sobre todo ser insistentes y no olvidarnos del impago. Hay que estar encima de la operación hasta alcanzar un acuerdo sobre el pago, tratando de evitar siempre tener que recurrir al abogado y a la vía judicial, más costosa y larga.

En este punto conviene también valorar las causas que han llevado al impago (mala gestión del riesgo, mala suerte, falta de previsión…) y sobre todo si conviene o no retener al cliente moroso. En el caso de venta puntuales es más sencillo presionar e incluso advertir de nuestra disposición a emprender acciones legales, pero cuando se trata de cliente habituales la cosa cambia. La crisis está haciendo que muchas empresas tengan dificultades para cumplir con sus facturas y no se trata de ‘buscavidas’ profesionales, sino empresarios honrados que por falta de previsión o por exceso de optimismo, creen que podrán seguir adelante con su negocio cuando la realidad es otra. En estos casos lo mejor es sentarse a dialogar con el cliente e intentar acordar unas condiciones especiales de pago para mantenerlo en cartera (siempre que interese, claro).

En el peor de los casos habrá que recurrir a la justicia e incluso instar a la empresa a que acuda al concurso de acreedores, pero estas suelen ser opciones más costosas y, sobre todo, lentas. Otra alternativa pasa por contratar los servicios de empresas de cobro profesionales para que se encarguen de la gestión. Por lo menos es una forma de ahorrar tiempo.

Tipos de despido

No es un trago dulce y casi todos los empresarios preferirían evitarlo, pero en toda aventura empresarial llega un momento en el que hay que prescindir de algún trabajador. Para afrontar con garantías ese tipo de situaciones y hacer las cosas conforme a la legalidad, lo primero es conocer los tipos de despido que existen.

En primer lugar, se debe diferenciar entre el despido individual y el despido colectivo. El primero es el más común en las pyme y se produce cuando sólo se extingue el contrato de un trabajador, mientras que el segundo es el que afecta a un determinado porcentaje de trabajadores de la empresa y se estructuran en los conocidos ERE o Expedientes de Regulación de Empleo. El tipo de despido determinará la indemnización y las prestaciones por desempleo a las que tiene derecho el trabajador.

Existen diferentes causas de despido individual y serán precisamente esos motivos los que determinarán el tipo de despido desde un punto de vista administrativo. No equivocarse al adjudicar las causas del cese es una de las claves para evitar quejar, reclamaciones e incluso demandas por parte del trabajador cesado. Las causas para justificar un despido pueden ser objetivas o disciplinarias. Entre las primeras se encuentra la falta de adecuación del trabajador para su empleo, la incapacidad para adaptarse a la modernización de la empresa, la necesidad de reducir costes o el absentismo laboral sin justificación durante dos o más días consecutivos. Por el contrario, los motivos disciplinarios se producen por un comportamiento conflictivo, embriaguez, falta de asistencia, ofensas verbales o físicas…

Tras determinar la causa del cese llega el momento de ver el tipo de despido. El Ministerio de Trabajo identifica tres tipos de despido individual: despido nulo, despido improcedente y despido procedente.

Despido nulo
Se considera despido nulo aquel que está motivado por alguna de las causas de discriminación prohibidas por la legislación vigente como la violación de derechos fundamentales o las libertades públicas del trabajador. En realidad un despido nulo es aquel que el juez o el tribunal de conciliación estima que no se debería de haber producido. En este caso la empresa deberá o readmitir al trabajador o indemnizarle como si se tratase de un despido improcedente. Además, si durante el periodo que transcurre hasta que se soluciona el conflicto el trabajador ha percibido prestaciones por desempleo, se reclamarán las cotizaciones a la Seguridad Social, que deberá pagar el empresario.

Despido improcedente:
Se produce cuando no queda acreditado el incumplimiento que se alega para el despido, es decir, cuando la empresa no explica las causas del cese o simplemente cuando no se cumplan las exigencias formales establecidas. En estos casos el juez puede establecer la readmisión del trabajador o la indemnización correspondiente, que actualmente es de 45 días por año trabajado. El despido improcedente está contemplado en el artículo 56 del la Ley del Estatuto de los Trabajadores

Despido procedente
Se puede resumir como un despido justificado legalmente. Las causas que se pueden alegar son las anteriormente descritas. En caso de optar por la vía disciplinaria el empresario no deberá indemnizar al trabajador por la extinción del contrato más allá de las vacaciones pendientes y la parte proporcional de la paga extraordinaria en caso de que no estuviese prorrateada. Sin embargo, si la causa es objetiva sí deberá pagar 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 mensualidades.

Cuando el despido afecta a más de un trabajador y la empresa opta, por necesidad o por obligación por llevar a cabo un despido colectivo los tipos de despido se reducen a dos: ERE o un ERE temporal. Al tratarse de un despido que afecta a varios empleados, se aceptan diferentes motivos para dar por válidas las peticiones por parte de la empresa. Entre ellos se encuentra la mala marcha económica de la compañía. Eso sí, sólo se podrá considerar crear un ERE en los siguientes supuestos:

En el Estatuto de lo Trabajadores se establece que entenderá por despido colectivo la extinción de contratos de trabajo fundada en causas económicas, técnicas organizativas o de producción, cuando en un periodo de noventa días, la extinción afecte al menos a:

Diez trabajadores en una empresas con menos de 100 trabajadores, el 10% de los trabajadores para compañías entre 100 y 300 empleados y 30 empleados para las que superen los 300 trabajadores. En el caso de un ERE la empresa deberá además presentar un plan de viabilidad que justifique los despidos.

Por otra parte, el ERE temporal tiene los mismos requisitos que el resto de ERE pero con la salvedad que en este caso no hay que pagar una indemnización.

Ahorro en la contratación de empleados

En un momento donde lo último que piensan la mayoría de empresas es en aumentar su plantilla Infoempleo.com acaba de lazar una interesante campaña para ‘mover’ el mercado laboral. En concreto el portal de empleo a través de internet regalará el coste del anuncio que haya publicado a quienes terminen contratando una persona en paro. No es que este tipo de ofertas vayan a desatar ¡la locura’ entre los empresarios, pero siempre son bienvenidas. Como siempre, una pyme debe aprender a rentabilizar los recursos que tiene a su alcance y el tema de las contrataciones no es una excepción.

En la actualidad no es lo mismo contratar a un parado que a un menor de 35 años, como tampoco lo es hacer un contrato indefinido u otro por obra y servicio. La legislación española establece una serie de contratos bonificados con una reducción de la cuota de la Seguridad Social o con otro tipo de ayuda. Desde la página web de la Seguridad Social informan del tipo de contratos sujetos a bonificicación y sus correspondientes modelos.

Por su parte, la Dirección General de Política de la Pequeña y Mediana Empresa cuenta con un apartado específico donde explica las diferencias entre tipos de contrato y cuáles están bonificados, una información que también puede encontrarse a través del la sección de contratos del INEM y de la Seguridad Social.

Los principales contratos bonificados son los siguientes:

Contratos indefinidos bonificados:

Indefinidos o temporales bonificados:

Contratos para personas con discapacidad

Importancia de la comunicación

En el mundo de los negocios suele decirse que es tan importante tener un buen producto como saber venderlo. Lo mismo ocurre con las ideas, no sólo hay que tenerlas, sino también saber expresarlas. La importancia de la comunicación en el entorno empresarial es cada vez mayor. Las organizaciones han tardado casi un siglo en darse cuenta, pero por fin empiezan a comprender que no sólo deben cuidar su comunicación con el exterior, sino también la que se produce dentro de la empresa.

La distinción entre comunicación corporativa e interna no es nueva y de hecho la mayoría de empresas practica, en la medida de sus posibilidades, la primera. Publicidad, eventos, demostraciones de productos, o una simple reunión con un cliente son en realidad acciones en los que la compañía comunica algo al exterior. Además, la popularización de internet hace que cada vez sea más difícil sobrevivir sin esa exposición al exterior.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con la comunicación interna, la que sucede dentro de la empresa entre dirección y trabajadores. Todavía hay muchas empresas que siguen sin considerarla un factor estratégico pese a que ya forma parte habitual en MBA y el resto de masteres en gestión. Se trata de un grave error que a la larga supone un lastre para la productividad de la empresa y para la capacidad de liderazgo del equipo gestor. Y es que al hablar de comunicación corporativa se pueden distinguir varios niveles, empezando por la que se produce entre los propios empleados para transmitir órdenes o la estrategia general de la compañía y por otra parte el director general o el consejo de administración como personas y como organismo encargado de guiar la compañía.

Si el trabajo de un directivo pasa por detectar las tendencias del mercado y en base a ellas estrablecer una estrategia para la empresa, comunicación es vital. Por muy buenas acciones o ideas que desarrolle estas no servirán de nada si no es capaz de transmitirlas  a sus empleados de forma adecuada. Es decir, si no consigue que su discurso sea claro y al mismo tiempo motivador para  conseguir que la implicación de todo el personal. Al final, las empresas se componen de personas y si algo distingue al ser humano del resto de seres vivos es su mayor capacidad de comunicación y interacción.

A menudo las compañías más exitosas no son las que tienen el mejor producto o la mejor estrategia, sino las que mejor saben comunicarla, tanto de puertas hacia fuera como de puertas hacia dentro. Una organización que camina unida en una sola dirección siempre tendrá más opciones de sobrevivir y triunfar que otra en la que no todos tienen claro o confían en el rumbo elegido. Esto es especialmente importante en el caso de las pyme, porque cuanto menores son los recursos mejor hay que aprovecharlos y más caros se pagan los errores.

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